Hipoacusia congénita

Una segunda prueba de audición en neonatos antes del alta mejora la detección de la sordera

- Un estudio español demuestra que gran parte de los recién nacidos que no superan el primer cribado no presentan realmente pérdida auditiva

Madrid
SERVIMEDIA

Un estudio científico realizado en España sobre una muestra de 2.667 recién nacidos ha demostrado que repetir la prueba de cribado auditivo antes del alta hospitalaria en aquellos bebés que no superaron la primera evaluación mejora de forma drástica la eficacia de los programas de detección precoz de la hipoacusia congénita.

Esta práctica, según los investigadores, no solo optimiza los recursos sanitarios al reducir drásticamente los falsos positivos, sino que combate las "pérdidas de seguimiento" de los pacientes que no acuden a las citas posteriores.

La investigación, que analiza la experiencia acumulada entre los años 2022 y 2025 se publicó en 'Acta Otorrinolaringológica Española', la revista científica de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (Seorl-CCC). El estudio se centró en evaluar la utilidad clínica de repetir las otoemisiones acústicas evocadas en neonatos que inicialmente no superaban el corte, revelando que "casi tres de cada diez recién nacidos presentaron un resultado alterado en la primera evaluación". Sin embargo, tras repetir el examen unas horas más tarde y antes de abandonar el centro, más de nueve de cada diez obtuvieron un resultado normal.

La otoemisión acústica es una prueba de audición que se le hace a los bebés. Consiste en colocarles un audífono pequeñito con una sonda en el oído mientras duermen. Ese aparato envía un sonido suave y registra si el oído interno del bebé produce un 'eco' de vuelta (la otoemisión). Si hay eco, significa que el oído funciona bien.

DETECCIÓN TEMPRANA

Esta optimización del cribado en España coincide con el llamamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que acaba de presentar un nuevo informe titulado 'Fortalecer la capacidad para el cribado neonatal, el diagnóstico y el manejo de las anomalías congénitas'. En dicho documento, el organismo internacional insta "con urgencia a los países a reforzar estos programas de detección temprana" para "salvar vidas, reducir discapacidades evitables y garantizar que los niños afectados reciban tratamiento, rehabilitación y apoyo familiar desde las primeras etapas de la vida".

A este respecto, la OMS insistió en que las pruebas a recién nacidos no deben entenderse como exámenes aislados, sino como la puerta de entrada a una cadena completa de atención que incluya la confirmación diagnóstica, el tratamiento y el seguimiento a largo plazo.

En su informe, la organización cita específicamente "el cribado de la discapacidad auditiva congénita mediante emisiones otoacústicas como uno de los pilares clínicos fundamentales para maximizar el potencial de desarrollo de los menores", evitar secuelas crónicas en la comunicación y paliar las desigualdades sanitarias que afrontan los más de 240 millones de niños que conviven con alguna discapacidad en el mundo.

ALTERACIÓN SENSORIAL FRECUENTE

La hipoacusia congénita es una de las alteraciones sensoriales más frecuentes al nacimiento, estimándose que entre uno y tres recién nacidos por cada mil presentan una pérdida auditiva permanente. Los expertos recuerdan que se trata de una condición que "puede afectar gravemente al desarrollo del lenguaje, la comunicación y el aprendizaje si no se identifica y trata a tiempo". Los autores del 'paper' aclaran que una sospecha inicial se descarta en la mayoría de las ocasiones debido a factores transitorios de las primeras horas de vida, tales como la presencia de líquido amniótico o de restos de vernix (la sustancia grasa que cubre la piel del feto) en el conducto auditivo del bebé.

Los autores explican en sus conclusiones que "gran parte de los recién nacidos que no superan el primer cribado auditivo no presentan realmente una pérdida auditiva", señalando directamente a dichos elementos anatómicos temporales como los causantes de interferir en las mediciones y generar alarmas infundadas. Asimismo, añaden que cuando esto ocurre de forma habitual, "las familias suelen abandonar el hospital con la necesidad de repetir el estudio días o semanas después, una situación que con frecuencia genera preocupación e incertidumbre". Con la nueva estrategia propuesta, aseguran que se logra "resolver la mayoría de estos casos de forma inmediata, evitando derivaciones innecesarias y reduciendo considerablemente el impacto emocional".

PÉRDIDAS DE SEGUIMIENTO

Además del beneficio psicológico para el entorno familiar, el estudio pone el foco en la mejora organizativa de los centros médicos. Según los investigadores, la repetición precoz del cribado ayuda a resolver las llamadas pérdidas de seguimiento, puesto que cuando se cita a las familias para una nueva evaluación semanas después, un porcentaje de ellas no completa el proceso diagnóstico, retrasando la intervención en los bebés que realmente sí sufren una sordera.

En sus conclusiones finales, los autores afirman que incorporar sistemáticamente esta segunda evaluación antes del alta hospitalaria "podría contribuir a optimizar los recursos sanitarios, disminuir la ansiedad de las familias y mejorar la capacidad de los programas para identificar de forma precoz los casos reales de hipoacusia congénita", calificando la propuesta como una medida sencilla, segura y eficiente para el conjunto del sistema público de salud.

(SERVIMEDIA)
08 Jul 2026
EDU/gja