Clima
El 1% más rico del mundo agota en 10 días el CO2 que debería emitir en 2026
- Según un análisis de Oxfam Intermón
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El 1% de las personas más ricas del planeta han agotado su ‘presupuesto anual’ de emisiones de carbono en los 10 primeros días de 2026, es decir, el máximo de CO2 que cada ciudadano debe emitir proporcionalmente para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales, objetivo recogido en el Acuerdo de París.
Así lo revela un nuevo análisis de Oxfam Intermón, difundido este sábado y que concluye, además, que el 0,1% más rico superó ese umbral el pasado 3 de enero.
En España también se reproduce este patrón. De mantenerse los niveles actuales de emisiones, el 1% de las personas con mayor riqueza del país agotará su margen anual de CO2 el 16 de enero, mientras que el 0,1% de los más ricos ya lo consumió el pasado día 4.
“Hemos denominado a esta fecha ‘Pollutocrat Day’ para denunciar la responsabilidad desproporcionada de las personas ultrarricas en la aceleración de la crisis climática”, indica Norman Martín, especialista en Políticas sobre Cambio Climático de Oxfam Intermón.
Según esta organización, los datos confirman que no se trata de hechos aislados, sino de una brecha estructural. En 2022, una persona del 1% con mayores ingresos emitió casi 15 veces más carbono que una de la mitad de la población con menores ingresos.
La desigualdad en España se agrava aún más en la cúspide económica: ese mismo año, una persona del 0,1% con mayor riqueza generó 55 veces más emisiones que una persona perteneciente al 50% con menores ingresos.
IMPACTO
Esta desigualdad tiene “graves consecuencias” globales, según Oxfam Intermón, puesto que las emisiones generadas en un solo año por el 1% más rico provocarán 1,3 millones de muertes relacionadas con el calor antes de que termine el siglo.
Además, el impacto acumulado de décadas de sobreconsumo de emisiones causa un gran daño económico a los países de renta baja y media-baja, con pérdidas que podrían alcanzar los 44 billones de dólares para 2050.
Para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados, el 1% más rico debería reducir sus emisiones en un 97% para 2030, según Oxfam Intermón.
Mientras tanto, las personas que menos han contribuido a la crisis climática -entre ellas, las comunidades de los países más empobrecidos y vulnerables a los efectos del cambio climático, las comunidades indígenas, y las mujeres y las niñas– son quienes sufrirán sus peores consecuencias.
“El cambio climático no solo calienta el planeta, también agrava las desigualdades. Urge que los gobiernos apliquen políticas redistributivas para proteger de los impactos a quienes menos tienen y actúen sobre los mayores contaminadores. Los líderes mundiales tienen la responsabilidad y la oportunidad de encaminar al mundo hacia los objetivos climáticos y generar beneficios netos para las personas y el planeta”, apunta Martín.
PODER E INFLUENCIA
Por otro lado, el impacto climático asociado al estilo de vida de las personas ultrarricas queda reflejado en la magnitud de sus emisiones. Por ejemplo, en el caso de un multimillonario europeo, la huella de carbono generada durante casi una semana por el uso de aviones privados y yates de lujo equivale a la que genera una persona que se encuentre entre el 1% más pobre de la población mundial durante toda su vida.
A este impacto directo se suma su papel como inversores en las industrias más contaminantes: en promedio, cada multimillonario posee una cartera de inversiones en empresas que genera 1,9 millones de toneladas de CO2 al año, lo cual agrava la crisis climática mundial.
Las personas y corporaciones más ricas también concentran un poder y una influencia “desproporcionados”, según Oxfam Intermón. Por ejemplo, el número de representantes de lobbies de empresas de combustibles fósiles que participaron en la reciente cumbre climática COP30 de Belém (Brasil) superó a los miembros de cualquier delegación nacional, a excepción de la del país anfitrión, con 1.600 participantes.
“Debemos denunciar estas prácticas y el poder descomunal de los superricos. Su inmensa riqueza les ha permitido ejercer una influencia injusta sobre el diseño de políticas y debilitar las negociaciones climáticas”, añade Martín.
SOLUCIONES
Por otra parte, Oxfam Intermón pide a los gobiernos que presionen a las personas ultrarricas para que reduzcan sus emisiones y que garanticen que quienes más contaminan asuman su responsabilidad con medidas como redistribuir el esfuerzo en la reducción de emisiones según la huella de carbono y la capacidad económica.
Otras son aumentar los impuestos sobre los ingresos y la riqueza de las personas superricas, y apoyar activamente las negociaciones de la Convención de la ONU sobre Cooperación Fiscal Internacional para diseñar una arquitectura fiscal global más justa.
Oxfam Intermón también aboga por aplicar impuestos a los beneficios extraordinarios de las empresas de combustibles fósiles. De llevarse a cabo en 585 compañías de petróleo, gas y carbón podría suponer hasta 400.000 millones de dólares de recaudación en el primer año, una cifra equivalente al coste de los daños climáticos en el sur global.
Otra medida en España sería eliminar los subsidios a los combustibles fósiles e invertir en la protección de los colectivos más vulnerables a los impactos climáticos.
“Es necesario construir un sistema que sitúe a las personas y al planeta en el centro. Un modelo basado en la sostenibilidad y la equidad es clave para afrontar la crisis climática y garantizar un futuro justo para todas las personas”, concluye Martín.
(SERVIMEDIA)
10 Ene 2026
MGR/fcm


