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Convención Nacional del PP

Casado presenta un “contrato” a los españoles para echar de Moncloa a quien “vende España por un plato de lentejas”

- Rechaza los Presupuestos de Sánchez por ser “la mordida que el nacionalismo le exige para atrincherarse en La Moncloa"

- Proclama las soluciones del PP en educación, seguridad e impuestos frente a los “dogmas naftalinados” de la izquierda

Pablo Casado, durante su discurso de clausura en la Convención Nacional | Foto: PP/David Mudarra
MADRID

El presidente nacional del Partido Popular, Pablo Casado, presentó este domingo al conjunto de los españoles un “contrato” con diez directrices políticas que pretende aplicar si gana las próximas elecciones generales y que considera que “benefician a todos”, mientras que el actual presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, está “vendiendo España por un plato de lentejas en La Moncloa”.

Casado cerró la Convención Nacional que el PP ha celebrado este fin de semana en Madrid con un largo discurso político de casi hora y cuarto de duración en el que primero reivindicó la identidad de centroderecha de su formación frente a quienes “quieren imitarnos” desde Ciudadanos y desde Vox. También hizo un llamamiento al voto útil en PP ante los próximos comicios desde el argumento de que “no se puede unir España desuniendo el voto”.

Más allá de fijar ante sus compañeros de partido la estrategia para frenar la fuga de votos hacia Ciudadanos y Vox, Casado desgranó un “decálogo de medidas” que resumió en julio cuando ganó el Congreso Nacional del PP a Soraya Sáenz de Santamaría y que este domingo detalló minuciosamente para exponer lo que pretende hacer en el caso de llegar a gobernar el Palacio de la Moncloa.

Casado adujo que la nación española, la libertad individual, la economía de libre mercado, la vigencia del Estado de Derecho y la igualdad de oportunidades “se encuentran hoy bajo amenaza” por la gestión socialista de Pedro Sánchez y, en consecuencia, urgió a frenarle cuanto antes en las urnas.

ORDEN EN CATALUÑA

En primer lugar, abogó por un “fortalecimiento institucional” que permita “recuperar la legalidad, la convivencia y la prosperidad en Cataluña”. Criticó que todo esto ha quedado “laminado por la peste del nacionalismo”, lo cual exige aplicar “de inmediato” el artículo 155 de la Constitución “sin límite de tiempo para deponer al gobierno” de Quim Torra y “nombrar uno nuevo” que permita recuperar el control de la educación, la seguridad, los medios públicos y las cárceles.

También anunció su intención de reformar el Código Penal para volver a instaurar como delito la convocatoria de un referéndum ilegal, como sucedió ante el Plan Ibarretxe y que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero suprimió al llegar al Ejecutivo. Prometió reformar la Ley del Indulto para prohibir que se puedan conceder ante delitos de rebelión y sedición. A su vez, reiteró que quiere modificar la Ley de Partidos para impedir las subvenciones públicas a los que usan la violencia o atacan la unidad de España.

En segundo lugar, dijo que quiere liderar una “revolución fiscal” que comience por la supresión “estatal” del Impuesto de Sucesiones y Donaciones para que ninguna familia deje de recibir la casa de sus padres por tener que pagar impuestos. También pidió incluir en la nómina la información sobre cotización a la Seguridad Social para conocimiento de cuánto pagan las empresas por trabajador.

Casado se mostró a favor de la reducción de impuestos y rebaja del déficit y deuda pública como “principio” porque cree que el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos que en las arcas públicas y por eso arremetió contra los Presupuestos Generales de Pedro Sánchez por juzgarlos “la mordida que el nacionalismo le exige para atrincherarse en La Moncloa e hipotecando nuestro futuro”.

En clave territorial, el líder de los populares defendió “impulsar la cohesión frente a egoísmos identitarios y desigualdades competenciales”. Se opuso a una modificación profunda del modelo autonómico como exige Vox pero pidió que el reparto de competencias vaya acompañado del “principio de solidaridad” entre regiones para que no haya privilegios entre comunidades ni desigualdades entre españoles.

Casado criticó en este punto otra vez “los agravios presupuestarios” que está favoreciendo Pedro Sánchez con sus cuentas públicas para 2019 y que considera la concesión del Gobierno socialista a Quim Torra “para garantizar unos meses más de Falcon”.

LIBERTAD EDUCATIVA Y DEFENSA DE LA VIDA

El presidente del PP elevó su principio sagrado de libertad a la cúspide en materia educativa para justificar que los padres elijan el modelo que quieren para sus hijos y rechazar los “dogmas naftalinados” de la izquierda. Reclamó una evaluación pública de conocimientos a través de reválidas, un MIR para los docentes como tienen los médicos, garantizar el castellano en toda España y poner fin al “adoctrinamiento” en las aulas por parte de los que “destruyen España”.

Casado aseveró que la educación es “la palanca fundamental” para que una sociedad mejore y construya un buen futuro y, tras “30 años de fracasos y de ruinas” de leyes de enseñanza socialistas, proclamó que “ya está bien” y es hora de cambiar el sistema. Los asistentes a la Convención Nacional se pusieron en pie al escuchar estas palabras y le rindieron una larga ovación mientras él insistía en que “la educación es el ascensor social que el socialismo como siempre nos vuelve a dejar averiado”.

Al hablar de “reto” demográfico al que se enfrenta España por la pérdida de población y el envejecimiento de la sociedad, Casado anunció su intención de dar un “impulso a la natalidad, la conciliación y la cultura de la vida”. Sin hablar premeditadamente del aborto, manifestó que “el poder político tiene que actuar siempre a favor de la vida y cuando tenga dudas tiene que resolverlas a favor de la vida”.

Fuentes próximas a Casado explicaron posteriormente que su intención estás lejos por ahora de modificar la ley del aborto que implantó Zapatero y que la pretensión del nuevo PP pasa de momento por impulsar la financiación y el trabajo de asociaciones como RedMadre que amparan y dan cobertura a mujeres embarazos que no desean renunciar a sus hijos, incluso acogiéndolas en pisos con otras madres a salvo de sus familias, parejas o novios que las presionan para abortar.

PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE

La seguridad y el combate contra la violencia de género fueron otros dos de los puntos que más entusiasmo generaron entre las bases populares. Casado justificó sin complejos la vigencia de la prisión permanente revisable que el PSOE recurrió al Tribunal Constitucional y que le llevó a acusar a la formación de Pedro Sánchez de “querer que los condenados de asesinatos monstruosos salgan a la calle”.

Casado anunció su intención de ampliar la prisión permanente revisable a otros supuestos porque “los asesinos, violadores o pederastas donde tienen que estar es en la cárcel, no reincidiendo en la calle por el síndrome de Estocolmo de la progresía española”.

También pidió “acabar con el buenismo hipócrita de la izquierda” frente al problemas como el terrorismo y el tráfico de seres humanos. Por un lado, abogó por expulsar de España “de inmediato” a quienes “vienen a inocular odio” y, por otro lado, tuvo palabras de elogio y recuerdo para las víctimas del terrorismo, con mención especial a Gregorio Ordóñez, asesinado hace justo 24 años por la banda terrorista ETA.

Al hablar de la “lacra” que asesina a las mujeres por el hecho de ser mujeres, reivindicó los planes puestos en marcha por el PP contra la violencia de género en sus años de mandato, especialmente el Pacto de Estado alcanzado en 2015 con todos los partidos parlamentarios.

En inmigración, acusó a Sánchez de haber agravado este problema con “la mayor crisis migratoria de la última década” como consecuencia de los barcos repletos de inmigrantes que ha acogido desde que tomó posesión del cargo.

Al hablar de política exterior, reivindicó la “libertad” para países iberoamericanos como Cuba, Venezuela y Nicaragua y criticó que Pedro Sánchez. Criticó que Pedro Sánchez no está respondiendo como cree que debería a la “encrucijada muy difícil” que tiene la UE con la salida del Reino Unido, hasta el punto de que “se dejó arrebatar del tratado definitivo” sobre el ‘Bréxit’ la reivindicación de la soberanía de Gibraltar.

Por último, ensalzó la Ley de Concordia que pretende aprobar y que ha lanzado desde la fundación que preside Adolfo Suárez Illana y que contrapuso a la Ley de Memoria Histórica del PSOE que “remueve el pasado como hace la izquierda trasnochada”. Casado salió en defensa de la Corona frente a los “ultrajes” que sufre y quienes piden que se despenalicen los ataques a la Jefatura del Estado.

Señaló que en la Transición hubo “grandeza moral, sentido de la historia, reconciliación y concordia” y pidió preservar estos valores que “a algunos pocos les faltó entonces y les sigue faltando ahora”. Al finalizar el discurso, Casado recibió una gran ovación de los asistentes y sobre el estrado escuchó el himno nacional de España rodeado de sus compañeros de la dirección del PP mientras una gran bandera rojigualda ondeaba detrás en una pantalla gigante.

(SERVIMEDIA)
20 Ene 2019
PAI/MFN/KRT/

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