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El CNIO descubre una conexión entre los nutrientes y el tumor linfoma folicular

Dos de los investigadores que han particiado en el estudio | Foto: CNIO
MADRID

El Grupo de Metabolismo y Señalización Celular del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha identificado un mecanismo por el cual los linfomas foliculares (un tipo de tumor todavía sin cura) emplean los nutrientes durante su origen. El equipo dirigido por Alejo Efeyan propone la exploración en futuros estudios de una posible estrategia terapéutica con un fármaco que ya está en clínica para otros tumores.

Según informó este miércoles el CNIO, el cáncer despliega una gran cantidad de recursos para poder crecer: desde la inestabilidad en su genoma a la inflamación, pasando por la creación de nuevos vasos sanguíneos, el aprovechamiento del microambiente que rodea al tumor o el uso de mecanismos que le permiten ser inmortal, entre otros.

El linfoma folicular es un tipo de cáncer -que se da en entre 5 y 7 casos por 100.000 habitantes- que aparece en los glóbulos blancos del sistema linfático y es consecuencia del crecimiento descontrolado de estas células del sistema inmune. Se trata de un cáncer con una supervivencia larga debido a su lenta progresión, pero para el que no existe una cura. Esto supone que, con el tiempo, muchos pacientes dejan de responder a los escasos tratamientos disponibles.

Su causa y origen se encuentra en el sistema inmunitario. Para responder al ataque de un patógeno (por ejemplo, un virus o una bacteria), las diferentes células que forman parte de este sistema se multiplican y se organizan como un ejército para atacar al patógeno. Este ejército monta una arquitectura de comunicación entre las células que se desmantela cuando el patógeno ha sido eliminado y la respuesta inmunitaria debe terminar.

Sin embargo, en algunos casos esta arquitectura se conserva de manera anómala y el crecimiento de uno de los tipos de células que han participado en esta respuesta se descontrola, lo que da lugar a un tumor (los linfomas foliculares). Las causas genéticas de este fenómeno aún no están claras.

SEÑALES ENGAÑOSAS

Los investigadores habían observado que uno de cada seis pacientes de linfoma folicular presenta mutaciones en RagC, un gen de la ruta metabólica de mTOR (que integra y coordina numerosas señales moleculares que le llegan para autorizar el crecimiento celular). Precisamente uno de los informantes de la vía de señalización de mTOR es el gen RagC, que actúa como un interruptor on/off que contribuye a que mTOR desencadene el crecimiento celular solamente en presencia de los nutrientes y la energía necesarios. Para saber si las mutaciones en RagC estaban detrás del origen de los linfomas foliculares y no eran tan solo una consecuencia del caos genético propio de tumores con múltiples mutaciones, los investigadores del CNIO trabajaron con dos modelos de ratón

“Lo que hemos visto es que, con la mutación que hemos inducido en RagC, este gen está siempre en modo on”, explicó Efeyan. “Esto hace que las células B que han participado en una respuesta inmunitaria crean que tienen nutrientes para crecer y lo hagan descontroladamente. Nuestro estudio confirma que las mutaciones en RagC están en el origen de la enfermedad y, por lo tanto, nos encontramos ante la primera evidencia de actividad promotora de tumores de RagC y de todo el conjunto de genes que informa a mTOR de la presencia de nutrientes para crecer”.

En futuras líneas de estudio, los investigadores quieren determinar la importancia de la vía de mTOR para otros tumores y si las modificaciones en la dieta podrían ayudar a mejorar la respuesta, ya que la función de RagC es activarse cuando hay nutrientes y apagarse cuando no los hay.

(SERVIMEDIA)
21 Ago 2019
VMM/nbc/

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