Empresas

El 84% de las empresas ya ve la sostenibilidad como una ventaja competitiva, reflejo de la madurez de la economía del propósito en los últimos cuatro años

MADRID
SERVIMEDIA

En apenas cuatro años, la conversación empresarial sobre propósito ha evolucionado desde el compromiso declarativo hacia su integración en la estrategia de negocio. La sostenibilidad, el impacto social y la generación de valor para todos los grupos de interés han ganado peso en la agenda corporativa, impulsando el desarrollo de la denominada economía del propósito.

La transformación ha sido especialmente visible en España. Según el informe 'Implantación de la Agenda 2030 en las empresas españolas 2024', elaborado por el Pacto Mundial de la ONU España a partir de una consulta a más de 2.300 compañías, siete de cada diez empresas cuentan ya con una estrategia o plan de sostenibilidad, mientras que el 84% considera que estas iniciativas aportan ventajas competitivas. Además, el conocimiento de la Agenda 2030 ha pasado del 59% en 2018 al 88% en 2024.

Este avance refleja una evolución significativa respecto a hace cuatro años, cuando muchas organizaciones comenzaban a incorporar el propósito como un elemento diferencial de posicionamiento. Hoy, el debate se centra en cómo convertir ese propósito en decisiones tangibles relacionadas con la gestión del talento, la cadena de valor, la innovación o la sostenibilidad ambiental.

Desde ImpactCo, consultora especializada en propósito e impacto positivo que celebra este año su cuarto aniversario, destacan que el mercado ha experimentado una clara maduración. "Las empresas ya no preguntan únicamente por cómo definir su propósito, sino por cómo activarlo y medirlo", explican desde la firma, que ha acompañado durante este periodo a organizaciones en procesos de transformación vinculados a la sostenibilidad, la cultura corporativa y la creación de valor compartido.

Esta tendencia puede observarse en compañías que han integrado el propósito en el corazón de su estrategia empresarial. Es el caso de Danone, cuya certificación B Corp global refuerza su compromiso con un modelo de negocio orientado a generar impacto positivo para las personas y el planeta, o de Mahou San Miguel, que ha situado la sostenibilidad y el desarrollo de sus grupos de interés entre los ejes estratégicos de crecimiento de la compañía.

Para los expertos, la siguiente etapa de la economía del propósito pasa por demostrar resultados concretos. Aspectos como la reducción de emisiones, la atracción y fidelización del talento, la innovación sostenible o el fortalecimiento de las relaciones con clientes y proveedores serán cada vez más relevantes para medir el impacto real de las organizaciones. En este contexto, firmas especializadas como ImpactCo consideran que las empresas se encuentran ya ante un nuevo escenario: pasar de la definición del propósito a su gestión como una auténtica palanca de competitividad y crecimiento empresarial.

(SERVIMEDIA)
22 Sep 2026
s/gja