Neurociencias

El abdomen podría actuar como una “bomba” que ayuda a mover “el líquido que limpia el cerebro”

Madrid
SERVIMEDIA

Un estudio de la Pennsylvania State University (Penn State), de EEUU, publicado en la revista ‘Nature Neuroscience’, apunta a que las contracciones abdominales podrían actuar como una especie de “bomba” natural que ayuda a mover el líquido cefalorraquídeo, el fluido que rodea el cerebro y la médula espinal y participa en la eliminación de residuos del sistema nervioso.

El trabajo, liderado por el neurólogo C. Spencer Garborg, observó que las contracciones de "los músculos abdominales comprimen vasos sanguíneos conectados con la médula espinal y el cerebro, lo que genera una presión capaz de desplazar suavemente el encéfalo dentro del cráneo". Ese movimiento "no es perceptible ni dañino, pero podría contribuir a impulsar la circulación del líquido cefalorraquídeo".

La investigación, realizada en ratones y apoyada en simulaciones computacionales, sugiere que el cerebro "está más conectado mecánicamente con el resto del cuerpo de lo que se pensaba". Según los autores, este mecanismo ofrece una posible explicación física de por qué el movimiento corporal puede beneficiar al cerebro más allá de sus efectos conocidos sobre la circulación sanguínea, el metabolismo o el estado de ánimo. La clave estaría en que acciones cotidianas como caminar, incorporarse o activar el abdomen aumentan la presión abdominal y pueden transmitirla hacia la columna y el sistema nervioso central.

Para observar este fenómeno, los investigadores utilizaron técnicas de imagen en ratones despiertos y comprobaron que el movimiento del cerebro se correlacionaba estrechamente con la locomoción y con la activación de la musculatura abdominal. También aplicaron presión localizada sobre el abdomen de ratones anestesiados y vieron que esa presión era suficiente para provocar un desplazamiento cerebral reversible.

PLEXO VENOSO VERTEBRAL

El estudio planteó que esta conexión se produce a través del plexo venoso vertebral, una red de venas que comunica la cavidad abdominal con el canal espinal y que puede funcionar como "un sistema hidráulico". Cuando aumenta la presión en el abdomen, "parte de esa presión se transmite hacia la columna, modifica la dinámica del líquido cefalorraquídeo y genera pequeños movimientos del cerebro".

Los autores consideraron que estos movimientos "podrían favorecer la circulación de fluidos cerebrales y contribuir a la retirada de productos de desecho generados por la actividad neuronal". La aportación principal del trabajo es identificar un mecanismo físico plausible que conecta el abdomen, la columna y el cerebro.

El hallazgo no convierte los ejercicios abdominales en un tratamiento neurológico, pero sí "añade una nueva vía para entender por qué moverse puede ser beneficioso para la salud cerebral", según el estudio. La conclusión prudente es que el abdomen podría ayudar a mover el líquido que protege y limpia el cerebro mediante pequeños cambios de presión generados por la actividad muscular.

(SERVIMEDIA)
15 Jun 2026
EDU/clc