Vivienda
La acampada de Sol resiste y crece tras la manifestación por la vivienda
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Bridas, cuerdas y garrafas de agua afianzaban este sábado los centenares de tiendas instaladas desde hace una semana en la Puerta del Sol de Madrid, pese a que el Sindicato de Inquilinas, convocante de la marcha por la vivienda que ha llenado el centro de la capital, ha dado libertad a los campistas para seguir allí o irse. La acampada no solo se consolidó, sino que comenzó a crecer por alguna de las calles aledañas.
Tras la manifestación, una riada de cientos de turistas y curiosos discurría alrededor de un mar de tiendas de una popular marca deportiva, protegidas a su vez por un sobretecho de lonas azules para aminorar los efectos de la lluvia, que según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) puede ser importante durante el fin de semana. De hecho, varios jóvenes raspaban del suelo restos de cartón mojado para evitar resbalones.
Algunos carteles improvisados en pedían "no foto", pero la muchedumbre no dejaba de utilizar sus dispositivos móviles para capturar la escena. Unos pocos se paraban a hablar con los inquilinos de las tiendas y los más organizados, de sindicatos y organizaciones de distinto tipo, repartían folletos con una llamada a la huelga general. A pocos metros, un puñado de personas aguardaban turno para fotografiarse ante uno de los emblemas de Madrid, el oso y el madroño, vandalizado días atrás y ahora rodeado de una valla de la que cuelgan decenas de reivindicaciones.
"Estamos luchando, no de fiesta", indicaba otro cartel frente al reloj más famoso de las nocheviejas españolas. Al lado, lucía una invitación a no hacer botellón ni a drogarse. El olor en algunos puntos del foro delataba el consumo de cannabis.
Y pese a que había quienes pensaban que tras la votación de los decretos de vivienda en el Congreso y la marcha de hoy se reduciría la presencia de tiendas de campaña, la realidad es que han ido en aumento e incluso comenzaron a ocupar algunas de las calles aledañas, como el lateral de Preciados.
ULTIMÁTUM DE AYUSO
Decenas de policías lo observaban todo desde el perímetro de seguridad que protegía la Casa de Correos, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, cuya presidenta, Isabel Díaz Ayuso, recurrió a la Justicia para desalojar el lugar después de que el delegado del Gobierno, Francisco Martín, no atendiera el requerimiento que planteó el martes junto al Ayuntamiento de la capital.
Poco cambió el escenario antes y después de la marcha que llevó a Cibeles a 70.000 personas, según datos de la Delegación del Gobierno.
Una vez superado el 'caso Maricarmen', la anciana desahuciada que ha negociado su realojo con los propietarios de su casa tras la presión social, el Sindicato de Inquilinas instó este sábado lluvioso a seguir la lucha de otra forma, no únicamente en en el 'Kilómetro cero' de Madrid.
Una de sus portavoces, Alicia del Río, llamó en Cibeles a "construir la huelga general en lucha desde cada parque, cada colegio, cada centro de trabajo y cada barrio".
La huelga tardará en llegar unas semanas, indicaron desde la organización, que espera el apoyo de los grandes sindicatos laborales y que es consciente de que la burocracia no hará posible el paro hasta dentro de "uno o dos meses".
(SERVIMEDIA)
03 Oct 2026
AHP/fcm


