Sudán
Acción contra el Hambre señala que Sudán cumple 1.000 días de guerra con 21 millones de personas sumidas en la hambruna
- Al menos 375.000 personas sobreviven en condiciones catastróficas, enfrentándose a hambre extrema
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Acción contra el Hambre alertó este viernes de que Sudán lleva 1.000 días de conflicto armado ininterrumpido sumido en una crisis humanitaria sin precedentes, con dos hambrunas declaradas en menos de un año y 21 millones de personas pasando hambre cada día.
Según informó la organización humanitaria, el país se enfrenta además a la mayor crisis de desplazamiento del mundo, con casi 14 millones de personas forzadas a abandonar sus hogares. A pesar de los asedios, la inseguridad y los bloqueos de acceso, los equipos de Acción contra el Hambre continúan trabajando sobre el terreno para proporcionar tratamiento contra la desnutrición, servicios de salud y agua potable. "El mundo nos ha olvidado. La gente fuera de Sudán no sabe lo que está pasando aquí", explicó una madre en declaraciones a la organización.
Existen tres hambrunas declaradas en el mundo, una clasificación que solo se aplica en las condiciones de hambre más extremas. De ellas, "dos se han declarado en Sudán, ambas en menos de un año", en El Fasher, a finales de 2024; y en Kadugli, en noviembre de 2025, con otras 20 localidades en riesgo en Darfur y Kordofán, apuntó la ONG.
El conflicto ha devastado los sistemas alimentarios del país africano. Los asedios prolongados, la destrucción de mercados y tierras agrícolas, el colapso de la economía y la interrupción de las rutas comerciales han provocado una inflación extrema y una drástica pérdida del poder adquisitivo.
Estas circunstancias han llevado a Sudán a sufrir "una de las crisis de hambre más graves del mundo". Al menos 375.000 personas sobreviven en condiciones catastróficas, enfrentándose a hambre extrema, desnutrición aguda y un riesgo real de muerte. Incontables familias se ven obligadas a sobrevivir alimentándose de hojas y comida para animales, según denunció la organización humanitaria.
De igual modo, el impacto de los 1.000 días de guerra va mucho más allá del hambre. Entre el 70% y el 80% de los hospitales y centros de salud en las zonas afectadas por el conflicto no están operativos y más de la mitad de la población carece de acceso a la atención médica básica, en un contexto marcado por ataques continuos contra hospitales y personal sanitario.
COLAPSO DE SERVICIOS BÁSICOS
Por otro lado, el 60% de los servicios de agua potable no funciona en el país. "Esta falta de acceso a agua segura y a condiciones mínimas de higiene ha provocado brotes de enfermedades infecciosas, como el cólera", destacó la organización. A finales del año pasado, se habían detectado más de 72.000 casos de cólera, con más de 2.000 muertes registradas.
"Desde el inicio de la guerra, 14 millones de sudaneses se han visto obligados a abandonar sus hogares para huir del conflicto, más de la mitad de ellos menores de edad. Esta situación ha dado lugar a la que ya es la mayor crisis de desplazamiento del mundo actual", declaró el director de Acción contra el Hambre en Sudán, Samy Guessabi.
Casi 10 millones de personas han buscado refugio en campos de desplazados dentro del país, mientras que más de cuatro millones han huido a países vecinos como Chad, Egipto o Sudán del Sur. Recientemente, en Tawila (Darfur del Norte), la llegada de personas desplazadas que huyeron de El Fasher aumentó considerablemente debido a la intensificación de la violencia en la capital estatal de la región.
Al mismo tiempo, los desplazamientos masivos también se han incrementado de forma significativa en Kordofán, especialmente en Kordofán del Norte y en Babanusa, en Kordofán Occidental, debido a la escalada del conflicto en las últimas semanas. Sin embargo, la situación en los campos de desplazados en las comunidades de acogida sigue siendo extremadamente precaria.
VIOLENCIA CONTRA MUJERES Y NIÑAS
Las mujeres y niñas desplazadas afrontan un riesgo exacerbado de violencia de género. De hecho, más de 12 millones de sudaneses, principalmente mujeres y niñas, están en riesgo de sufrir o presenciar violaciones, abusos sexuales, secuestros, trata, matrimonios infantiles y explotación. Esta cifra ha aumentado un 80% desde 2024, y un 350% desde que comenzó la guerra en abril de 2023.
El acceso humanitario en Sudán representa un desafío crítico para las organizaciones humanitarias. "Desde el inicio de la guerra el 15 de abril de 2023, los asedios, los combates activos y los desplazamientos masivos obstaculizan gravemente la llegada de ayuda a las zonas más necesitadas, privando a millones de personas de bienes y servicios básicos", explicó Guessabi.
Sin embargo, a pesar de la inseguridad y las severas restricciones de acceso, Acción contra el Hambre continúa trabajando con sus equipos en el terreno. En epicentros de la crisis como Darfur y Kordofán, la organización mantiene intervenciones en salud y nutrición, agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria, protección y asistencia en efectivo. Además, a través de clínicas móviles, se acercan servicios de salud básicos a las comunidades más aisladas, permitiendo que las personas que no tienen acceso a hospitales puedan recibir atención médica.
Por ello, Acción contra el Hambre hizo "un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que intensifique los esfuerzos y los recursos destinados a proteger a la población civil y al personal humanitario, garantizar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos, y permitir el paso seguro de las personas que huyen del conflicto". "Necesitamos que el mundo pare la guerra, que ayude a la gente y nos permita volver a nuestros hogares. Necesitamos la paz", afirmó una madre.
(SERVIMEDIA)
09 Ene 2026
AOA/gja


