Salud
Un adolescente pasa de 16 migrañas mensuales a tener dos o tres gracias a un ensayo clínico
- Entre el 10% y el 28% de adolescentes sufre migrañas, una enfermedad infradiagnosticada
VÍDEO: los clientes de Servimedia disponen de imágenes y sonido de estas declaraciones en el enlace https://servimedia.tv/TotalesMigrañasEloi
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Eloi es un adolescente que sufre migrañas desde los cinco años. Ahora recibe un tratamiento adecuado que aminora las consecuencias de esta enfermedad. Pero desde niño tuvo que andar un largo y tortuoso camino para detectar la patología y encontrar cómo mitigar los dolores de cabeza. Todo cambió al formar parte de un ensayo clínico que ha transformado su vida, pues ha pasado de ser un paciente crónico con 16 episodios de migrañas al mes a solo dos o tres y controlarlos con un antiinflamatorio.
"Eloi tuvo la primera migraña a los cinco años. Estábamos mirando una obra de teatro y tuvimos que abandonar la sala porque tenía ganas de vomitar y le dolía la cabeza", tal y como relató Raquel Escrivà, madre de Eloi, durante un diálogo celebrado en Servimedia con la colaboración de Grünenthal.
El encuentro contó con la participación de dos médicos expertos en migrañas como el director de la Cátedra de Dolor Infantil de la Universidad Rovira i Virgili, Jordi Miró, y el responsable de la Unidad de Cefaleas del Hospital La Paz y neurólogo de Olympia Quirón-Salud, Javier Díaz de Terán.
A pesar de que el pediatra de Eloi identificó rápidamente que se trataba de "una migraña de libro", el acceso a especialistas se demoró considerablemente. "Para llegar a un especialista en neurología en el hospital tardamos un año y medio, pero tampoco era un neurólogo especializado en cefaleas. Hasta llegar a la Unidad de Barcelona de Cefaleas, pasaron al menos cinco años", explicó la madre.
Esta situación refleja un problema generalizado en España, según indicó Díaz de Terán, quien afirmó que "dos de cada tres pacientes con migraña en esta población no están diagnosticados". El neurólogo advirtió de que el retraso diagnóstico es un factor determinante en la cronificación de la enfermedad.
CRONIFICACIÓN Y DETERIORO
La enfermedad de Eloi se fue agravando con el tiempo hasta alcanzar niveles alarmantes. "Empezaron las cefaleas con una, dos, tres al mes, y empezamos a probar todo tipo de tratamientos”.
Cuando el menor empezó a estudiar en el instituto, detalló Escrivà, “los episodios pasaron de ser ocasionales a convertirse en una constante que interrumpía frecuentemente la vida académica y social de Eloi”.
Escrivà recordó que, durante la infancia, las migrañas siempre venían a última hora. “Yo creo que también era la fatiga, los ayunos, no comer en el colegio de manera adecuada, el calor dentro del aula”, explicó la madre, quien añadió que cuando dio el paso al instituto “se empezaron a disparar las alarmas debido a las frecuentes ausencias”.
El cambio decisivo llegó cuando Eloi pudo acceder a un ensayo clínico especializado. "En el hospital de Reus probamos con todo lo que había, pero no eran medicamentos específicos. Al llegar a la Unidad de Cefalea de Barcelona entramos en un ensayo clínico y entonces empezamos a ver la luz".
Los resultados fueron notables y atrás quedaron los meses en los que la migraña aparecía 12, 14 y hasta en 16 ocasiones. “Antes, cuando le venía la crisis, había que tomar mucha medicación y aun así acabamos ingresados en el hospital. Ahora le viene la crisis, interrumpe un poco su vida, pero se toma el ibuprofeno y a lo mejor en tres o cuatro horas, vuelve a la vida".

APOYO ESCOLAR
A diferencia de otros casos donde los niños con enfermedades invisibles sufren incomprensión, Eloi encontró un entorno comprensivo entre sus compañeros de clase. "La verdad es que ha tenido mucha suerte. Como tenía migrañas desde que era muy pequeñito, los amigos sabían que era migrañoso, se les explicó. Eran todos muy buenos niños y hasta lo ayudaban. Ellos sabían cuando le cogía la migraña y, con sus chaquetas, le hacían un cojín y le tapaban los ojos”.
Esta madre, que es miembro de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (Aemice), destacó la empatía de los compañeros con su hijo. Esta solidaridad continuó incluso cuando cambió de centro educativo: "Cuando fue al instituto también cambió de compañeros. Supongo que habrá algún comentario fuera de lugar, pero la gran mayoría que lo conocen y lo han visto mal, no le dicen nada. Lo comprenden".
Durante el diálogo, Jordi Miró destacó la importancia de mantener hábitos saludables como parte fundamental del tratamiento, especialmente en adolescentes.
Por su parte, Escrivà compartió la dificultad de gestionar el uso de pantallas y se refirió a esta tarea como "una batalla continua”. Es complicado. “Mi hijo tiene el teléfono para comunicarse con sus amigos, para que no pierda habilidades sociales, pero poco. Su padre lo tiene limitado a una hora de WhatsApp y música, pero todo lo demás capado. Es que no puede ser, no se puede perder más días de los que ya se ha perdido", afirmó con contundencia.
A pesar de las dificultades, Díaz de Terán animó a esta madre con un mensaje optimista: "Por supuesto que a tu hijo le va a ir bien, tu hijo está bien tratado, conoce la enfermedad y según vaya madurando su cerebro probablemente se vaya adaptando mejor a las distintas circunstancias".
A su vez, Raquel Escrivà transmitió un mensaje de esperanza a otras familias, como la suya, que atraviesan situaciones similares: "Primero, no rendirse nunca. Mantener muchos hábitos, ser muy metódico, sobre todo en la alimentación, el sueño, el deporte, pantallas cero o lo mínimo posible”. Todos ellos son retos difíciles de lograr cuando se trata de población adolescente.
No obstante, el ejemplo de Eloi demuestra que la perseverancia médica y familiar pueden transformar el sufrimiento crónico en esperanza renovada, devolviendo a los adolescentes la oportunidad de vivir su juventud sin las cadenas del dolor.
(SERVIMEDIA)
01 Feb 2026
AOA/pai
