Irán

Afi avisa de que “es cuestión de tiempo” que el conflicto en Oriente Próximo se refleje en la inflación

MADRID
SERVIMEDIA

La socia directora de Análisis Económico de Afi, María Romero, avisó este martes de que “es cuestión de tiempo” que la inflación empiece a recoger las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo, con un encarecimiento que se reflejará primero en los carburantes y la electricidad, y pasará, después, a los bienes agrícolas y los consumos intermedios.

El impacto dependerá de “la duración del conflicto, la intensidad y de cuánto escale” y comenzará a verse, según sus estimaciones, a partir de los datos de abril.

“¿Vamos a ser ajenos al incremento de la inflación? Probablemente no. Va a ser la variable que vaya a reaccionar en primer lugar”, apuntó en un encuentro informativo con periodistas.

Aunque admitió que la situación “no pinta bien”, la socia directora de Análisis Económico de Afi precisó que, en lo que respecta a la energía, España cuenta en este momento con unas reservas hídricas “en la estratosfera”, después de las últimas lluvias, y cuenta con capacidad de generación hidroeléctrica.

Además, el calendario marca un momento en el que el consumo de la energía del consumidor mediano empieza a caer al haber más horas de sol y mejor tiempo.

Sin embargo, la situación no será la misma para la industria, que seguirá demandando consumo energético para su funcionamiento, por lo que no se puede descartar que esos costes se trasladen a la cesta de la compra para evitar el deterioro de los márgenes empresariales.

Al margen de la generación hidroeléctrica y de que la transición energética en España “está a una velocidad de crucero importante”, Romero insistió en que en este momento Catar tiene paralizado el mayor complejo de gas natural licuado (GNL) del mundo por los ataques de Irán.

Eso supone el 20% de la producción mundial y lleva asociado “una presión al alza” de una materia prima clave. “En un contexto de escasez de oferta, el precio tiene que subir”, recordó.

Además, profundizó en que si la demanda se mantiene estable, los stocks existentes “dan para poco tiempo”, por lo que se generarán presiones inflacionistas, como ya ocurrió en 2022 con la guerra en Ucrania.

“Desde el punto de vista energético, seguimos igual de vendidos. Nuestra balanza comercial es deficitaria por la parte energética porque somos dependientes. Lo que viene de Irán no es relevante; pero lo que viene del Golfo Pérsico, sí. Si te cargas de golpe y plumazo una parte de la producción, se va a vender al mejor postor”, recalcó.

En lo que respecta al crudo, Afi alertó de que los precios del flete ya registraron este lunes un repunte, si bien no se ha observado todavía en los precios del flete de otros productos. Sin embargo, los precios de los futuros del crudo reaccionaron ayer con un repunte en torno al 15%.

Romero también puso el foco en el estrecho del Bab el-Mandeb, y no solo en el de Ormuz, ya que esto podría afectar al comercio de más productos, y no únicamente al petróleo. De nuevo, se trata de un riesgo “escorado al alza”, que dependerá de la duración e intensidad del conflicto.

Por otro lado, Afi apuntó que no hay que pasar por alto los intereses energéticos de China en el Golfo Pérsico y la dependencia de esas exportaciones de petróleo, por lo que también resultará necesario monitorizar cómo afecta a la industria china y a las exportaciones.

MECANISMOS DE PROTECCIÓN

Romero recordó que durante la crisis inflacionaria provocada por la guerra en Ucrania “España activó mecanismos que salvaron un poco los muebles” y auguró que, en esta ocasión y teniendo el mismo Gobierno, se tomarán medidas en la misma dirección para “salvaguardar la situación para consumidor mediano”.

En lo que respecta a la posición de la Unión Europea (UE), esta vez es más fragmentada que en la guerra de Ucrania, empezando por España. El analista y experto en Geopolítica de Afi, Raúl Viñas, señaló que existen dos escenarios de actuación para la UE.

Por un lado, una actuación conjunta de defensa en caso de que ocurra “una agresión significativa en territorio europeo”, si bien lo que se defina como agresión “es un factor político”. En cualquier caso, este escenario parece el menos probable.

Viñas se decantó más por la opción de una UE “fragmentada”, como se está viendo en la actualidad, con Alemania, París y Londres (E3), o el despliegue de medios de Grecia, siempre “sin involucración directa”.

Por su parte, Romero reconoció que la UE se encuentra debilitada institucionalmente, y está más expuesta y vulnerable a los ‘shocks’ económicos y financieros.

“Ayer el dólar se apreció, porque se está leyendo que la zona euro sale más debilitada de esta situación e institucionalmente hemos visto que no hay homogeneidad, ni hay respuesta coordinada ni en bloque. Esto no ayuda a fortalecer”, comentó.

(SERVIMEDIA)
03 Mar 2026
NFA/clc