Vacaciones
La ‘Alianza por la Crianza’ denuncia la “indefensión y soledad” de las familias para conciliar tras el final del curso escolar
- Familias numerosas, monoparentales y con discapacidad, las que “más lo sufren”
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La ‘Alianza por la Crianza’, auspiciada por Save the Children, la Federación Española de Familias Numerosas, la Federación de Familias Monomarentales, la Asociación Madres Solteras por Elección y la Unión de Asociaciones Familiares, denuncia la “indefensión y soledad” de las familias para conciliar tras el final del curso escolar y advierte de que familias numerosas, monoparentales y con discapacidad son las que “más lo sufren”.
Así lo reivindicaron en un comunicado en el que subrayaron la necesidad de poner en marcha de “manera urgente” medidas de conciliación que “funcionen y lleguen a todas las familias”.
Las cinco entidades que conforman la alianza estimaron, además, que el modelo actual de conciliación “sigue depositando el peso de los cuidados en las familias, sin ningún apoyo público que lo sostenga”.
Asimismo, las plazas de las escuelas de verano públicas están “limitadas” y los campamentos privados tienen un coste que “no siempre se puede pagar”. “Ante ello, muchas familias recurren a los abuelos, amigos o familiares, o terminan por coger días de vacaciones, incluso haciendo turnos en la pareja, un recurso que tampoco sirve para cubrir todos los días sin cole y vacaciones escolares”, denunciaron.
En la misma línea, destacaron que las familias “se enfrentan a un auténtico dilema en estas fechas, tienen que hacer malabares para poder conciliar, con un importante desgaste físico y mental que se repite año tras año”.
PRIMERA PREOCUPACIÓN
Tras puntualizar que “no resulta extraño que la conciliación encabece la lista de preocupaciones de las familias, que creen que esta cuestión no está resuelta”, las entidades que conforman Alianza por la Crianza urgieron a establecer “medidas reales de conciliación para todas las familias, que no dependan del poder adquisitivo”.
“Conciliar es fácil cuando se pueden pagar actividades extraescolares para todos tus hijos e hijas o disponer de días de permiso laboral no remunerado, pero para una gran mayoría de familias esto no es posible”, criticaron, al tiempo que señalaron que 2.6 millones de niños y niñas viven en hogares que no pueden permitirse al menos una semana de vacaciones al año.
A este respecto, recordaron que los actuales permisos por cuidado de hijos e hijas menores de 8 años, de ocho semanas, “no han sido remunerados, como se esperaba y exigía la directiva europea de conciliación, lo que en la práctica equivale a no tener nada”.
“Actualmente hay dos semanas retribuidas por cuidado de hijo e hija menor de ocho años, que se aprobaron el pasado año, pero solo para los trabajadores y trabajadoras con hijos e hijas nacidos desde agosto de 2024, dejando a miles de padres y madres sin este esperado recurso y con esa sensación de soledad que se siente cuando tienes que buscarte la vida sin poder recurrir a nadie”, deslizaron.
MONOMARENTALES Y NUMEROSAS
En este contexto, afirmaron que el problema de la conciliación afecta a todas las familias con hijos e hijas, pero “lo sufren especialmente las familias numerosas, familias monomarentales, las que tienen algún miembro con discapacidad que requieren apoyos o cuidados especiales y las familias en situación de vulnerabilidad, que no pueden costear los campamentos ni desdoblarse en turnos o permitirse faltar al trabajo”.
En el caso de las monomarentales, es “inviable repartir las vacaciones, los horarios ni los gastos de cualquier actividad o apoyo externo”. “A pesar de ello, continúan sin prioridad suficiente en campamentos urbanos, escuelas de verano o recursos públicos de cuidado, lo que provoca que muchas familias dependan casi exclusivamente de sus redes informales de cuidado”, apuntaron.
Ante la falta de recursos públicos, el apoyo familiar se convierte en un recurso “importante, aunque no es una opción para todas” y, en el caso de las familias migradas, la conciliación se vuelve “todavía más compleja” ante la “ausencia” de familiares cercanos o redes comunitarias consolidadas.
“Precisamente, la actual crisis habitacional también impacta directamente en la capacidad de conciliar: muchas familias se ven obligadas a desplazarse a municipios alejados para poder acceder a una vivienda asequible, perdiendo así las redes de apoyo cercanas que permiten sostener el cuidado cotidiano”, lamentaron.
(SERVIMEDIA)
21 Jun 2026
MJR/clc/mag


