Ciencia
Los Andes tuvieron su 'Pompeya' hace 21,9 millones de años tras una erupción volcánica
- La cordillera creció de forma lenta y constante, según un estudio
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Una erupción volcánica gigante actuó en los Andes (América del Sur) hace cerca de 21,9 millones de años de forma similar al Vesubio, que sepultó Pompeya (Italia), pero abarcando todo un paisaje, sepultando el terreno que se encontraba debajo y preservando información que de otro modo se habría perdido por la erosión y la deformación.
Esa es la conclusión de un estudio publicado en la revista ‘Science Advances’. Los investigadores analizaron la vasta extensión de roca volcánica que surgió de la caldera de Lauca (norte de Chile) hace 21,9 millones de años.
Una caldera es una gran depresión volcánica que se forma durante erupciones importantes. Esta roca, equivalente a una montaña y denominada ignimbrita, cubría un área seis veces mayor que la capital de Chile, Santiago (o casi tres veces mayor que el Gran Londres), alcanzando en algunos puntos un kilómetro de profundidad.
El equipo de investigación simuló cientos de posibles paisajes antiguos, utilizando modelos de cómo los ríos dan forma a las cordilleras, para comprobar cuáles podrían haber quedado enterrados bajo el depósito volcánico. Descubrieron que solo los paisajes de relieve relativamente bajo, similares a las suaves laderas de las montañas, podrían haberlo hecho.
A partir de esto, el equipo dedujo que esta parte de los Andes se estaba formando lentamente, con rocas que se elevaban no más de 0,26 kilómetros cada millón de años, lo que equivale a 2,5 centímetros cada 100 años.
Si las rocas hubieran sido empujadas hacia arriba más rápidamente en esta región, el paisaje probablemente habría desarrollado pendientes más pronunciadas que no habrían podido quedar debajo de los inmensos depósitos volcánicos.
TASA LENTA
Este hallazgo respalda la idea de que los Andes crecieron lenta y constantemente a lo largo de decenas de millones de años, en lugar de haber surgido más recientemente, en los últimos millones de años.
Esta tasa es lenta en comparación con muchas zonas de rápido levantamiento de cinturones montañosos activos, incluidas partes del Himalaya, donde el levantamiento y la erosión pueden producirse a ritmos de varios milímetros a centímetros por año.
“Este paisaje quedó sepultado por una gigantesca erupción volcánica, algo parecido a Pompeya, pero a una escala mucho mayor. En lugar de cubrir una ciudad, mezclas calientes de ceniza volcánica, fragmentos de roca y gases arrasaron todo el paisaje, engullendo el terreno que se encontraba debajo”, según Byron Adams, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la University College de Londres (Reino Unido).
Adams añade: “Pompeya demuestra cómo las erupciones volcánicas pueden congelar un momento de la historia humana. Este estudio muestra que erupciones mucho mayores también pueden congelar momentos de la historia de la Tierra, sepultando paisajes enteros bajo depósitos volcánicos y preservando pistas sobre cómo se formaban las montañas antes de la erupción”.
“No podemos excavar para ver el paisaje enterrado, pero podemos usar la forma del manto volcánico y lo que sabemos sobre cómo los ríos dan forma a las montañas para deducir lo que se esconde debajo”, subraya.
Adams añade: “Este enfoque nos brinda una nueva forma de analizar la historia de la Tierra. Los métodos actuales para estimar la velocidad de formación de las montañas se basan en ‘relojes’ químicos en la roca, pero estos se limitan a momentos específicos en el tiempo. Nuestro método puede estimar el levantamiento de la roca durante un período mucho más largo”.
“En este caso, estimamos que habrían sido necesarios millones de años para producir el paisaje apacible que deducimos antes de la erupción”, recalca.
DEBATE
Existe un debate sobre si los Andes crecieron de forma lenta y constante a lo largo de 40 o 50 millones de años, o si se elevaron muy lentamente y luego surgieron de forma más reciente, en los últimos 6 a 10 millones de años. El nuevo estudio respalda la hipótesis de un crecimiento lento pero constante.
“Llevamos muchos años trabajando en esta zona de los Andes para comprender cómo se desarrollaron las montañas. Los Andes tienen una gran influencia en el clima regional y global, por lo que reconstruir su historia es fundamental para comprender el cambio climático a largo plazo”, indica Frances Cooper, también del Departamento de Ciencias de la Tierra de la University College de Londres.
Cooper concluye: “Lo más interesante de este estudio es que nos ofrece una nueva forma de reconstruir esa historia. Este mismo enfoque podría aplicarse a depósitos volcánicos en otras partes del mundo, ayudándonos a reconstruir paisajes enterrados durante millones de años”.
(SERVIMEDIA)
12 Sep 2026
MGR/gja


