Salud cerebral

Atribuir los olvidos a la edad favorece el infra-diagnóstico del deterioro cognitivo leve

- El jefe de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos señala en la Semana Internacional del Cerebro que detectar a tiempo los síntomas permite frenar su progresión y prevenir la discapacidad sobrevenida

Madrid
SERVIMEDIA

El deterioro cognitivo leve permanece sin diagnosticar ni tratar en hasta en el 50% de los casos, según advirtió el jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, doctor Pedro Gil Gregorio, quien subrayó que "atribuir los olvidos al envejecimiento favorece el infra-diagnóstico de esta degeneración neurológica y "retrasa la intervención precoz".

El deterioro cognitivo leve sigue siendo uno de los problemas menos detectados en el envejecimiento y puede convertirse en una causa importante de discapacidad sobrevenida si no se identifica a tiempo, según el consenso científico entre los especialistas en Geriatría y Neurología. La necesidad de mejorar la detección precoz desde la Atención Primaria y de actuar sobre los factores de riesgo modificables es esencial "para preservar la autonomía en edades avanzadas".

Con motivo de la Semana Internacional del Cerebro, que se celebra hasta el próximo domingo, el doctor Gil Gregorio señaló que "alrededor del 15% de las personas mayores de sesenta años presenta deterioro cognitivo leve", aunque muchas no reciben una valoración específica. Esta situación implica que "miles de personas conviven con dificultades de memoria, atención o concentración sin seguimiento clínico ni tratamiento orientado a frenar su progresión".

Según explicó este neurólogo, “la tendencia a normalizar los olvidos o atribuir cualquier cambio cognitivo al paso del tiempo contribuye a su infra-diagnóstico”. A su juicio, identificar los síntomas de forma temprana "permite actuar sobre factores modificables, aplicar estrategias terapéuticas y planificar mejor la evolución de la salud cerebral".

El consenso científico en neurología clínica ha evidenciado además desde hace tiempo que "el deterioro cognitivo leve no solo es un problema clínico, sino también una de las principales causas de discapacidad sobrevenida en la edad adulta y en las personas mayores". Informes recientes de la Sociedad Española de Neurología señalan que "el deterioro cognitivo forma parte de un continuo que puede evolucionar hacia demencia y pérdida de autonomía funcional, especialmente cuando no se detecta a tiempo o no se actúa sobre los factores de riesgo modificables".

ENVEJECIMIENTO Y DEMENCIA

El deterioro cognitivo leve "se sitúa en una fase intermedia entre el envejecimiento normal y la demencia" y los neurólogos alertan de que su progresión puede afectar a la capacidad para realizar actividades cotidianas, gestionar la medicación, las finanzas o la movilidad, lo que incrementa el riesgo de dependencia y discapacidad en edades avanzadas. Por ello, neurólogos y geriatras insisten en que la detección precoz, incluso desde la mediana edad, permite intervenir antes y reducir el impacto funcional y social asociado al deterioro cognitivo.

Este especialista en geriatría recordó que "la función cognitiva está estrechamente relacionada con el estado de salud general". Factores como la hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado, el sedentarismo o el estrés pueden influir en el rendimiento cognitivo, por lo que su control precoz forma parte del abordaje clínico cuando se detectan cambios en la memoria o en la atención. También el estado de ánimo y la ansiedad pueden afectar a la salud cerebral, lo que "refuerza la necesidad de una evaluación integral".

ATENCIÓN PRIMARIA

El doctor Gil destacó el papel de la Atención Primaria como primer nivel asistencial y, en muchos casos, "el único contacto habitual de los pacientes con el sistema sanitario, lo que la convierte en un punto clave para identificar cambios cognitivos incipientes e iniciar el seguimiento adecuado". “El deterioro cognitivo leve puede mantenerse estable durante años, pero también puede progresar si no se interviene adecuadamente”, señaló. En su opinión, "reforzar la detección precoz es una prioridad en un contexto de envejecimiento demográfico".

El experto concluyó que "reconocer cambios persistentes en la memoria, la atención o el rendimiento intelectual y consultar ante estos síntomas permite iniciar antes la evaluación clínica, ampliar las opciones terapéuticas y favorecer la preservación de la autonomía y la calidad de vida".

(SERVIMEDIA)
18 Mar 2026
EDU/gja