Medio ambiente
Las aves marinas del Antártico se exponen a 'químicos para siempre’
- Según un estudio
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Un equipo de científicos ha descubierto que las aves marinas en una de las zonas más remotas del planeta están expuestas a una amplia gama de sustancias químicas ‘para siempre’.
Los investigadores han encontrado compuestos 'químicos permanentes' en aves marinas del remoto Antártico, lo que proporciona más evidencia que resalta el alcance global de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidas como sustancias químicas para siempre porque no se descomponen fácilmente en el medio ambiente.
Aunque hay estudios previos que revelan la exposición a PFAS en aves marinas subantárticas, son pocos en número y en su mayoría han buscado una lista objetivo de sustancias químicas más limitada que esta última investigación.
El nuevo estudio, publicado en 'ACS Environmental Au', genera inquietud porque los científicos encontraron la presencia de compuestos 'heredados' prohibidos durante mucho tiempo, como el PFOS (sulfonato de perfluorooctano), y de sustancias químicas que se introdujeron como reemplazos (incluidos HFPO-DA y ADONA) en muestras de hígado de tres especies de aves marinas subantárticas.
Los PFAS son un amplio grupo de sustancias químicas, varias de las cuales se han bioacumulado y causan efectos adversos. Debido a las restricciones impuestas a algunas de ellas, como las derivadas del Convenio de Estocolmo, se introdujeron sustancias químicas sustitutivas. Sin embargo, ahora también se detectan en el medio ambiente y la fauna silvestre.
Los investigadores señalan que el biomonitoreo de PFAS es crucial para comprender su distribución global y detectar sustancias químicas emergentes que son motivo de preocupación.
TRES ESPECIES
En el estudio, los científicos, basándose en una lista de casi 40 compuestos químicos, descubrieron la presencia de 22 sustancias PFAS diferentes en muestras de tejido hepático tomadas de tres especies de aves marinas: albatros de ceja negra, petreles buceadores comunes y petreles de mentón blanco.
Las muestras procedían de aves capturadas en aparejos de pesca o que chocaron con buques pesqueros entre 2004 y 2014 en dos zonas de muestreo separadas del Atlántico suroeste: las islas Malvinas y Georgias del Sur.
El equipo de investigación, dirigido por científicos de la Universidad de Lancaster e involucrado por investigadores del British Antarctic Survey y Cefas (Centro de Ciencias del Medio Ambiente, la Pesca y la Acuicultura), descubrió que los compuestos PFAS estaban presentes en muestras de las tres especies de aves a pesar de que estas aves habitan una parte remota del planeta, lejos de las principales fuentes de PFAS.
"Las aves marinas son depredadores ápice y, por lo tanto, pueden utilizarse como bioindicadores de la contaminación marina. Su contaminación nos indica qué sucede en los ecosistemas que habitan", apunta Andrew Sweetman, profesor de Química Ambiental en la Universidad de Lancaster.
Sweetman añade: "Nuestros hallazgos se suman a la creciente evidencia de que la contaminación por PFAS no se limita a las regiones industrializadas; incluso algunos de los ecosistemas más remotos del planeta ahora muestran el legado de estos químicos".
"La detección de estos compuestos en muestras subantárticas alejadas de donde se producen estos productos químicos proporciona evidencia crucial del transporte a larga distancia y la bioacumulación, en particular de los compuestos que se transportan en la atmósfera", indica.
Si bien las concentraciones de sustancias químicas variaron significativamente entre las muestras, los investigadores descubrieron que muchos de los perfiles químicos dentro de las muestras de hígado de aves marinas eran sorprendentemente similares: comprendían principalmente ácido perfluorooctano sulfónico (PFOS) (un 80%) y ácidos perfluoroalquil carboxílicos (PFCA) (un 15%).
ATLÁNTICO SUR
Los investigadores afirman que sus hallazgos sugieren que las huellas de PFAS -es decir, el patrón de las sustancias químicas- son similares en todo el Atlántico sur. Esto ocurre a pesar de la variedad de destinos migratorios de estas diferentes especies de aves marinas, que abarca desde la Plataforma Patagónica frente a Sudamérica hasta el afloramiento de Benguela, frente a África sudoccidental.
"Nuestros resultados implican que es poco probable que el enfoque de imponer restricciones producto químico por producto resulte en una reducción efectiva de las cargas de PFAS en la vida silvestre, por lo que los reguladores podrían tener que considerar la introducción de restricciones más integrales para evitar que estos productos químicos persistentes se acumulen en el medio ambiente", concluye Imogen Bailes, doctoranda en la Universidad de Lancaster.
(SERVIMEDIA)
23 Dic 2025
MGR/gja


