Accesibilidad
Ayúdame3D reclama más apoyo para democratizar la tecnología social: “No podemos tirar nosotros solos del carro”
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El CEO y fundador de Ayúdame3D, Guillermo Gauna-Vivas, reclamó este jueves más apoyo para democratizar la tecnología social y facilitar el acceso a productos de apoyo personalizados, especialmente para las personas que no pueden acceder a soluciones convencionales por su coste o falta de recursos: “No podemos tirar nosotros solos del carro”.
Así lo explicó Gauna-Vivas, en declaraciones a Servimedia, después de que la iniciativa recibiera el ‘Premio al Mejor Proyecto por su Impacto Social’ de Fundación Mapfre por su programa de productos de apoyo personalizados mediante impresión 3D.
El galardón, dotado con 40.000 euros, reconoce un proyecto que permite diseñar y entregar gratuitamente prótesis y otras soluciones adaptadas a personas con discapacidad física. La iniciativa, nacida en 2017, ha llegado ya a más de 70 países y combina la impresión 3D con el trabajo de entidades sociales, centros sanitarios y una red internacional de laboratorios locales de fabricación digital.
Gauna-Vivas explicó que Ayúdame3D nació después de un viaje a Kenia en el que fabricó cinco prótesis para personas con amputaciones de brazo. Hasta entonces utilizaba la impresión 3D principalmente para “realizar juguetes y pequeños objetos”, pero aquella experiencia le permitió comprobar que podía emplear sus conocimientos para mejorar la vida de otras personas. “Me di cuenta de que esa tecnología que usaba para jugar también podía ser para ayudar a los demás”, relató.
Desde entonces, la organización ha ampliado su actividad más allá de las prótesis de manos y brazos. Según explicó su fundador, actualmente reciben peticiones para desarrollar dispositivos destinados a niños en tratamientos oncológicos, adaptaciones para sillas de ruedas y otras soluciones que inicialmente no formaban parte de su actividad.
“CADA PERSONA ES UN MUNDO”
Uno de los principales aprendizajes de estos nueve años de trayectoria ha sido, según Gauna-Vivas, la necesidad de diseñar los productos a partir de las necesidades concretas de cada usuario y no de una idea preconcebida de cómo debe ser una prótesis. “Cada persona es diferente, cada persona es un mundo”, señaló.
En este sentido, explicó que inicialmente existía una tendencia a pensar en prótesis con apariencia de mano o brazo humano, pero la experiencia les llevó a desarrollar soluciones más funcionales. Puso como ejemplo el caso de una niña que necesitaba un dispositivo para ducharse: “en lugar de reproducir una mano, podía resultar más útil diseñar un encaje que permitiera sujetar una esponja”.
“No todo tenía que ser como humano o tener apariencia humana, simplemente tenían que ser dispositivos que facilitasen la vida de los usuarios”, afirmó.
La utilidad de estas soluciones se encuentra, precisamente, en actividades cotidianas que pueden parecer sencillas. “Siempre nos dicen: ¿puedo abrazar a mi hijo?, ¿puedo coger la bolsa del mercado?, explicó. Para Gauna-Vivas, estas acciones pueden marcar una diferencia importante en la autonomía de una persona que ha sufrido una amputación o presenta una limitación funcional.
EL PRINCIPAL OBSTÁCULO: EL ACCESO
El fundador de Ayúdame3D consideró que uno de los principales retos pendientes no está tanto en la capacidad tecnológica para fabricar estos productos como en “conseguir que lleguen a todas las personas que los necesitan”.
“Que ya existan no quiere decir que todo el mundo pueda tener acceso a estas ayudas”, advirtió, antes de subrayar que existen “millones de personas que necesitan estos apoyos” y que una organización como Ayúdame3D no puede abarcar por sí sola todas las necesidades.
Por ello, reclamó que instituciones, administraciones y empresas contribuyan a “facilitar el acceso a estas tecnologías y a reducir las barreras económicas y burocráticas” que dificultan que una persona pueda conseguir un producto de apoyo. “Tenemos que conseguir que instituciones, administraciones y empresas ofrezcan la accesibilidad a esta tecnología”, defendió.
En España, la organización trabaja mediante un modelo de codiseño en el que los productos se desarrollan junto a las personas destinatarias y cuenta con la colaboración de entidades sociales, centros educativos y hospitales. En el ámbito internacional, impulsa los denominados 3DLabs, laboratorios locales que permiten fabricar los dispositivos sobre el terreno y adaptarlos a las necesidades de cada comunidad.
Desde su puesta en marcha, Ayúdame3D ha llegado a más de 70 países y ha ayudado a miles de personas. El programa ha entregado productos de apoyo personalizados y ha desarrollado nuevos diseños para responder a necesidades relacionadas con la discapacidad, el deporte, la educación, el ocio o la rehabilitación.
Gauna-Vivas destacó que la experiencia internacional también le permitió comprobar las diferencias en el acceso a la tecnología de apoyo y la importancia de democratizar no solo los dispositivos, sino también las herramientas necesarias para fabricarlos localmente.
“No se trata solo de llevar brazos, sino de llevar impresoras 3D que hacen brazos y que directamente desde allí fabriquen prótesis”, explicó, en referencia al modelo de laboratorios locales que desarrolla la organización.
AYUDAS
De cara al futuro, Gauna-Vivas pidió a las administraciones públicas que apoyen este tipo de iniciativas y reduzcan las dificultades burocráticas que afrontan muchas familias. “Que se nos haga caso, que nos den subvenciones, que nos ayuden porque al final no podemos tirar nosotros solos del carro”, reclamó.
A su juicio, el objetivo debe ser que exista cada vez “más accesibilidad a la tecnología social” y que las familias no tengan que enfrentarse a procesos burocráticos especialmente complejos para solicitar ayudas.
(SERVIMEDIA)
08 Oct 2026
RIM/gja
