Ciencia
El azúcar de la fruta y la miel ayudó al desarrollo cerebral de los primeros humanos
- Aportaron entre un 20% y un 35% del consumo energético total de la dieta en la evolución humana, según un estudio
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La evolución del cerebro humano podría deberse tanto a la fruta y la miel como a la carne, lo que cuestiona una de las ideas predominantes sobre la dieta de los primeros homínidos.
Esa es la conclusión de una nueva revisión analítica llevada a cabo por investigadores de las universidades de Sidney (Australia) y Glasgow (Reino Unido), y publicada este jueves en la revista ‘Science’.
“Si bien los alimentos de origen animal fueron claramente fundamentales, los cambios en la ingesta de azúcares y almidones también arrojan luz sobre el desarrollo, la salud y las enfermedades humanas”, escriben los autores.
Los investigadores añaden: “Nuestro modelo proporciona nuevas perspectivas sobre la evolución de la dieta humana a lo largo de cuatro millones de años, destacando el importante papel de los carbohidratos, los azúcares y el dulzor”.
La evolución humana suele enmarcarse en la creciente importancia dietética de la carne, las proteínas y los ácidos grasos omega-3 para impulsar el crecimiento cerebral y el desarrollo de los rasgos humanos.
Sin embargo, es probable que los primeros homininos también consumieran cantidades sustanciales de carbohidratos, como los azúcares naturales de las frutas y la miel, que proporcionaban la glucosa necesaria para el cerebro, cada vez más necesitado de energía, y otros tejidos dependientes de la glucosa.
El desarrollo de la cocina añadió posteriormente alimentos ricos en almidón a este suministro de carbohidratos, mientras que los alimentos de origen animal favorecieron adaptaciones como dientes, mandíbulas y tractos digestivos más pequeños. Sin embargo, el papel de los azúcares en la dieta de los primeros humanos sigue sin comprenderse del todo.
CARBOHIDRATOS
En la nueva revisión analítica, Jennie Brand-Miller, de la Universidad de Sidney, y sus colegas argumentan que los carbohidratos fueron tan importantes para el desarrollo de los primeros humanos como el consumo de alimentos de origen animal.
Al modelar el tamaño del cerebro y del cuerpo junto con las demandas metabólicas a lo largo de cuatro millones de años de evolución humana, los autores estiman que los azúcares naturales proporcionaron entre un 20% y un 35% de la ingesta energética total de la dieta durante gran parte de la evolución humana.
La anatomía, la fisiología y las adaptaciones genéticas humanas relacionadas con el metabolismo de la glucosa sugieren que los alimentos ricos en carbohidratos ayudaron a sostener las excepcionalmente altas demandas energéticas de un cerebro en crecimiento y un cuerpo cada vez más activo, mientras que el almidón cocido adquirió importancia posteriormente.
Además, los autores sugieren que las fluctuaciones estacionales y climáticas en la disponibilidad de carbohidratos también pudieron haber influido en las estrategias de búsqueda de alimento, el desarrollo cerebral e incluso la supervivencia de la población.
(SERVIMEDIA)
06 Ago 2026
MGR/clc


