Laboral

El Banco de España detecta que el subsidio por desempleo desincentiva la vuelta al trabajo y una parte se debería a su sobrecotización

MADRID
SERVIMEDIA

El Banco de España constata que el subsidio para parados mayores de 52 años tiene una “reducida probabilidad de reempleo” que “se prolonga en el tiempo” y “una parte relevante del desincentivo a la reincorporación” se debería a la sobrecotización que conlleva, del 125% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Así lo recoge el organismo en su ‘Informe Anual 2025’ publicado este jueves en el que indica que, entre los perceptores que no trabajaron en 2021, solo un 8,9% consiguió volver al trabajo al menos un día en 2022, cifra muy inferior al 29,9% que se observa para las prestaciones contributivas por desempleo.

“Esta reducida probabilidad de reempleo se prolonga en el tiempo, de forma que la mayor parte (55%) de los perceptores del subsidio en 2024 habían empezado a cobrarlo antes de los 55 años”, indica.

El organismo reconoce que la probabilidad de reempleo depende de otros factores socioeconómicos como es tener otras rentas ajenas o una edad cercana a la jubilación, lo que reduce los incentivos a volver a trabajar.

El Banco de España repasa que se ha estudiado ampliamente la relación del cobro del subsidio durante un periodo largo con una baja tasa de vuelta al empleo y no ha sido así el papel específico que juega la cotización.

Hasta 2004 la cuantía del subsidio era del 80% del SMI, mientras que el valor por el que se cotizaba era del 100% del SMI. A partir de ese año, cuando se creó el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (Iprem), la cuantía de la prestación (asociada al Iprem) y la base de cotización (ligada al SMI) comenzaron a divergir. En 2007 se incrementó la cotización hasta el 125% del SMI, cifra que regresó al 100% en 2012 y de nuevo al 125% en 2019.

Los resultados apuntan a que “una parte relevante del desincentivo a la reincorporación al empleo que genera el subsidio de desempleo para mayores de 52/55 años estaría asociado a la sobrecotización que conlleva esta prestación”, aunque el Banco de España puntualiza que esta evidencia requiere de ciertas cautelas y que parte de los efectos de la sobrecotización estimados en su ejercicio podrían estar en realidad asociados a otras características del subsidio como es su duración indefinida.

Por otra parte, en el informe también analiza el uso de los Complementos de Apoyo al Empleo (CAE) para retornar al mercado laboral. Indica que estos podrían contribuir positivamente, pero su incidencia es “muy reducida”, pues, con información hasta diciembre de 2025, tienen un peso del 0,1% sobre los perceptores de la prestación contributiva y del 3,5% entre los que cobran el subsidio de desempleo. “Esta diferencia sugeriría que el incentivo al empleo no es lo suficientemente atractivo”, resume.

Por edad, la incidencia del CAE va descendiendo, desde un 5,8% entre los parados de entre 40 y 49 años hasta el 1,2% entre los mayores de 60 años. Y es que, según el Banco de España, los mayores de 50 años tienen un salario de reserva más elevado y ven más difícil retornar al mercado de trabajo, lo que “sugiere que el CAE podría tener un impacto superior en el colectivo de más edad”, mientras que, entre los más jóvenes, el efecto sería inferior. Por ello, el organismo incide en seguir evaluando el diseño de este complemento.

Por último, el organismo estudia la evolución de la productividad y señala que la brecha negativa de España con la zona euro se ha reducido en los últimos años. Destaca que las nuevas empresas que se crean tienden a mostrar, a partir de 2013, un mayor dinamismo en sus primeros años de actividad, lo que sugiere que puede contribuir a incrementar la productividad.

De cara al futuro, observa que las dinámicas empresariales y la evolución de la productividad dependerán de la capacidad de las empresas para adoptar la inteligencia artificial (IA) y de momento las empresas no reportan un efecto intenso por usarla, aunque las expectativas a medio plazo de las empresas “apuntan a una intensificación”.

Respecto a los efectos esperados para los próximos tres años, según las encuestas habituales del Banco de España sobre la actividad empresarial, en relación con el empleo, mientras que la mayoría de las pymes no espera cambios en los empleos asociados a tareas repetitivas o rutinarias (83%), una proporción elevada de grandes empresas anticipa reducciones de este tipo de puestos (44%). Por el contrario, los puestos con mayor contenido analítico podrían verse favorecidos, especialmente en las grandes empresas, donde cerca de un 20% prevé aumentos de empleo en este tipo de ocupaciones. Los puestos directivos serían los menos afectados por la adopción de la IA.

Además, en los próximos tres años el 61% de las empresas grandes prevé aumentos de la productividad, frente al 27% de las pymes. El Banco de España pone el acento en los desajustes entre la oferta de puestos del sistema educativo y la demanda real de las empresas y pide abordarlo para que la adopción de la IA redunde en mejoras de la productividad.

(SERVIMEDIA)
18 Jun 2026
MMR/gja