Consumo y medio ambiente

La basura electrónica pesará este año más que la Gran Muralla China

- Hoy se celebra el Día Internacional de los Residuos Electrónicos

MADRID
SERVIMEDIA Mario García

La montaña mundial de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (conocidos por sus siglas RAEE) que se rechacen este año alcanzará cerca de 57,4 millones de toneladas, lo que supone un peso mayor que el de la Gran Muralla China, el objeto artificial más pesado de la Tierra.

Así se recoge en el último informe anual ‘Monitor global de Residuos Electrónicos’, elaborado por el Foro RAEE, una asociación internacional sin ánimo de lucro con sede en Bruselas (Bélgica) que representa a 45 organizaciones de colectivos sobre responsabilidad ampliada de los productores en todo el mundo y que impulsa el Día Internacional de los Residuos Electrónicos, el cual se celebra este miércoles.

Según datos de esta asociación, recogidos por Servimedia, en 2019 se generaron 53,6 millones de toneladas de basura electrónica (productos desechados con batería o enchufe), lo que supone un 21% más que en el lustro anterior. Las previsiones del Foro RAEE son que en 2030 podrían alcanzarse 74 millones de toneladas.

La generación global de residuos electrónicos crece anualmente en dos millones de toneladas (o entre un 3% y un 4% más), un problema atribuido a mayores tasas de consumo de productos electrónicos (que aumentan un 3% más cada año), ciclos de vida de productos más cortos y a las opciones de reparación limitadas.

Según las estimaciones en Europa, 11 de los 72 artículos electrónicos en un hogar promedio ya no están en uso o están rotos y cada ciudadano europeo acumula anualmente entre cuatro y cinco kilos de productos eléctricos y electrónicos sin usar antes de ser desechados.

Además, un estudio francés apunta que entre 54 y 113 millones de teléfonos móviles, que pesan entre 10 a 20 toneladas, descansan en cajones y otros espacios de almacenamiento en los hogares de Francia.

En Estados Unidos, si bien muchos teléfonos móviles se reciclan, se calcula que al menos 151 millones de teléfonos al año (aproximadamente 416.000 al día) se destruyen y terminan incinerados o depositados en vertederos, y que un 40% de los metales pesados en los vertederos del país provienen de productos electrónicos desechados.

GRANDES ELECTRODOMÉSTICOS

Por peso, los grandes electrodomésticos desechados, como estufas y refrigeradores, constituyen el mayor componente de los desechos electrónicos. Estos productos contienen acero, cobre y aluminio, lo que los hace atractivos para los ladrones.

A pesar de los esfuerzos concertados de los gobiernos a muchos niveles, este problema persiste. Incluso en la UE, que ha tenido una legislación integral de responsabilidad ampliada del productor durante casi dos décadas, que consta de objetivos y responsabilidades legales, la tasa formal de recolección de residuos electrónicos es del 55% (dato de 2018).

"Muchos factores juegan un papel en hacer que el sector eléctrico y electrónico sea eficiente y circular. Por ejemplo, nuestras organizaciones de responsabilidad del productor recolectaron y aseguraron el reciclaje responsable de 2,8 millones de toneladas de residuos electrónicos en 2020. Pero destaca una cosa: mientras los ciudadanos no devuelvan su equipo usado y roto, lo vendan o lo donen, tendremos que continuar extrayendo materiales totalmente nuevos que causan un gran daño ambiental", apuntó Pascal Leroy, director general del Foro RAEE.

Según Leroy, cada tonelada de RAEE reciclada evita alrededor de dos toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2).

"Una tonelada de teléfonos móviles desechados es más rica en oro que una tonelada de mineral de oro", indicó Ruediger Kuehr, director del Programa Scycle y jefe de la Oficina de Unitar (Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional y la Investigación) en Bonn (Alemania).

Kuehr añadió al respecto: "Incrustados en un millón de teléfonos móviles, por ejemplo, hay 24 kilos de oro, 16.000 kilos de cobre, 350 kilos de plata y 14 kilos de paladio, recursos que podrían recuperarse y devolverse al ciclo de producción. “Si no reciclamos estos materiales, es necesario extraer nuevos suministros, dañando así el medio ambiente", señaló.

(SERVIMEDIA)
13 Oct 2021
MGR/clc