Cáncer

Cada año se diagnostican en España cerca de 1.700 casos de cáncer de testículo

MADRID
SERVIMEDIA

Cada año se diagnostican en España cerca de 1.700 casos de cáncer de testículo y su supervivencia a cinco años supera el 94%, lo que lo sitúa entre los tumores con mejor pronóstico, según subrayó la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que aseguró que los avances en biomarcadores y la optimización del tratamiento marcan el futuro de esta patología.

Según informó SEOM este martes, el cáncer de testículo continúa siendo uno de los grandes ejemplos de éxito terapéutico en Oncología. Se trata del tumor más frecuente en varones jóvenes y, aunque representa aproximadamente el 1% de los tumores en hombres, mantiene unas tasas de curación muy elevadas gracias al desarrollo de los tratamientos basados en cisplatino.

En el momento actual, los esfuerzos se centran en mejorar la caracterización biológica de los tumores germinales, especialmente en aquellos casos con peor pronóstico o resistencia a platino, así como en optimizar el tratamiento y reducir la toxicidad a largo plazo en una población mayoritariamente joven.

En el marco de la campaña de comunicación ‘En Oncología cada Avance se escribe en Mayúsculas’, SEOM dio a conocer la evolución y los avances médicos que se sucedieron en estas últimas décadas en el tratamiento de los diferentes tumores, en este caso, del cáncer de testículo, coincidiendo con el mes de abril, de concienciación sobre el mismo.

Los estudios de secuenciación de última generación pusieron de manifiesto que los tumores germinales presentan una baja carga mutacional en comparación con otros tumores sólidos, si bien se describieron alteraciones potencialmente relevantes.

AVANCES MÁS RECIENTES

Entre los avances más recientes destaca el desarrollo de nuevos biomarcadores, como el microARN miR-371a-3p, con potencial utilidad en el diagnóstico, la monitorización y la detección de recaídas, aunque su incorporación a la práctica clínica todavía requiere validación adicional. Otra de las áreas de interés es la desescalada terapéutica, con el objetivo de mantener la elevada eficacia reduciendo los efectos adversos.

El cáncer germinal de testículo se convirtió en la segunda mitad del siglo XX en el paradigma de tumor metastásico curable con quimioterapia. En 1956 se describió el primer tratamiento quimioterápico eficaz para el coriocarcinoma, lo que supuso un hito en Oncología.

Sin embargo, no fue hasta la década de 1970 cuando el cáncer de testículo pasó a considerarse una enfermedad curable, gracias a la introducción del cisplatino y al desarrollo de esquemas de combinación, que incrementaron las tasas de curación desde aproximadamente un 10% hasta cifras cercanas al 60%.

TUMOR CURABLE

Posteriormente, la optimización de estos tratamientos permitió alcanzar tasas de curación superiores al 90% incluso en enfermedad metastásica. Durante la década de los años 80, se desarrollaron estrategias de rescate con quimioterapia a altas dosis y soporte con progenitores hematopoyéticos, que permitieron curar a un subgrupo de pacientes con enfermedad resistente a múltiples líneas de tratamiento.

En la actualidad, debido a las elevadas tasas de curación, los esfuerzos se centran en reducir la toxicidad de los tratamientos, optimizar el seguimiento y mejorar la calidad de vida de los largos supervivientes, prestando especial atención a las secuelas cardiovasculares, metabólicas, renales, neurológicas y al riesgo de segundas neoplasias.

En definitiva, el cáncer de testículo sigue siendo un modelo de tumor curable. El reto actual es avanzar en una medicina más precisa, identificar mejor a los pacientes con mayor riesgo y continuar reduciendo el impacto a largo plazo de tratamientos altamente eficaces.

(SERVIMEDIA)
21 Abr 2026
ABG/clc