Salud y medio ambiente

Cada año llegan 2.000 millones de toneladas de polvo a la atmósfera, según la ONU

- Las concentraciones medias de 2025 fueron similares a las de 2024, aunque con niveles récord en China y la frontera entre EEUU y México

MADRID
SERVIMEDIA

La atmósfera recibe cada año alrededor de 2.000 millones de toneladas de polvo en suspensión, un proceso natural en mayor medida, aunque también es fruto de actividades humanas por una gestión deficiente del agua y de la tierra.

Así lo recuerda la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la agencia de la ONU especializada en el tiempo, el clima y el agua, en la décima edición anual de su boletín ‘Polvo en Suspensión en el Aire’.

Este boletín, difundido este viernes antes de que este domingo se celebre el Dia Internacional de Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo, se centra en la incidencia y los peligros de las tormentas de polvo y arena ocurridas en 2025.

Las tormentas de polvo y arena se producen cuando el aire extremadamente caliente hace que la atmósfera inferior del desierto se vuelva inestable, lo que provoca fuertes vientos que remueven enormes cantidades de arena suelta y la transportan a cientos, y en ocasiones a miles de kilómetros.

El polvo en suspensión en el aire se vincula a problemas de salud, como afecciones respiratorias o meningitis, provoca regularmente el cierre de aeropuertos y la cancelación de vuelos, y crea condiciones peligrosas en las carreteras. Además, perturba sectores socioeconómicos clave, como la agricultura o la escolarización.

Algunas partes del mundo, incluyendo China y la frontera entre Estados Unidos y México, experimentaron tormentas récord de arena y polvo en 2025, lo que afectó a la salud y al medio ambiente y perturbó algunas actividades económicas y el transporte. Sin embargo, las concentraciones medias de polvo en general fueron similares a las de 2024.

Cada año, alrededor de 2.000 millones de toneladas de polvo entran en la atmósfera y pueden ser transportadas cientos de kilómetros e incluso miles de kilómetros, a través de continentes y océanos.

DESIERTOS

Las fuentes de polvo mundiales más significativas se concentran en regiones áridas y semiáridas, especialmente en grandes desiertos como el Sahara (África), el Gobi (Asia) y el Desierto Arábigo (Oriente Medio).

Gran parte de ello es un proceso natural, pero la mala gestión del agua y la tierra, la sequía y la degradación ambiental resultan cada vez más responsables. Se trata de “un peligro importante” que afecta a más de 150 países en todo el mundo, según la OMM.

"Las tormentas de arena y polvo afectan a la calidad del aire y a la salud humana. Reducen la productividad agrícola, interrumpen el transporte y la aviación, sobrecargan los sistemas hídricos y energéticos, y dañan los ecosistemas. Ningún país es inmune a sus impactos", apuntó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.

Saulo añadió: "Debido a que las tormentas de arena y polvo y las sequías no respetan las fronteras, la cooperación internacional es esencial. Fortalecer las observaciones compartidas, el intercambio de datos y la capacidad de predicción regional permite que todos los países -especialmente los más vulnerables- se beneficien de los avances en ciencia y alerta temprana".

VARIACIONES REGIONALES

La media global de las concentraciones medias anuales en la superficie del polvo en 2025 fue similar a la de 2024, con grandes variaciones regionales, según la OMM.

Las concentraciones medias anuales más altas de polvo se mantuvieron centradas en la Depresión de Bodélé (Chad), una de las regiones fuente de polvo más activas del mundo.

El norte de África y Oriente Medio fueron afectados por una serie de importantes intrusiones de polvo, que dañaron la calidad del aire y redujeron la visibilidad.

En abril de 2025, el polvo descendió desde Mongolia hacia China, provocando la peor tormenta de arena y polvo de la última década en China en términos de alta intensidad, amplia influencia y larga duración.

Las concentraciones horarias de partículas inhalables (PM10) superaron los 1.000 microgramos por metro cúbico de aire)en las partes del norte de China, con algunas zonas alcanzando hasta 3.000 a 4.000, muchas veces por encima de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En la región fronteriza desértica de México y Estados Unidos hubo tormentas de polvo excepcionalmente frecuentes, intensas y largas. El Paso, en Texas, experimentó 50 días con clima polvoriento en 2025, más del doble de la media anual. El número de tormentas de polvo fue el mayor desde 1935, durante el prolongado desastre del ‘Dust Bowl’ en Estados Unidos.

En su punto álgido, el 18 de marzo, hubo más de seis horas de condiciones continuas de tormenta de arena y polvo, con una concentración media diaria de PM10 de 2.064 microgramos por metro cúbico y una PM10 reportada por hora de 8.142 microgramos por metro cúbico, la cifra más alta medida en Texas desde que comenzó la monitorización horaria de partículas hace 27 años.

Durante esos días, escuelas, autopistas y aeropuertos se cerraron temporalmente, se cancelaron eventos públicos y hubo múltiples siniestros mortales en carreteras.

(SERVIMEDIA)
10 Jul 2026
MGR/nbc