Ciencia marina
Calamares y sepias se refugiaron millones de años en los fondos abisales antes de dominar los océanos
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Una investigación internacional en la que participó Instituto Español de Oceanografía reveló que calamares y sepias no se diversificaron de forma inmediata, sino tras un largo periodo de estabilidad evolutiva en las profundidades marinas que precedió a su expansión masiva y diversificación y a la constitución de uno de los grupos de depredadores marinos más diversos y exitosos del planeta.
Un equipo internacional de científicos desveló el misterio del éxito evolutivo de los calamares y las sepias, uno de los grupos de depredadores marinos más diversos del planeta, tras permanecer durante millones de años en una aparente fase de estancamiento en las profundidades oceánicas, según informó este jueves el Instituto Español de Oceanografía (IEO), entidad adscrita al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que colaboró en el trabajo. La investigación, publicada en la revista 'Nature Ecology & Evolution', concluyó que la diversificación de estos animales no fue inmediata tras su origen, sino que siguió un modelo de 'mecha larga', caracterizado por un prolongado periodo de baja innovación evolutiva antes de una expansión rápida en número de especies.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores secuenciaron tres nuevos genomas de calamares y emplearon técnicas avanzadas de transcriptómica con el fin de analizar la evolución de sus órganos y de su concha interna. El trabajo combinó estos nuevos datos con bases genómicas previas para identificar el 'punto de inflexión' que dio lugar a la diversidad actual de los cefalópodos decapodiformes, caracterizados por contar con diez extremidades.
Según explicó el líder del estudio, Gustavo Sánchez, “a diferencia de otros grupos que se diversifican rápidamente tras un cambio ambiental, los calamares siguieron un patrón de evolución pausada”. Añadió que “la mecha se encendió en las profundidades, pero la explosión de biodiversidad no ocurrió de inmediato”. El estudio sitúa el origen de esta dinámica hace unos 100 millones de años, durante el periodo Cretácico, cuando se produjo la separación inicial de los linajes. Sin embargo, la diversificación masiva no llegó hasta mucho después, una vez que las condiciones en los ecosistemas marinos superficiales se estabilizaron.
Por su parte, el coautor Fernando Á. Fernández-Álvarez subrayó que estos animales lograron sobrevivir a eventos catastróficos como la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno gracias a su refugio en el océano profundo. “Tras la gran extinción, durante el periodo de recuperación, los calamares y sepias experimentaron una rápida diversificación para adaptarse a los nuevos ecosistemas y nichos que quedaron vacíos en el océano”, señaló.
Los resultados aportan una nueva perspectiva sobre los mecanismos evolutivos que explican la biodiversidad marina actual y evidencian el papel de los entornos profundos como reservorios de estabilidad y supervivencia frente a grandes crisis planetarias.
(SERVIMEDIA)
09 Abr 2026
EDU/gja


