Clima

El calor quita hasta 42 horas de sueño al año en España

- Según un estudio en 1.338 ciudades de todo el mundo

MADRID
SERVIMEDIA

El calor nocturno hace perder hasta 42 horas de sueño anual a los españoles y esa pérdida de tiempo de descanso debido a las altas temperaturas ambientales asociadas al cambio climático se ha más que duplicado en el mundo desde principios de la década de 1970.

Así se desprende de un análisis realizado por el grupo independiente de científicos y comunicadores Climate Central en 1.338 ciudades con más de 500.000 habitantes de todo el mundo.

Una calidad y duración del sueño adecuadas son esenciales para la salud y el bienestar de las personas, pero temperaturas nocturnas más cálidas dificultan el descanso.

El cambio climático está aumentando las temperaturas nocturnas en muchas partes del mundo y haciendo que las noches extremadamente cálidas sean más comunes. Para calcular cómo el cambio climático está afectando al sueño en las ciudades, Climate Central aplicó una relación establecida entre la temperatura nocturna y el sueño tanto a las temperaturas observadas como a las contrafactuales, es decir, las temperaturas que habrían ocurrido en un mundo sin contaminación por carbono.

El análisis indica que el calor nocturno hizo perder 56 horas de sueño a una persona promedio entre 2020 y 2025, con los niveles más altos atribuidos al cambio climático en Oriente Medio.

El estudio, recogido por Servimedia, incluye seis ciudades españolas. Valencia se sitúa en cabeza con 42 horas de sueño perdidas al año entre 2020 y 2025, por delante de Málaga (41), Sevilla (40), Barcelona (39), Zaragoza (34 y Madrid (30).

Cabe destacar que la influencia del cambio climático en ese fenómeno es mayor en Zaragoza, pues seis de las 34 horas anuales de sueño perdidas se vinculan al calentamiento global (17,6%), seguida de Valencia (siete horas, 16,7%) y Madrid (cinco horas, 16,7%), Málaga (seis horas, 14,6%), Barcelona (cinco horas, 12,8%) y Sevilla (cinco horas, 12,5%).

ORIENTE MEDIO

En el ámbito mundial, seis de las casi 56 horas de sueño que roba cada año el calor nocturno se relacionan con el cambio climático (poco más de un 10%), lo que equivale a una de las casi siete noches de sueño perdidas cada año por el aumento de las temperaturas nocturnas.

Aunque el cambio climático representa una proporción relativamente modesta de la pérdida total de sueño estimada en el mundo debido al calor, su influencia es mayor en algunas regiones y ciudades. Los mayores impactos se concentran en lugares que ya registran temperaturas nocturnas extremadamente cálidas.

Así, las ciudades que experimentaron una mayor pérdida de sueño asociada al cambio climático entre 2020 y 2025 se encontraban en Oriente Medio. Los habitantes de ciudades de Arabia Saudí, Omán y Emiratos Árabes Unidos perdieron entre 55 y 87 horas de sueño al año debido a las temperaturas nocturnas más elevadas, de las cuales entre 12 y 16 horas de sueño se perdieron por el cambio climático. Esto equivale a perder casi dos noches completas de sueño al año debido a la influencia climática en las temperaturas nocturnas.

La pérdida de sueño asociada al cambio climático también fue elevada en otras zonas ya de por sí cálidas: los habitantes del sur de la India y de varios países del sudeste asiático perdieron entre 78 y 91 horas de sueño al año debido a las temperaturas nocturnas más altas, incluidas entre ocho y nueve horas atribuibles al cambio climático.

ÁFRICA Y OTROS PAÍSES

Del mismo modo, los habitantes de algunas ciudades de África occidental -entre ellas, localidades seleccionadas de Níger, Nigeria y Burkina Faso- perdieron 65 horas o más de sueño al año, de las cuales entre 10 y 11 horas estaban relacionadas con el cambio climático.

También se observaron pérdidas de sueño similares relacionadas con el cambio climático en algunas ciudades de América, incluidas en el suroeste de Estados Unidos, México, Guatemala, Colombia y Venezuela.

Por otro lado, el cambio climático contribuye más a la pérdida de sueño actualmente que a principios de la década de 1970 en casi todas las ciudades analizadas. En ese tiempo, el mundo ha experimentado un aumento de temperaturas, así como crecimiento demográfico, desarrollo económico, urbanización, y un mayor acceso al aire acondicionado.

Aunque la cantidad de pérdida de sueño relacionada con la temperatura debido al cambio climático es relativamente pequeña, se ha más que duplicado en el mundo al pasar de unas dos horas al año entre 1970 y 1975 a unas cinco horas al año entre 2020 y 2025.

GRUPOS CON MÁS RIESGO

La carga de la pérdida de sueño relacionada con el calor tampoco es uniforme. Por ejemplo, un estudio reciente encontró que el efecto de las temperaturas nocturnas más cálidas es más del doble para adultos mayores de 65 años que para los de mediana edad, y casi tres veces mayor para personas de países de ingresos bajos y medios que para personas de naciones ricas. Además, afecta más a las mujeres y las personas que ya viven en climas más cálidos.

El aire acondicionado puede ayudar a las personas a afrontar las noches calurosas, y se utiliza ampliamente en todo Oriente Medio, donde se encuentran varias ciudades muy afectadas en este análisis.

Sin embargo, la cantidad mundial de viviendas con aire acondicionado sigue siendo limitada (un 35% de los hogares en 2021). Algunas investigaciones muestran que el acceso al aire acondicionado está fuertemente asociado a los ingresos y sigue siendo muy desigual en muchos países cálidos, incluyendo partes del sur de Asia y África.

Climate Central apunta que el aire acondicionado puede ayudar a proteger a las personas de las noches calurosas, pero el acceso al enfriamiento suele depender de los ingresos, y las altas temperaturas todavía pueden reducir el sueño cuando hay enfriamiento disponible.

El sueño está estrechamente relacionado a la capacidad del cuerpo para enfriarse, y las temperaturas nocturnas más altas interfieren con ese proceso de enfriamiento. Las temperaturas nocturnas más cálidas se asocian con una duración del sueño más corta y una menor calidad del sueño, con efectos más intensos durante los periodos más calurosos, en regiones cálidas y entre poblaciones más vulnerables.

Además, El sueño juega un papel crucial en la salud y el bienestar humanos. Dormir mal se ha relacionado con impactos en el estado de ánimo, el rendimiento cognitivo, la productividad y la salud cardiovascular e inmunológica.

Si bien muchos factores influyen en el sueño, el calor nocturno se está convirtiendo en un riesgo ambiental cada vez más importante a medida que las temperaturas aumentan en el mundo y más personas se trasladan a islas de calor urbano que amplifican aún más las temperaturas nocturnas.

(SERVIMEDIA)
15 Jul 2026
MGR/gja