Calentamiento global

El cambio climático castigará la agricultura en gran parte de la España interior

- El CSIC presenta un mapa interactivo que permite anticipar hasta 2100 los efectos del calentamiento global sobre la productividad agrícola en cualquier región del planeta

Madrid
SERVIMEDIA

Una nueva herramienta presentada este viernes y desarrollada por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) concluye que amplias zonas del interior y del centro-este peninsular perderán capacidad para producir alimentos durante las próximas décadas, mientras que áreas del norte de España podrían beneficiarse de unas condiciones climáticas más favorables.

El cambio climático reducirá de forma significativa la capacidad agrícola de amplias zonas de la España interior a lo largo de este siglo, según las proyecciones realizadas por investigadores del Instituto de Análisis Económico (IAE) del CSIC, que han desarrollado una plataforma "capaz de estimar cómo evolucionará el potencial de producción de alimentos en distintas regiones del mundo".

La herramienta, denominada CADI (Climate-Driven Agricultural Decline Index), ofrece mapas de alta resolución que permiten visualizar los cambios previstos en la productividad agrícola bajo diferentes escenarios climáticos contemplados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Su objetivo es "facilitar la planificación de políticas públicas y estrategias de adaptación frente a los efectos del calentamiento global".

Los resultados muestran una evolución desigual dentro de España. Mientras Galicia, la cornisa cantábrica y algunas zonas montañosas del norte, como los Pirineos, podrían experimentar una mejora de sus condiciones agrícolas, gran parte del interior peninsular y del centro-este registrará pérdidas progresivas de productividad. En determinadas áreas, estas reducciones "podrían ser especialmente acusadas", según el CSIC.

Según los investigadores, estas diferencias responden al impacto que tendrán el aumento de las temperaturas, las alteraciones en el régimen de precipitaciones y una mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos sobre la capacidad de los cultivos para alcanzar sus rendimientos potenciales.

El proyecto fue coordinado por los investigadores Laura Mayoral y Hannes Mueller, del IAE-CSIC y asociados a la Barcelona School of Economics. En su desarrollo también participaron el Centre for Economic Policy Research (CEPR), la Foreign, Commonwealth & Development Office del Reino Unido y la iniciativa CEPR-ReCIPE.

La plataforma trabaja con una resolución aproximada de diez kilómetros por diez kilómetros y compara la productividad agrícola potencial observada en distintos periodos climáticos. Para aislar el efecto del clima, los cálculos mantienen constante la composición de cultivos y las prácticas agrícolas empleadas actualmente, de modo que las diferencias proyectadas responden exclusivamente a la evolución de las condiciones meteorológicas.

Para elaborar sus estimaciones, CADI utiliza datos históricos de productividad agrícola y registros climáticos procedentes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y del programa europeo de observación terrestre Copérnicus. A partir de esta información, proyecta distintos escenarios hasta el año 2100.

ÁREAS TROPICALES

La investigación señala que el cambio climático ya está afectando a la producción de alimentos en numerosas regiones del planeta y advierte de que las áreas tropicales figuran entre las más vulnerables a la pérdida de productividad agrícola.

A escala europea, el patrón es similar al observado en España. Las regiones septentrionales y las zonas de mayor altitud podrían beneficiarse parcialmente de temperaturas más suaves para algunos cultivos, mientras que el sur del continente afronta un escenario de deterioro progresivo de sus condiciones agrícolas.

Los investigadores subrayaron que las previsiones de CADI "se realizan bajo el supuesto de que no se adoptan medidas de adaptación y de que se mantienen los cultivos y sistemas de producción actuales". Por ello, consideran que la herramienta puede "servir de apoyo para orientar inversiones, diseñar estrategias de adaptación y anticipar los riesgos que el cambio climático plantea para la seguridad alimentaria mundial durante las próximas décadas".

Actualmente, alrededor del 15 % de la población mundial ya vive en zonas que han perdido al menos un 5 % en el potencial agrícola. Se estima que para el periodo 2041-2060, y en un escenario de calentamiento medio-alto, con un aumento global aproximado de la temperatura de 2,1 grados celsius, casi el 49 % de la población mundial podría estar viviendo en zonas agrícolas con su potencial en declive.

(SERVIMEDIA)
10 Jul 2026
EDU/gja