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Carmina abre las puertas de su fábrica de Inca para mostrar cómo mantiene un oficio de más de 150 años
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Carmina Shoemaker ha abierto las puertas de su fábrica de Inca (Mallorca) para mostrar el proceso artesanal que hay detrás de sus zapatos y destacar el valor de un oficio al que la familia Albaladejo lleva vinculada más de 150 años.
La firma mallorquina ha acercado el trabajo que se realiza en sus instalaciones a un grupo formado por Miriam Giovanelli, Alberto Rey, Federico Rodríguez, Clara Aparicio y George Parra. Los invitados pudieron ver las distintas fases por las que pasa un zapato antes de llegar a las tiendas, desde la selección de las pieles y el trabajo sobre las hormas hasta los diferentes procesos de fabricación y acabado.
Durante el recorrido, los invitados conocieron de primera mano el trabajo de los artesanos y un modelo de producción en el que la experiencia y la destreza manual continúan teniendo un papel fundamental. La visita ha incluido también un recorrido por la tienda de Carmina en Mallorca y una estancia en el Mandarin Oriental Punta Negra, Mallorca.
La compañía destacó que buena parte del valor de sus zapatos reside en el conocimiento acumulado durante generaciones, que permite saber cómo responde cada piel, cómo debe trabajarse o cómo conseguir que se adapte correctamente a una horma, además de ejecutar los distintos acabados.
En este sentido, uno de los principales retos de futuro de Carmina pasa por preservar y transmitir un oficio que requiere años de aprendizaje, en un contexto en el que resulta cada vez más difícil encontrar profesionales especializados.
150 AÑOS DE TRADICIÓN
La historia de la compañía está estrechamente ligada a la familia Albaladejo y a la tradición zapatera de Mallorca. Durante más de 150 años, distintas generaciones de la familia han permanecido vinculadas a la fabricación de calzado, adaptando el negocio a cada época y manteniendo la isla como centro de producción.
En la actualidad, la fábrica de Inca combina técnicas y procesos heredados del oficio tradicional con nuevas formas de desarrollar el producto y responder a un mercado cada vez más internacional, manteniendo la artesanía como uno de los pilares de la compañía.
La estrategia de Carmina pasa además por crecer en valor y no simplemente en volumen, mejorando el producto, racionalizando las colecciones, reforzando las referencias con mayor demanda y elevando la calidad sin comprometer el conocimiento artesanal ligado a su fabricación.
La firma mantiene así Inca como corazón productivo de la compañía, desde donde continúa elaborando sus zapatos y preservando el vínculo entre su crecimiento internacional y la tradición zapatera de Mallorca.
(SERVIMEDIA)
01 Oct 2026
NBC


