Clima

Casi 60 países se reafirman en que otro mundo es posible sin petróleo, gas y carbón

- En la I Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles

- Aagesen: “esta conferencia nace siendo un éxito”

- La Comisión Europea recuerda que Europa pierde 500 millones de euros cada día por la guerra en Oriente Próximo

Madrid Santa Marta (Colombia)
SERVIMEDIA

Representantes de casi 60 países (entre ellos, España) y la UE asistieron este martes a la plenaria de apertura del segmento de alto nivel de la I Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles con el denominador común de que otro mundo es posible sin petróleo, gas y carbón.

La plenaria, celebrada en el Centro de Convenciones del Hotel Estelar, simuló la escenografía de las cumbres del clima auspiciadas por la ONU, con una mesa presidencial y delegados fue fueron interviniendo consecutivamente y a los que se fue dando la palabra en términos diplomáticos.

La Conferencia, copresidida por Colombia y Países Bajos, comenzó el pasado viernes con una primera fase de escucha a representantes parlamentarios, académicos, del sector privado y movimientos sociales (pueblos indígenas, ONG, pueblos afrodescendientes, campesinos, mujeres, jóvenes y sindicatos), en la que hubo 20 diálogos sectoriales con la participación de unos 1.500 asistentes.

El pasado sábado, una coalición mundial de destacados científicos en clima, economía y tecnología ha lanzado el Panel Científico para la Transición Energética Global (Spget, por sus siglas en inglés) con el fin de ofrecer información científica rápida, autorizada y relevante para la formulación de políticas en el marco de los esfuerzos internacionales por abandonar los combustibles fósiles.

Esa fase preparatoria dio paso este martes al inicio del segmento de alto nivel, con delegados de 56 países que intentarán traducir las propuestas en compromisos políticos con un informe que se acordará este miércoles coincidiendo con el cierre de la Conferencia y con el que se identificarán vías para llevar a cabo una transición “justa, ordenada y equitativa” de los combustibles fósiles en favor de las energías limpias.

Así pues, se trata de un grupo de países ambiciosos en la lucha climática. “Es una ‘coalición de dispuestos’ para avanzar lo que las cumbres del clima no han hecho”, apunta Javier Andaluz, coordinador de Alianza por el Clima y responsable de Clima y Energía de Ecologistas en Acción.

Durante estos días sobrevuela en Santamarta el actual contexto de crisis energética debido al conflicto en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán el pasado 28 de febrero, con una tregua de las hostilidades mientras que estrecho de Ormuz permanece bloqueado, pese a ser estratégico para el transporte de petróleo y gas.

“CONTRADICCIONES”

La ministra de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, Irene Vélez, comentó que Santa Marta recoge “una de las grandes contradicciones de nuestros tiempos” porque, por un lado, alberga el macizo montañoso litoral más alto del mundo hasta elevarse desde el Caribe hasta unos 5.700 metros sobre el nivel del mar, creando “una isla biogeográfica de altísima diversidad ecosistémica y cultural con cinco pueblos indígenas milenarios”.

Por otro, Santa Marta es uno de los principales puntos de exportación fósil de América. “Desde Puerto Drummond y Puerto Nuevo se calcula que han salido más de 800 millones de toneladas de carbón hacia el mercado internacional, principalmente europeo, con un impacto mayor a los 1.000 millones de toneladas de CO2 equivalente”, añadió, antes de agregar: “Si la Amazonia colombiana se mantuviera sana y en pie, esta cantidad de emisiones tardaría más de cinco décadas en absorberse”.

Por ello, Vélez sentenció que “la eliminación de los combustibles fósiles resulta inevitable para salvar la vida en el planeta”. “El mundo vive hoy grandes tensiones. Incluso antes de la escalada de la guerra en Oriente Medio, ya habíamos aprendido una verdad incómoda. Los combustibles fósiles no solo alimentan la crisis climática, son también responsables de las desigualdades económicas y de los conflictos globales”, añadió.

En este sentido, aseguró que un modelo dependiente de los hidrocarburos ha consolidado “economías neocoloniales, empobrecidas, frágiles fiscalmente y atadas a la exportación de materias primas intensivas en carbono”. “Esa dependencia no es casual, es el resultado de un ordenamiento económico que reproduce la subordinación y la vulnerabilidad. Más grave aún, las guerras contemporáneas no pueden entenderse al margen del mercado de las energías fósiles”, comentó.

De hecho, recordó que la invasión rusa de Ucrania causó una “corrupción” del suministro de gas en Europa y la actual guerra en Oriente Medio evidencia que “el petróleo sigue siendo un factor de desestabilización global también de las economías y no solo de la energía”.

Tres décadas después de cumbres del clima bajo el paraguas de la ONU, Vélez animó a “superar la crisis del multilateralismo” para abrazar una cooperación internacional más “profunda”, “democrática” y “eficaz”. “Necesitamos un multilateralismo sin vetos de facto, abierto a la participación incidente de los pueblos y capaz de traducir acuerdos en implementación”, agregó.

Por ello, apostó por una nueva arquitectura de las relaciones internacionales fundada en “la solidaridad entre naciones”. “Somos gobiernos de más de 50 países. Representamos una tercera parte del consumo petrolero global y también una tercera parte del producto interno bruto a nivel global. No nos dejemos distraer por quienes no llegaron o quienes no han llegado aún”, comentó.

Vélez destacó que un movimiento social global predicó en la década de 2000 que “otro mundo es posible”. “Hoy, con nuestra voluntad expresa y declarada, respondemos que ese mundo es posible y es más allá de los combustibles fósiles”, apostilló.

CONCLUSIÓN “INEVITABLE”

La ministra de Clima y Crecimiento Verde de Países Bajos, Stientje van Veldhoven, también copresidenta de la Conferencia de Santa Marta, destacó que la principal cuestión no es actuar, sino si se hace “a tiempo” y “de manera conjunta” para dejar los combustibles fósiles bajo tierra.

“La conclusión es inevitable: debemos apartarnos de los combustibles fósiles no solo porque es bueno para el clima, pero porque fortalece nuestra independencia energética y nuestra seguridad energética y porque la inversión en energía limpia crea la base para poder hacer una economía sostenible que puede mitigar este tipo de efectos”, sentenció.

Van Veldhoven recordó que la cumbre del clima celebrada en Dubái en 2023 (conocida como COP28) acordó una “transición” para “abandonar” los combustibles fósiles en los sistemas energéticos de manera “justa, ordenada y equitativa” para que el planeta alcance cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050. “El objetivo es claro: necesitamos contribuir a implementar unas hojas de ruta acerca de un futuro libre de combustibles fósiles”, apostilló.

“UN MOMENTO OPORTUNO”

Por otro lado, la vicepresidenta tercera del Gobierno español y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, intervino en la sesión plenaria de Santa Marta para destacar que “esta Conferencia nace siendo un éxito”.

Aagesen se mostró convencida de que a la histórica conferencia de Santa Marta le seguirán otras. “El cambio climático es el mayor desafío de nuestro tiempo y tenemos que reaccionar y necesitamos soluciones, que ya están ahí y una solución que tenemos que construir entre todos”, recalcó.

A este respecto, indicó que la conferencia se celebra en “un momento oportuno” ante la “guerra unilateral” inicia por Estados Unidos e Israel en Irán.

“Tiene un impacto en pérdida de vidas, es un drama humanitario, pero es otra nueva guerra fósil que se suma a la que sigue existiendo en Europa, la guerra de Ucrania, que provoca tensiones económicas, de cadenas de suministro, impactos en todos y cada uno de nuestros territorios. Por eso, es más importante que nunca emprender la acción porque esta agenda es una agenda climática, pero también es una agenda de seguridad, económica, de prosperidad y profundamente social”, apuntó.

Aagesen comentó que la ciencia ha puesto “soluciones” encima de la mesa, relacionadas con la eficiencia energética, las energías renovables, la electrificación, la transición justa, mecanismos innovadores para financiar y herramientas fiscales.

“PRUEBA DE FUEGO”

Por último, el comisario europeo de Clima, Cero Emisiones Netas y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, comentó que las cumbres del clima bajo el paraguas de Naciones Unidas “no siempre dan los resultados esperados”, por lo que conviene “aprovechar al máximo” iniciativas como la Conferencia de Santa Marta.

“La transición hacia fuentes de energía distintas a los combustibles fósiles es una forma muy tangible de seguir la ciencia. De hecho, eso fue lo que inspiró a muchos de nosotros a aceptar el Consenso de Dubái: abandonar los combustibles fósiles en los sistemas energéticos de forma justa y sostenible. Y ahora, tres años después, la crisis energética es una prueba de fuego”, manifestó.

Hoekstra recordó que Europa pierde 500 millones de euros cada día mientras dure la guerra en Oriente Medio debido a importaciones energéticas por el aumento de los precios. “Ya teníamos una muy buena razón para avanzar en la acción climática con la transición hacia energías renovables. Ahora también la tenemos por razones comerciales y de independencia. Así que sigamos adelante”, concluyó.

(SERVIMEDIA)
28 Abr 2026
MGR/clc