Seguridad

Casi tres de cada 10 personas de clase alta han sufrido alguna vez el robo o pérdida de un objeto de valor

- Según Centro de Valores

MADRID
SERVIMEDIA

El 27,7% de las personas de clase social alta y muy alta ha sufrido alguna vez, en España, el robo o pérdida de un objeto de valor, según datos de un estudio elaborado por Centro de Valores y difundidos este sábado.

Esta empresa subraya que “la ola de robos que en los últimos meses ha afectado a museos y colecciones en España y Europa ha vuelto a situar la seguridad del patrimonio artístico en el centro de la actualidad” y explica que, en España, la protección de los bienes de valor tampoco es una cuestión exclusiva de las instituciones culturales.

A su juicio, la protección de una obra se articula sobre tres capas complementarias que deben actuar de forma coordinada: la infraestructura física, la tecnología y la intervención de profesionales especializados.

La seguridad física constituye la primera barrera de protección y determina la capacidad del espacio para limitar accesos no autorizados y contener posibles incidencias. En este nivel intervienen aspectos como la resistencia de la infraestructura, la compartimentación de los espacios y los mecanismos de control de acceso. Su función es crear un entorno específicamente diseñado para la protección del bien, más allá del espacio concreto en el que se encuentre depositado.

Sobre esta base actúa la tecnología, que permite ampliar la capacidad de supervisión y control. Videovigilancia, sensores, sistemas biométricos, monitorización o registros digitales sirven para detectar anomalías, verificar accesos, generar registros y facilitar una respuesta ante una incidencia. La tecnología aporta así información y trazabilidad, pero su eficacia depende de su integración con el resto de las medidas de protección.

La tercera capa corresponde a los profesionales especializados. Son quienes supervisan los sistemas, interpretan las alertas, aplican los protocolos establecidos y coordinan la respuesta cuando se produce una incidencia. El factor humano resulta especialmente relevante en aquellas situaciones que requieren valoración, toma de decisiones o adaptación de los procedimientos a las características concretas de una pieza. Protocolos y trazabilidad funcionan de forma transversal a estas tres capas, asegurando el control y seguimiento de la obra en cada fase.

“En el ámbito privado, obras de arte, joyas, relojes y otros bienes patrimoniales permanecen con frecuencia en viviendas particulares. Aunque estos espacios pueden contar con alarmas o cajas fuertes, este tipo de medidas no siempre responde por sí solo a las necesidades de protección de todos los bienes de alto valor. Según su naturaleza y dimensiones, pueden requerirse soluciones diferentes, desde cajas de seguridad para joyas, relojes o documentación hasta espacios especializados para obras de arte y piezas de mayor formato”, aconsejó Centro de Valores.

Finalmente, explicó que, a las capas de seguridad del espacio se suman los procedimientos que acompañan a una obra cuando sale de su ubicación habitual. Traslados para exposiciones, periodos de almacenamiento, restauraciones o cambios de propietario implican movimientos en los que resulta necesario mantener el control sobre la pieza. En estas fases intervienen aspectos como su correcta identificación, la manipulación especializada, los procedimientos de entrega y recepción y el registro de cada movimiento.

(SERVIMEDIA)
19 Sep 2026
DMM/mag