Laboral

CCOO alerta de que un 30,7% de los asalariados han trabajado en entornos violentos y de acoso

MADRID
SERVIMEDIA

Un 30,7% de la población asalariada en España ha trabajado en entornos laborales donde se produce violencia y acoso laboral, y un 16,7% ha sido víctima directa de violencia laboral, según un informe publicado este martes por la Fundación 1º de Mayo de CCOO.

El informe documento alerta de que este fenómeno está “fuertemente invisibilizado", y eso acarrea graves consecuencias para la salud. Además, advirtió de que estas situaciones son de carácter estructural, por lo que el foco debe desplazarse desde las conductas individuales hacia la organización del trabajo.

El secretario de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO, Mariano Sanz, denunció que la violencia laboral "se está extendiendo a lo largo de los últimos años y se está consolidando como un grave problema". También precisó que la violencia en el trabajo va mucho más allá del acoso laboral o sexual y comprende "abusos, amenazas, ataques y otras circunstancias relacionadas con la actividad laboral que ponen en peligro la seguridad, el bienestar y la salud" de los trabajadores.

El estudio de la Fundación 1º de Mayo también se detuvo en la invisibilización de los problemas de salud mental relacionados con el trabajo. En 2025, se registraron 627.962 bajas por incapacidad temporal por motivos de salud mental y solo 203 fueron consideradas de origen laboral.

Sanz insistió en que esa cifra evidencia las carencias existentes tanto en la evaluación de los riesgos psicosociales como en el reconocimiento del origen laboral de estos problemas. El secretario de Salud Laboral lamentó que problemas de salud vinculados al trabajo “ni siquiera están reconocidos como enfermedad profesional”.

Las situaciones de violencia laboral son más frecuentes en los entornos de atención directa a las personas, como en los ámbitos sanitario, de atención a personas mayores, y educativo. Además, la violencia psicológica, a menudo más sutil e invisible que la física, puede manifestarse mediante intimidaciones, amenazas y abusos verbales.

El técnico de la Fundación 1º de Mayo y coautor del informe, Juan José González, señaló que las personas declaran un deterioro de diversas condiciones de salud y de vida cuando trabajan en entornos laborales violentos.

El 93,5% de las personas expuestas a entornos laborales violentos señala que la violencia tiene efectos sobre la salud mental, con niveles graves en seis de cada diez casos. La violencia también repercute en la estabilidad laboral y un 64,3% de las víctimas ha llegado a valorar el abandono de su puesto de trabajo.

La violencia más común es la intraorganizacional, derivada tanto de la violencia jerárquica (vertical) como de la violencia entre compañeros y compañeras (horizontal). Además, pese a que las agresiones físicas son una forma de violencia importante, que afecta a una de cada cuatro personas expuestas a estos entornos laborales, las formas más habituales son la violencia simbólica, como el lenguaje corporal hostil, entre otros, la verbal y el aislamiento social, registradas por cuatro de cada cinco personas expuestas a entornos laborales violentos.

MAYOR EXPOSICIÓN ENTRE LAS MUJERES

El estudio mostró que las mujeres soportan una mayor exposición a la violencia laboral. El 18,3% de las asalariadas ha sufrido directamente situaciones de violencia en el trabajo, frente al 14,8% de los hombres. Además, el 30,4% de las mujeres expuestas a entornos laborales violentos identifica episodios de violencia sexual.

La violencia laboral sufrida en hombres se concentra a edades tempranas y cae abruptamente a partir de los 24 años. En el caso de las mujeres, la violencia laboral muestra un carácter más estructural y se concentra entre los 25 y los 54 años.

Los datos del estudio señalaron que la violencia laboral es más habitual cuando hay un deterioro generalizado de diversas variables organizativas, como la acumulación de trabajo por una distribución irregular, el bajo apoyo de superiores, la previsibilidad del trabajo, las exigencias contradictorias y, especialmente, el trabajo emocionalmente desgastador.

Esto último explica que los sectores integrados en el ámbito de los servicios sean los que registran los mayores niveles de violencia laboral, donde la gestión emocional normal en cualquier relación personal de trabajo debe sumarse a la relación con terceras personas.

Así, hasta un 39% de los trabajadores del sector sanitario y de atención social desempeñan su labor en entornos laborales violentos, de manera similar al comercio minorista y hostelería (38%) y el sector educativo (36,2%). En otros sectores, la frecuencia baja al 25,8%.

DEFICIENCIAS EN LA PREVENCIÓN

Para González, los datos concluyen que es importante la responsabilidad de las empresas para organizar el trabajo y evitar la violencia en sus centros. El 47% de los trabajadores afirmó que su empresa no dispone de un protocolo contra el acoso sexual, pese a que su implantación es obligatoria. Además, una de cada cuatro personas expuestas a violencia laboral aseguró que este riesgo ni siquiera está contemplado en la evaluación de riesgos de su empresa.

Sanz urgió a abordar la violencia sexual desde la salud y la seguridad en el trabajo y defendió la necesidad de reforzar la acción sindical, la denuncia y la negociación colectiva.

"Esta dimensión que entra dentro de los riesgos psicosociales que abordamos dentro de las empresas es muy poco desarrollada, prácticamente nula", denunció.

González apuntó que la respuesta empresarial tampoco resulta suficiente. En el 56,3% de los casos no se abrió ningún expediente disciplinario frente a las conductas violentas y en el 46,3% no se impuso ni siquiera una amonestación verbal o escrita, lo que, según el estudio, contribuye a mantener situaciones de impunidad.

(SERVIMEDIA)
21 Jul 2026
NFA/gja