Ciencia
CDTI Innovación impulsa una alianza nacional para desarrollar bioplásticos avanzados y mejorar su reciclado
- La Red Marfil investiga nuevos biopolímeros a partir de residuos orgánicos para integrarlos en la economía circular
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El Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI Innovación) ha reforzado su apuesta por la transición verde con el impulso a la Red Marfil, una alianza nacional liderada por el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas) que busca desarrollar bioplásticos avanzados a partir de residuos orgánicos y perfeccionar su reciclado mediante tecnologías de clasificación y valorización de última generación.
La Red Marfil es una alianza estratégica de centros tecnológicos liderada por Aimplas "para transformar el mercado de los bioplásticos en España". Según comunicó el CDTI, centro público dependiente del Ministerio de Ciencia, su objetivo es “desarrollar materiales sostenibles de alto rendimiento y mejorar su reciclado para integrarlos de forma efectiva en la economía circular”.
La iniciativa nació en un contexto de creciente presión regulatoria para sustituir los polímeros de origen fósil por alternativas biodegradables. Aimplas explicó que el consorcio busca “superar las limitaciones actuales de los bioplásticos en propiedades mecánicas, barrera y procesabilidad”, factores que han frenado su adopción masiva en sectores como el envase alimentario.
La directora de proyectos de Aimplas, Itziar Carracedo, explicó que el sector vive una transformación profunda: “El plástico sigue siendo esencial para envase, automoción, construcción, salud, energía, agricultura o electrónica, pero su uso está sometido a una presión creciente por su impacto ambiental y la dependencia de materias primas fósiles”. Por ello, la Red Marfil busca “avanzar hacia plásticos más sostenibles, reduciendo la dependencia de recursos fósiles y aprovechando mejor residuos, subproductos agroindustriales y biomasas alternativas”.
Aunque existen alternativas comerciales, la implantación de bioplásticos derivados de residuos agrícolas sigue siendo desigual. “Estas tecnologías todavía necesitan avanzar en escalado, estabilidad de propiedades, procesabilidad y validación industrial”, afirmó Carracedo. El consorcio aborda todo el ciclo de vida del material, desde la selección del residuo y la extracción de azúcares, aceites o fibras naturales hasta su transformación en biopolímeros competitivos.
DESAFÍOS TÉCNICOS
Para superar los desafíos técnicos que han limitado su uso en sectores críticos como el envase alimentario, el proyecto trabaja en "optimizar propiedades mecánicas, térmicas y de barrera". El apoyo del CDTI permite aplicar "técnicas avanzadas de aditivación funcional y formulación de mezclas poliméricas para que los nuevos materiales puedan procesarse con maquinaria industrial convencional y cumplan los requisitos de estabilidad, costes y normativa".
La iniciativa aborda también el fin de vida de los materiales mediante "sistemas avanzados de reciclaje mecánico y químico, con marcadores específicos y tecnologías de clasificación automatizada", según CDTI Innovación. El objetivo es evitar la contaminación cruzada en plantas de tratamiento y demostrar la reciclabilidad, compostabilidad o reutilización de los bioplásticos. “Un reciclado eficiente es tan indispensable como la propia fabricación”, subrayó Carracedo.
La Red Marfil integra a Aimplas, Aitiip, Cidaut y Fundación Gaiker, cuatro centros de referencia nacional. “La colaboración entre los cuatro centros es clave porque reúne capacidades complementarias que difícilmente tendría un único centro”, indicó la directora de proyectos. Esta unión abarca toda la cadena de valor, desde el pretratamiento de la biomasa hasta la validación del producto y su análisis de sostenibilidad económica.
GENERAR CONOCIMIENTO
El CDTI Innovación, a través de la línea Cervera, "mitiga el riesgo asociado a estas investigaciones de alta complejidad tecnológica". Carracedo destacó que el respaldo público es esencial para consolidar capacidades: “No se trata solo de financiar una línea concreta, sino de generar conocimiento, pilotos y metodologías que después podrán transferirse a las empresas. También permite crear capacidades propias que permanecen en los centros tecnológicos”.
La transferencia al mercado es otro pilar del proyecto. Aimplas pone a disposición de pymes y grandes corporaciones sus laboratorios, plantas piloto y capacidades de prototipado rápido para validar materiales antes de inversiones industriales. Esta fórmula, según Carracedo, permite que “la investigación de alto nivel llegue a las empresas y genere competitividad real”, anticipándose a las exigentes normativas europeas.
Los resultados preliminares "ya muestran avances" en envases activos biodegradables y componentes técnicos para automoción y agricultura. “Las ayudas Cervera han permitido acelerar una línea estratégica para Aimplas y para la industria española: transformar la investigación en materiales renovables en soluciones reales, competitivas y alineadas con los retos de circularidad y descarbonización”, afirmó.
De cara al futuro, el reto industrial será "planificar la economía circular desde el ecodiseño y una visión integral del ciclo de vida: qué materias primas se emplean, cómo se transforman y cuántas veces pueden reutilizarse". La Red Marfil "consolida así las bases de una industria del plástico más descarbonizada y digitalizada". “Nuestra función será conectar investigación aplicada, capacidades piloto y conocimiento regulatorio para acelerar la transición hacia una industria más circular, sostenible y competitiva”, concluyó Carracedo.
(SERVIMEDIA)
09 Jul 2026
EDU/gja


