Salud
Los centros de la Red TBS-Stop Epidemias reivindican priorizar la atención a la tuberculosis sin olvidar la vulnerabilidad
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El doctor Julio Ancochea, presidente del Comité Científico de la Red TBS-Stop Epidemias abría con las palabras clave de la entidad la quinta Jornada Conjunta de Centros Penitenciarios, Sociosanitarios y Organizaciones Humanitarias celebrada online desde la sede virtual de la Organización Médica Colegial: “Prevención, equidad, solidaridad, sostenibilidad, concienciación, constancia, proyección y empatía”.
Un “fundamento de valor social” en el que la Red TBS – Stop Epidemias incide desde su creación y cuya necesidad ha vuelto a ser manifiesta tras las ponencias de este encuentro que ha puesto de nuevo el foco en la necesidad de atender la vulnerabilidad como un aspecto imprescindible de cualquier tratamiento.
“La tuberculosis necesita de mayor prioridad política, económica y sanitaria”, señaló Joan Artur Caylà, miembro del Comité Científico e la Red TBS-Stop Epidemias y presidente de la Fundación de la Unidad para la Investigación en Tuberculosis de Barcelona, quien recordó que “en condiciones normales la incidencia de tuberculosis debería disminuir porque solo un 10% de las personas infectadas desarrolla la enfermedad y es poco probable que una persona infecte a otras 20”.
Sin embargo, sigue creciendo. El experto indicó que, además de la necesidad de recuperar la implementación real de un Plan de Prevención y Control “bastante aparcado”, faltan programas efectivos, y que en las grandes ciudades se priorice el control en unidades clínicas.
Para Caylà, cada Área Básica de Salud debería tener al menos un referente para tuberculosis, habría que mejorar el estudio de contactos coordinando con epidemiología molecular y genómica; mejorar los cribajes y la colaboración con Servicios Sociales; disponer de más equipos de tratamiento directamente observado; disponer de la información en tiempo real y, especialmente, más tiempo y recursos para investigación y poder evaluar las intervenciones.
Julio Ancochea, también moderador del encuentro, definía la situación con una frase “por lo que respecta a la tuberculosis, no se están cumpliendo los objetivos”. En este sentido, el doctor Xavier Martínez Lacasa, jefe clínico de Medicina Interna de la Unidad de Tuberculosis del Hospital Universitari Mútua Terrassa, dijo que "reduciremos claramente la incidencia cuando se cumplan dos preceptos: tratar correctamente a los casos, tanto sensibles como resistentes y superar la gran asignatura pendiente que supone el retraso diagnóstico”.
Este experto coincidía con sus compañeros en señalar la necesidad de mayor voluntad para poder poner solución a esta epidemia de injusticia “porque disponemos de nuevas moléculas y ensayos que demuestran que podemos reducir el tiempo de tratamiento y hacer que las profilaxis sean mucho más cortas”, en algunos casos de 6 meses a 8 semanas. Xavier Martínez Lacasa lamentó que incluso la Organización Mundial de la Salud recomiende estas nuevas pautas y no se esté haciendo.
Un lamento en el que reincidió el presidente del Comité Científico de la Red TBS-Stop Epidemias, que destacaba que la clave es ”prevenir, diagnosticar de manera temprana, tratar precozmente y curar”, resumía Julio Ancochea, quien añadía que “debemos conseguir mayor accesibilidad a estas pautas innovadoras, porque utilizar el fármaco adecuado para el paciente bien seleccionado es al final lo más costefectivo”.
La jornada dejó también claro que el abordaje de la tuberculosis no acaba con el tratamiento farmacológico de la enfermedad, debe ir más allá. Y en ese sentido se centraron muchos ponentes poniendo en valor tanto la importancia como su necesidad.
NO SOLO AFECTA A LOS PULMONES
La tuberculosis no afecta solo a los pulmones, también lo hace en el resto de esferas vitales, pudiendo afectar a la identidad, a las relaciones personales, al empleo, a la autoestima e incluso al lugar que una persona ocupa en la sociedad.
Juan Jesús Hernández, médico del Área de Salud de Cruz Roja, remarcó que la tuberculosis genera estigma, y éste produce ansiedad y angustia y recordó que siempre se asocia a la tuberculosis la pobreza, el hacinamiento y la exclusión social o la marginalidad pero a menudo se obvia que esta coexistencia de vulnerabilidades no suma, sino que multiplica su efecto. “El estigma solo se cura con conocimiento, empatía y acompañamiento”, esgrimía el doctor Hernández, “y es responsabilidad de los profesionales trabajar por evitarlo”.
Una responsabilidad a la que también aludieron las doctoras Marisol Domínguez y Francesca Sánchez Martínez, de la Unidad de Tuberculosis del barcelonés Hospital del Mar quienes recordaron en su intervención que la vulnerabilidad social rompe la cadena de seguimiento y que los recursos sociosanitarios deben estar integrados durante y después del tratamiento como parte de él.
Las ponencia de estas dos expertas puso de manifiesto que un diagnóstico tardío supone mayor gravedad de la enfermedad: la vulnerabilidad genera más enfermedad y esta produce mayor vulnerabilidad y remarcó asimismo la importancia de no olvidar aquí la enfermedad pulmonar post tuberculosis: según estudios realizados en países con ingresos medios y bajos, casi uno de cada dos pacientes presenta alteraciones permanentes tras el alta; el 46’7 % de los pacientes presenta una función pulmonar anormal, el 64,6 % alteraciones radiológicas; y el 41 % refieren síntomas respiratorios persistentes.
Ambas doctoras recordaron que son necesarios apoyos concretos para pacientes concretos y enfatizaron la necesidad de tener presente que si la tuberculosis no espera, la respuesta tampoco debería. Y una respuesta compartida siempre es suma de recursos.
Un trabajo conjunto que también puso en valor Ángela Sevillano, directora del Área de Salud de Cruz Roja Española, remarcando que es fundamental para poder elaborar una respuesta que las administraciones, las entidades profesionales sanitarias y sociales y las organizaciones humanitarias trabajen coordinadas.
Así lo promueve Cruz Roja, presente en más de mil doscientos municipios. “la capacidad de estar cerca de las personas es una de nuestras principales fortalezas” explicaba Sevillano, “porque esa capilaridad permite estar cerca de las realidades y necesidades”, con un enfoque comunitario y centrado en las personas.
Ese foco en las personas también es la clave para Mar Amate, directora de la Plataforma del Voluntariado de España, quien destacó que para que triunfe la solidaridad son necesarios los apoyos… una amalgama de coordinación en la que el voluntariado tiene un papel importante de trabajo y de acompañamiento mirando a la persona. Una labor quizá no tan visible que desempeñan más de cuatro millones y medio de personas en España dos y medio en lo social, más de medio millón en lo sociosanitario. Amate quiso señalar que la solidaridad puntual siempre está bien y es encomiable, pero “está demostrado que funciona mejor cuando es una labor organizada y coordinada”, porque para ser realmente eficaces “no todo vale”.
Pilar Bermúdez, jefa del Servicio de Promoción de la Salud de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, destacó que “históricamente, esta población ha presentado una alta incidencia de enfermedades infectocontagiosas, como la tuberculosis, y alto consumo de sustancias con lo que eso conlleva”.
Bermúdez quiso remarcar la importancia tanto de la asistencia como de la educación en salud destacando que precisamente las instituciones penitenciarias son el primer contacto con una sanidad estructurada para muchas personas. Una sanidad estructurada en la que tiene un papel primordial la Enfermería tal como destacó Virginia Martínez Velázquez, jefa del Servicio de información Sanitaria de la Subdirección General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior. Martínez Velázquez repasó la evolución e incidencias actuales de las infecciosas más prevalentes en población penitenciaria, VIH, hepatitis y tuberculosis, hoy con incidencias ya muy controladas.
Para profundizar más en la Salud Mental en la población privada de libertad intervino Esperanza Rubio, directora técnica de Investigación y Proyecto de la Confederación Salud Mental España, ponente en representación del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERNI). Según explicó Rubio, un 84,4 % de esta población ha presentado algún trastorno mental; y entre los trastornos señalados (de ansiedad, efectivos) destacan los relacionados con las adicciones (un 76,2 %) donde Esperanza Rubio quiso poner énfasis en la importancia que están adquiriendo las sin sustancia.
Joaquín Rodrigo Poch, presidente de la Asociación Española de Biosimilares y director general de Sandoz España y Portugal, “la investigación es imprescindible, pero si la innovación no la hacemos accesible no cumple su potencial máximo”.
(SERVIMEDIA)
23 Oct 2026
s/gja


