Clima
El cerebro de los calamares podría reducirse a la mitad por la acidificación oceánica
- Son los invertebrados más inteligentes del planeta, según un estudio
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La exposición a futuros niveles de acidificación oceánica podría reducir el volumen cerebral de los calamares -que son los invertebrados más inteligentes del mundo- en un 50%.
Esta reducción cerebral parece ser más pronunciada en las áreas que interpretan la información visual, lo que se correlaciona con reducciones significativas en los comportamientos alimentarios normales y sugiere graves consecuencias para el futuro de los calamares y otros cefalópodos.
Esa es la conclusión principal de un proyecto de investigación en curso, presentado este miércoles en una conferencia de la Sociedad de Biología Experimental en Florencia (Italia).
“Los cefalópodos son considerados uno de los grupos de animales más inteligentes que habitan en el océano”, apunta Garett Allen, profesor adjunto de la Universidad de Acadia (Canadá).
Se cree que la subclase ‘Coleoidea’, que incluye calamares, sepias y pulpos, son los invertebrados más inteligentes de la Tierra, con un número de neuronas similar al de los perros.
Se sabe que la acidificación de los océanos, causada por los elevados niveles de CO2 atmosférico, supone una grave amenaza para muchas especies marinas, pero este proyecto científico revela un impacto previamente desconocido de la acidificación de los océanos en la anatomía neural de los cefalópodos.
NOVENTA DÍAS
Los datos preliminares de este estudio sugieren que el calamar de arrecife de aleta grande (‘Sepioteuthis lessoniana’), criado desde su eclosión en niveles elevados de CO2 disuelto, exhibió cambios significativos en la fisiología cerebral; el más sorprendente fue una reducción promedio de un 49% en el volumen cerebral en comparación con un grupo de control.
Para investigar los efectos de la futura acidificación de los océanos en la neurología del calamar, Allen y Yung-Che Tseng, jefe del proyecto y cuyo equipo se encuentra en la Estación de Investigación Marina de la Academia Sinica (Taiwán), criaron calamares en dos tanques de agua paralelos: uno que representaba los océanos actuales (pH 8,2) y otro que representaba los océanos en el año 2100 bajo un escenario de cambio climático previsto (pH 7,8).
Después de 90 días, se extrajeron los calamares y se conservaron sus cabezas para su análisis visual mediante resonancia magnética de difusión (dMRI).
Una vez visualizadas las imágenes y evaluadas las características morfométricas del cerebro, Allen descubrió que los cerebros de los calamares del tanque de acidificación oceánica eran considerablemente más pequeños que los de los calamares del tanque de control.
“Enseguida me di cuenta de que sus cerebros eran la mitad de grandes y tuve que revisar el diagnóstico del software”, comenta Allen, antes de añadir: “Fue una verdadera sorpresa; no me lo esperaba para nada”.
LIMITACIONES ENERGÉTICAS
El estudio no halló ningún efecto del CO2 sobre el tamaño corporal total, por lo que el volumen cerebral se normalizó con respecto a la longitud del manto para tener en cuenta la variación en el tamaño corporal.
Esta reducción de volumen se observó en todo el cerebro, pero las mayores disminuciones se hallaron en las regiones identificadas como los lóbulos ópticos y los tractos ópticos, que eran un 52% y un 62% menos voluminosos que los calamares criados en condiciones oceánicas modernas, respectivamente.
Aún se están investigando los factores que provocan esta reducción del volumen cerebral, pero Allen cree que probablemente se deban a limitaciones energéticas dentro del cerebro o a daños oxidativos, lo que podría significar que el cerebro no puede transmitir información correctamente y dar lugar al comportamiento alimentario anormal que ha observado el equipo.
(SERVIMEDIA)
08 Jul 2026
MGR/gja


