Ecosistemas

El Ciemat detecta en la cuenca del Tajo más de 40 contaminantes a causa del tráfico de vehículos

- Un informe alerta de la presencia de neurotóxicos y disruptores endocrinos que pueden perjudicar a organismos acuáticos

Madrid
SERVIMEDIA

Un estudio desarrollado por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) advierte sobre la detección de más de 40 contaminantes emergentes asociados al tráfico rodado en la cuenca del Tajo. Algunos de estos compuestos, procedentes del desgaste de neumáticos, frenos y otros componentes, "son tóxicos y con potencial de afectar negativamente a los ecosistemas acuáticos".

El tráfico rodado representa más del 80% del transporte de pasajeros y mercancías en España y libera partículas y aditivos químicos que terminan en ríos y otros cuerpos de agua, actuando como sumideros naturales de estos compuestos, según los datos que aporta el Ciemat, cuyos técnicos analizaron muestras de agua procedentes de distintos puntos de la cuenca del Tajo utilizando técnicas avanzadas. Este cribado "permitió detectar más de 40 compuestos relacionados con el tráfico, algunos de ellos documentados por primera vez en un ecosistema fluvial español".

Los resultados muestran que la carga de contaminantes aumenta en zonas con mayor densidad de tráfico y actividad humana, confirmando "al transporte por carretera como una fuente clave de entrada de estos compuestos al medio acuático". "La presencia de estos contaminantes es especialmente preocupante, ya que algunos pueden causar toxicidad aguda o disrupción endocrina en los organismos acuáticos”, señaló Juan Escobar-Arnanz, uno de los miembros del equipo investigador. "Estos hallazgos subrayan la necesidad de continuar investigando y de desarrollar futuras normativas ambientales que protejan nuestros ríos".

El estudio fue publicado por un equipo de la Unidad de COP y Contaminantes Emergentes en Medio Ambiente del Departamento de Medio Ambiente del Ciemat en la prestigiosa revista científica 'Environmental Research', y refuerza "la importancia de seguir ampliando el monitoreo de contaminantes emergentes y desarrollar estrategias de mitigación basadas en evidencia científica".

El trabajo, que lleva por título 'Nuevas perspectivas sobre la presencia de compuestos relacionados con vehículos en uno de los ríos más largos de Europa', se desarrolló en el marco del proyecto Cemef, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Agencia Estatal de Investigación.

PREOCUPACIÓN A NIVEL EUROPEO

El informe explica que regulaciones recientes como la norma Euro 7 de la Comisión Europea, "se han centrado en las emisiones no gaseosas" de los vehículos. Por ejemplo, "el desgaste de los neumáticos y de la carretera, la abrasión de los frenos, el combustible o la fuga de otros fluidos utilizados en los automóviles (refrigerantes o anticongelantes) son fuentes bien conocidas de compuestos relacionados con los vehículos (VRCs)". Entre estos últimos, los neumáticos de los vehículos "son uno de los portadores más representativos de los VRCs, ya que se añaden decenas de aditivos al caucho para minimizar la degradación y mejorar sus propiedades".

En última instancia, "estos aditivos son liberados al medio ambiente como contaminantes", explica el estudio, que recuerda que "con respecto al marco legislativo europeo para los VRC, en muchos casos el uso inicial de aditivos automotrices está regulado como compuestos individuales en los procesos de producción por el reglamento Reach". Sin embargo, "existe una brecha legislativa significativa relacionada con su destino ambiental". La creciente preocupación por la aparición de VRC y los posibles riesgos asociados llevó "a la inclusión, a principios de 2025, de varios contaminantes químicos en la 5ª Lista de Vigilancia de la Directiva Marco del Agua de la Comisión Europea", añade el informe.

(SERVIMEDIA)
18 Nov 2025
EDU/gja