Catástrofe

Científicos confirman que el cambio climático influyó en la riada mortal de Nepal

- Al contribuir al deshielo del permafrost y el adelgazamiento del glaciar que colapsó

MADRID
SERVIMEDIA

La catastrófica riada del pasado 26 de agosto por el derrumbe de roca y hielo en la frontera norte de Nepal, que arrasó comunidades enteras, estuvo influida por una serie de factores climáticos y geológicos, la mayoría agravados por los impactos del cambio climático en el paisaje de alta montaña.

Así se desprende de un análisis científico rápido realizado por un equipo internacional de glaciólogos y climatólogos bajo el liderazgo de World Weather Attribution (WWA). El equipo llevó a cabo un análisis de atribución, empleando métodos consolidados y revisados ​​por pares, para evaluar el papel del cambio climático en el aumento de las temperaturas de julio y agosto previas al colapso, así como en los niveles de precipitación de la región.

Más de 1.300 personas perdieron la vida y más de 5.000 permanecen desaparecidas después de que una enorme sección de glaciar y roca suspendida se desprendiera de la montaña Langtang Lirung. El colapso provocó una enorme avalancha de agua, hielo y escombros que descendió por el valle, causando daños catastróficos.

“Este desastre no fue un fenómeno meteorológico extremo, pero la huella del cambio climático es claramente visible en los cambios a largo plazo”, según Ben Clarke, investigador sobre fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático del Imperial College de Londres (Reino Unido).

Clarke añade: “Hemos constatado que el cambio climático está transformando el entorno de alta montaña e influyendo en muchos de los posibles desencadenantes de este colapso. Esto aumenta el riesgo en una región ya expuesta a una elevada actividad sísmica”.

DÉCADAS DE CALENTAMIENTO

Más que un episodio meteorológico extremo aislado, los científicos determinaron que el desastre se produjo como una crisis compuesta. Décadas de calentamiento atmosférico, causado principalmente por la quema de combustibles fósiles, han derretido el glaciar y desplazado hacia arriba la cota de congelación a un ritmo de unos 100 metros de altitud por década.

Esto provocó el retroceso del glaciar y el deshielo del permafrost en las fracturas rocosas que históricamente mantenían unidas las paredes de alta montaña, volviéndolas inestables. Es probable que un fuerte terremoto ocurrido en 2015 también hubiera precondicionado la ladera para el colapso.

Julio y agosto este año fueron los meses más cálidos jamás registrados en la zona de la riada. Las intensas nevadas de octubre y noviembre de 2025 aportaron grandes cantidades de agua de deshielo en los meses previos al colapso glaciar.

“Estamos asistiendo a cambios fundamentales e irreversibles en los entornos montañosos del Himalaya. El cambio climático derivado de la quema de combustibles fósiles está desplazando la cota de congelación -la isoterma de cero grados- unos 100 metros hacia arriba por década, exponiendo el suelo y la roca madre permanentemente helados a condiciones de deshielo más prolongadas y cálidas que antaño”, apunta Walter Immerzeel, hidrólogo de montaña de la Universidad de Utrech (Países Bajos).

Immerzeel recalca: “Cuando se combinan la degradación del permafrost a gran altitud, el retroceso de los glaciares y un calor estival récord, la integridad estructural de estas paredes montañosas se ve comprometida. Las consecuencias catastróficas de lo que puede ocurrir entonces están a la vista de todos”.

ALERTA TEMPRANA

Por otro lado, el análisis apunta que el cambio climático ha provocado un calentamiento de 1,5 °C desde la era preindustrial en la región del colapso durante los meses de julio y agosto.

Aunque Nepal cuenta con sistemas de alerta temprana y planes de actuación ante desastres, la magnitud de esta tragedia superó los límites físicos de adaptación, lo que pone de relieve la dificultad de adaptarse a desastres cada vez más graves y el riesgo de sufrir mayores pérdidas y daños.

Respecto al futuro, los científicos indican que los glaciares y el permafrost de gran altitud reaccionan a los aumentos de temperatura a lo largo de décadas. Por ello, el calentamiento pasado determina una futura desestabilización, lo que aumenta la urgencia de eliminar progresivamente los combustibles fósiles para evitar futuros colapsos catastróficos.

“La trágica pérdida de más de 1.300 vidas y la desaparición de muchos miles más constituyen un recordatorio devastador de que ya estamos alcanzando los límites de la adaptación climática”, apunta Madhab Uprety, asesor técnico sénior y punto focal para Asia-Pacífico del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

Uprety indica: “Para evitar que los futuros desastres se conviertan en catástrofes humanas, necesitamos medidas transformadoras en todos los ámbitos: recortes drásticos de las emisiones mundiales para frenar el calentamiento y un apoyo internacional real para hacer frente a las pérdidas y daños inevitables que sufren las comunidades vulnerables en primera línea”.

“Además de la tragedia humana de magnitud inimaginable, el coste de la recuperación tras este desastre es enorme. Para una nación que prácticamente no ha contribuido a este problema, esto subraya la necesidad de garantizar la equidad a la hora de ayudar a los países vulnerables al clima a afrontar problemas que ellos no han provocado”, recalca Uprety.

‘TECHO DEL MUNDO’

Bethan Davies, profesora de Glaciología de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), destaca que “el calentamiento climático -resultado de la quema de combustibles fósiles por parte del ser humano- está derritiendo el hielo y la nieve del Himalaya, reduciendo la superficie glaciar y descongelando el permafrost”.

“Esto desestabiliza las laderas de las montañas y provoca un aumento de desastres como este. Se requieren medidas urgentes para reducir las emisiones y evitar así una fusión aún más rápida y un mayor riesgo de futuros desastres”, agrega.

Friederike Otto, profesora de Ciencias del Clima en el Imperial College de Londres, señala que “la realidad de la justicia climática se manifiesta con más crudeza que nunca” porque “las comunidades de Nepal están pagando con sus vidas las consecuencias de una crisis provocada por las emisiones de combustibles fósiles generadas a miles de kilómetros de distancia”.

“Cuando el calentamiento desestabiliza el ‘techo del mundo’, ninguna medida de adaptación local puede proteger plenamente a las poblaciones vulnerables situadas aguas abajo frente a una destrucción de tal magnitud. Si no actuamos con mucha mayor rapidez para transitar hacia un modelo libre de emisiones de combustibles fósiles, inevitablemente presenciaremos más desastres de esta envergadura en los próximos años”, concluye Otto.

(SERVIMEDIA)
17 Sep 2026
MGR/clc