Consumo
Científicos proponen subir el IVA a la carne por sus daños ambientales
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Un estudio del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), de Alemania, planeta elevar al tipo general el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) sobre la carne para contrarrestar la huella ecológica causada por ese tipo de alimento.
Un 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE generadas directa e indirectamente por los hogares provienen del sector alimentario.
La proporción de la dieta en los impactos ambientales alcanza entre el 56% y el 71% en cuanto a la entrada de compuestos de nitrógeno y fósforo al medio ambiente, el consumo de agua y suelo, y las amenazas a la biodiversidad.
El IVA completo sobre la carne puede reducir rápidamente el impacto ambiental de la dieta entre un 3% y un 6%, según la categoría, con un coste anual adicional de 26 euros por hogar de media, según el estudio, publicado este martes en la revista ‘Nature Food’.
El equipo de investigación se basa en encuestas representativas sobre el gasto de los hogares en los 27 estados miembros de la UE y en un modelo insumo-producto establecido.
Este modelo mapea las cadenas de valor en las que se producen los productos adquiridos por los hogares y cuantifica el impacto asociado en el clima y los ecosistemas.
"Desde una perspectiva económica, se deberían añadir al precio los costes ambientales relacionados con los productos durante la producción", según Charlotte Plinke, investigadora del PIK y autora del estudio.
Plinke añade: "Esto significaría que cuanto más CO2 se emite, más caro resulta. Sin embargo, implementar un sistema tan gradual para la enorme variedad de alimentos es muy complejo y, por lo tanto, poco práctico, al menos a corto plazo. Por eso, inicialmente examinamos una opción sencilla que actualmente se encuentra bajo consideración política: eliminar las reducciones de impuestos sobre los productos cárnicos".
PRIMER PASO
Esta primera “opción sencilla” se centra en el IVA. os alimentos comprados en tiendas suelen estar sujetos a un tipo reducido (por ejemplo, un 7% en Alemania y un 10% en España).
En 2023, 22 de los 27 Estados miembro de la UE aplicaron un tipo impositivo reducido a la compra de carne, cuyo consumo representa una proporción considerable de la huella ambiental de los alimentos (un 28% de los gases de efecto invernadero de ese sector).
Teniendo en cuenta las reacciones de ajuste evaluadas empíricamente en los hogares y sometiendo la carne al tipo general del IVA, el cálculo del modelo muestra que el daño ambiental causado por el consumo de alimentos se reduciría entre un 3,48% y un 5,7%, según la categoría del daño.
El gasto medio anual en alimentos por hogar de la UE aumentaría en 109 euros. Esto se compensaría con unos ingresos fiscales adicionales de 83 euros por hogar, que, en principio, podrían utilizarse para financiar la compensación social, por ejemplo, mediante un pago per cápita. Por lo tanto, los costes netos anuales solo ascenderían a 26 euros por hogar.
SEGUNDO PASO
En un segundo paso, el equipo de investigación calcula un escenario en el que el Estado establece una señal de precio económicamente consistente, es decir, un impuesto ambiental diferenciado sobre los alimentos, basado en las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a cada producto.
El cálculo del modelo muestra que un recargo general al precio de 52 euros por tonelada de CO2 equivalente ayudaría a evitar la misma cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con los alimentos que la eliminación de la reducción del tipo del IVA sobre la carne.
A modo de comparación, el precio del carbono para el combustible y la calefacción en Alemania, que se integrará en un sistema de precios a nivel de la UE en 2028, es actualmente de 55 euros por tonelada de CO2 equivalente.
"Una señal de precio tan completa reduciría los demás impactos ambientales, más allá de los gases de efecto invernadero, incluso un poco más que la señal selectiva del precio del IVA para la carne", explica Michael Sureth, el investigador del PIK.
Ello iría acompañado de una compensación social significativa mediante el reembolso de ingresos. El coste neto de un impuesto ambiental diferenciado sobre los alimentos se reduciría entonces a 12 euros por hogar al año.
(SERVIMEDIA)
20 Ene 2026
MGR/gja


