Toxicología
Comer brócoli o coliflor podría mitigar la pérdida de memoria tras el "atracón de alcohol" del fin de semana
- El daño neurológico en los jóvenes puede persistir más allá de la resaca tras el "botellón" y dejar huella de por vida, según un estudio de la Complutense
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Un trabajo científico que reprodujo en un modelo experimental "el patrón de consumo típico del botellón", liderado por investigadoras de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), apunta a que un compuesto que genera el organismo tras consumir brócoli, coles de Bruselas o coliflor podría ejercer "efectos protectores" frente al déficit de memoria que sufren muchos jóvenes que se dan "un atracón" de bebidas alcohólicas en fin de semana.
Un compuesto generado tras la digestión de vegetales crucíferos que reduce los fallos de memoria asociados al consumo intensivo de alcohol podría funcionar como neuroprotector, aunque las autoras del estudio impulsado por la UCM piden "prudencia y recuerdan que la mejor prevención es no beber". El cerebro adolescente y joven sigue en construcción. Sin embargo, cada fin de semana miles de jóvenes lo someten a un patrón de consumo intensivo de alcohol en pocas horas (conocido como 'binge drinking' o atracón) que "puede alterar de forma significativa la memoria, la concentración y la toma de decisiones", según detallaron las investigadoras.
El trabajo, publicado en la revista científica 'Biochemical Pharmacology', fue dirigido por las doctoras Esther O’Shea y Mª Dolores Gutiérrez, profesoras del Departamento de Farmacología y Toxicología de la Facultad de Medicina de la UCM. La investigación identificó al '3,3’-diindolilmetano (DIM)' como posible candidato neuroprotector frente a los efectos cognitivos derivados del consumo agudo e intensivo de alcohol.
Según el estudio, "su administración en un modelo experimental que reproduce el patrón típico del botellón logró reducir los fallos de memoria detectados pocas horas después de la última ingesta de alcohol". Además, "cuando el tratamiento se mantuvo durante más tiempo, el efecto protector se prolongó". Las investigadoras analizaron también los mecanismos moleculares implicados. Las doctoras Nuria Morales y Rebeca Vidal, autoras del trabajo, explicaron que el DIM "contribuye a mantener el equilibrio del sistema de neurotransmisión del glutamato, un mensajero químico esencial en los procesos de aprendizaje y memoria". Asimismo, el compuesto "atenúa la activación de rutas asociadas al daño neuronal y favorece la supervivencia de nuevas neuronas en el hipocampo, región cerebral clave para la formación de recuerdos".
El 'paper' concluye que los resultados demuestran que "la exposición al etanol en patrón de atracón induce un déficit en la memoria de reconocimiento detectable ya a las 20 horas tras la última administración de alcohol, con alteraciones que persisten al menos durante siete días". "De forma destacada, la administración de cuatro dosis de DIM, coincidiendo con el periodo final de exposición al etanol, logró recuperar el rendimiento de memoria a las 20 horas, aunque esta mejora no se mantuvo a los siete días, salvo que la administración de DIM se repitiera diariamente durante el intervalo previo a la evaluación", añade.
ALTERACIONES COGNITIVAS Y DAÑOS DE POR VIDA
El consumo en atracón "no es inocuo". Diversos estudios previos demostraron que "este patrón puede provocar alteraciones cognitivas pocas horas después de la ingesta, especialmente en cerebros jóvenes que todavía se encuentran en desarrollo". Lo más preocupante es que algunos de estos efectos pueden persistir más allá del episodio puntual y dejar huella en etapas posteriores de la vida.
No obstante, las autoras subrayaron con firmeza que los resultados deben interpretarse con cautela. El estudio se realizó en un modelo animal y, por tanto, no puede extrapolarse directamente a humanos. Comer un plato de brócoli o coliflor después de una noche de consumo excesivo no compensa ni revierte automáticamente los efectos del alcohol en el cerebro, advierten. Antes de considerar cualquier aplicación clínica, serían necesarios ensayos en personas para "confirmar la eficacia del compuesto, establecer su seguridad y determinar la dosis adecuada". Mientras tanto, las investigadoras recuerdan que "la estrategia más eficaz para proteger la memoria y la salud cerebral, especialmente en la adolescencia y juventud, sigue siendo evitar el consumo intensivo de alcohol".
El estudio contó con financiación del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, el Ministerio de Ciencia e Innovación y el Instituto de Salud Carlos III, a través de la Red de Trastornos Adictivos y la Riapad.
(SERVIMEDIA)
02 Mar 2026
EDU/gja


