Biodiversidad

El comercio de mamíferos duplica la transmisión de patógenos de animales a humanos

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Los mamíferos silvestres que se comercializan tienen 1,5 veces más probabilidades de compartir agentes infecciosos con los humanos que aquellos que no forman parte del comercio.

“Estas especies tienen un 50% más de probabilidad de compartir al menos un virus, bacteria, hongo o parásito con nosotros”, resume Cleo Bertelsmeier, profesora asociada en la Facultad de Biología y Medicina de la Universidad de Lausana (Suiza) y líder de un estudio que cuantifica el impacto del comercio de fauna silvestre en el intercambio de patógenos entre animales y seres humanos.

El estudio, publicado este jueves en la revista ‘Nature’, apunta que el riesgo de contagio es mayor cuando las especies se comercializan de forma ilegal o vivas (por ejemplo, como mascotas exóticas).

Erizos, elefantes, pangolines, osos o zorros del desierto. Numerosas especies silvestres se venden como animales de compañía, trofeos de caza, para la medicina tradicional, la investigación biomédica o por su carne o su piel. Estas prácticas, legales o ilegales, afectan a una cuarta parte de todas las especies de mamíferos.

El equipo de Bertelsmeier evaluó el rol del comercio internacional de fauna silvestre en la transmisión de agentes patógenos entre animales y humanos. Aunque esta relación parece evidente desde la aparición de la covid-19 (se señaló la venta de animales en el mercado de Wuhan como origen del brote), “hasta ahora no se había realizado ninguna cuantificación precisa”, según Jérôme Gippet, primer autor del estudio.

DATOS COMERCIALES

El equipo cruzó 40 años de datos de importación y exportación de fauna silvestre, tanto legal como ilegal, con registros de relaciones huésped–patógeno. Los análisis se realizaron en colaboración con investigadores estadounidenses (Universidad de Yale, Universidad de Maryland y Universidad de Idaho).

El hallazgo más destacado es que “la duración de la presencia de un animal en el comercio desempeña un rol clave: de media, una especie comparte un patógeno adicional con los humanos por cada periodo de 10 años que pasa en el mercado”, subraya Jrôme Gippet, de la Universidad de Friburgo (Alemania).

El trabajo se centra en mamíferos silvestres, es decir, los que no han sido domesticados y sobre los cuales los humanos no han ejercido selección, a diferencia de gatos, perros, vacas o camellos.

Pueden ser individuos capturados en la naturaleza o criados en cautividad, por ejemplo para la producción de pieles. Esta categoría incluye también a las nuevas mascotas exóticas -zorros fénec, nutrias, erizos pigmeos africanos, gatos leopardo o petauros del azúcar- cuya compra y venta se ve impulsada por su popularidad en las redes sociales.

DOS CONSECUENCIAS

Los datos analizados abarcan tanto el comercio de ejemplares vivos como el de productos de origen animal (pieles, cueros, escamas, cuernos, etc.).

“Es importante entender que la probabilidad de infectarse tocando un piano con teclas de marfil o llevando un abrigo de piel es casi inexistente. El problema se sitúa al inicio de la cadena: alguien tuvo que cazar al animal, despellejarlo, transportarlo…”, explica Gippet.

Bertelsmeier agrega: “Aunque el peligro no sea inmediato, nuestras decisiones de consumo alimentan indirectamente el paso de patógenos hacia los humanos. Esto lleva a cuestionar nuestras prácticas de compra”.

El equipo de Cleo Bertelsmeier se interesó inicialmente por el comercio de fauna silvestre porque constituye una fuente de invasiones biológicas. Los individuos pueden escapar o ser liberados en la naturaleza y perjudicar a los ecosistemas locales.

Pero esta actividad también puede tener otras dos consecuencias: el riesgo de extinción de especies debido a la sobreexplotación de las poblaciones naturales y el de intercambio de patógenos con los humanos.

(SERVIMEDIA)
09 Abr 2026
MGR/pai