Madrid
La Comunidad de Madrid niega ser la responsable de la mala calidad del agua vertida al Tajo
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El Gobierno de la Comunidad de Madrid desmintió este jueves a la consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla la Mancha, Mercedes Gómez, que acusó a la región madrileña y a la capital de ser las responsables de la mala calidad del agua que se vierte al Tajo con un estudio de un alumno post grado.
La Comunidad de Madrid comparte la preocupación por la calidad ambiental del río Tajo, pero los datos difundidos “no permiten atribuir científicamente a la región las bacterias detectadas en Toledo”. En este sentido, lamentan que, “sin mayor contraste”, se utilizan para cuestionar el funcionamiento de la depuración en la comunidad autónoma, sin recordar que Castilla-La Mancha todavía “no depura varios pueblos y aglomeraciones urbanas aguas arriba de Toledo, en la cuenca del río Algodor”.
Desde el Gobierno regional presumen de que disponen de uno de los sistemas de saneamiento y depuración más avanzados de Europa, gestionado por Canal de Isabel II, que presta servicio de saneamiento en la Comunidad de Madrid y depura más de 500 hectómetros cúbicos de aguas residuales al año. “No existe actualmente ningún expediente sancionador por la operación de las depuradoras madrileñas por incumplimiento de los parámetros de vertido”, aseveran.
El estudio realizado por un estudiante de fin de grado, que no incluye un año hidrológico completo, ha analizado varios puntos situados en el entorno de Toledo y acredita una contaminación microbiológica que “debe investigarse”, pero “no ha realizado un seguimiento continuo desde las salidas de Madrid, no ha caracterizado los distintos afluentes y puntos de vertido existentes en el trayecto y no incorpora trazadores capaces de determinar si la contaminación es de origen humano o animal”.
En cualquier caso, apuntan que la información que trasmite la consejera de Castilla-La Mancha “es parcial e interesada” ya que el propio estudio señala que "las estaciones depuradoras contribuyen a la carga global, pero no se comportan como como puntos calientes aislados en comparación con la contaminación difusa ya presente en el cauce principal”.
Además, comentan que, durante el recorrido entre Madrid y Toledo, “se producen procesos naturales de autodepuración, mortalidad bacteriana, sedimentación, dilución y posibles aportes intermedios”. Por ello, afirman que, sin conocer el tiempo de viaje, los caudales, las condiciones meteorológicas y las cargas incorporadas en cada tramo, “no puede afirmarse que las bacterias encontradas en Toledo procedan de Madrid”.
Desde el Gobierno regional insisten en que “resulta imprescindible recordar que el control de la calidad de las masas de agua, la vigilancia de los vertidos autorizados, la inspección de posibles vertidos ilegales y la evaluación del estado ecológico del río corresponden a la Confederación Hidrográfica del Tajo, que es el organismo de cuenca dependiente de la Administración General del Estado”.
También, “debe evitarse confundir los criterios sanitarios establecidos para las aguas de baño con los límites aplicables a las autorizaciones de vertido. Superar un indicador de baño demuestra un riesgo para ese uso recreativo, pero no acredita por sí solo que una depuradora concreta haya vertido aguas sin tratar ni que haya incumplido su autorización”, concluyen.
(SERVIMEDIA)
17 Sep 2026
DSB/clc


