Autónomos
Conciliar puede costarle el negocio a 3,4 millones de autónomos
- Los Gestores Administrativos alertan de que sustituir a un trabajador autónomo durante una baja cuesta más que el rendimiento neto mensual que genera su actividad
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El coste del primer mes de sustitución de un trabajador autónomo alcanza los 2.339,90 euros, mientras que el rendimiento neto medio mensual de su actividad se sitúa en 2.298 euros, por lo que mantener abierto el negocio durante una baja puede costar más que el rendimiento neto que genera en un mes, según advierte el informe ‘El coste oculto de la conciliación en el trabajo autónomo’, elaborado por el Observatorio de Gestión Pública del Ilustre Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid (Icogam).
Es la estimación del informe construida sobre una actividad tipo elaborada a partir de datos oficiales. El documento analiza cuánto cuesta realmente mantener abierta una actividad económica cuando su titular debe ausentarse por maternidad, enfermedad o para atender a un familiar dependiente.
El trabajo pone de manifiesto que la conciliación continúa siendo uno de los grandes retos pendientes del trabajo autónomo en España y no porque los trabajadores por cuenta propia carezcan de derechos, sino porque, en demasiadas ocasiones, ejercerlos implica asumir un coste económico que pone en riesgo la continuidad de su negocio,
Para el presidente del Icogam, Fernando Jesús Santiago Ollero, esta realidad explica por qué miles de autónomos renuncian cada año a ejercer plenamente su derecho a conciliar. “En España seguimos hablando de conciliación como si fuera únicamente un derecho laboral, cuando para millones de trabajadores autónomos es, sobre todo, un problema económico. Si cuidar de un hijo, recuperarse de una enfermedad o atender a un familiar supone poner en riesgo tu negocio, la conciliación deja de ser un derecho para convertirse en un lujo".
COSTE DE SUSTITUCIÓN
El informe toma como referencia una actividad tipo desarrollada por un trabajador autónomo y analiza los dos escenarios posibles ante una ausencia temporal.
Si decide cerrar el negocio, pierde aproximadamente 2.298 euros por cada mes de inactividad, sin contar alquileres, suministros, préstamos u otros costes fijos que continúan existiendo, aunque la persiana permanezca bajada.
Si opta por mantener abierta la actividad contratando a una persona sustituta, debe asumir un coste laboral cercano a 1.880 euros mensuales, al que se suma el impacto económico derivado del proceso de selección, formación y adaptación del nuevo trabajador. El resultado es un coste total de 2.339,90 euros durante el primer mes, superior al rendimiento neto medio mensual obtenido por la actividad.
Una vez superada la fase inicial de adaptación, el margen económico disponible apenas alcanza 417 euros mensuales, una cantidad insuficiente para absorber cualquier incidencia adicional o compensar otros gastos asociados al funcionamiento del negocio.
“Este informe demuestra algo que muchos autónomos llevan años sufriendo en silencio: sustituirse durante una baja puede costar más que el beneficio que genera su negocio en un mes. Cuando las cuentas no salen, el resultado es evidente: miles de profesionales siguen trabajando enfermos, reducen sus permisos o renuncian a cuidar de sus familias porque no pueden permitirse cerrar”, afirma Fernando Santiago.
3,4 MILLONES DE AFECTADOS
España cuenta actualmente con 3.425.767 trabajadores autónomos, una gran parte de ellos al frente de pequeños comercios, despachos profesionales, talleres, establecimientos de hostelería o empresas familiares cuya actividad depende directamente de la presencia de su titular.
A diferencia de las empresas con estructuras organizativas más amplias, estos negocios no pueden redistribuir fácilmente el trabajo cuando su responsable debe ausentarse. La continuidad de la actividad depende, casi siempre, de encontrar una persona capaz de sustituirle en un plazo muy reducido y asumir un coste que, en muchos casos, resulta inasumible.
Para los Gestores Administrativos, esta situación explica por qué muchos autónomos continúan trabajando durante enfermedades, retrasan intervenciones médicas o reducen sus permisos por nacimiento.
“No podemos aceptar que un trabajador por cuenta propia tenga que elegir entre proteger su salud o proteger la empresa que ha construido con años de esfuerzo. Ningún derecho es realmente efectivo cuando ejercerlo puede significar perder el medio de vida".
El informe analiza también las políticas de apoyo existentes en las comunidades autónomas y concluye que el nivel de protección varía considerablemente según el territorio.
Solo algunas comunidades han desarrollado ayudas específicas destinadas a facilitar la sustitución temporal del trabajador autónomo y, aun así, las cuantías resultan claramente insuficientes para cubrir el coste real de mantener operativo el negocio.
En determinadas comunidades las ayudas apenas alcanzan 400 euros mensuales, mientras que en otras oscilan entre 1.000 y 1.500 euros al mes o contemplan subvenciones puntuales de hasta 7.200 euros para supuestos concretos. Sin embargo, ninguna de ellas logra compensar el coste real identificado en el estudio. Además, estas ayudas tributan, con carácter general, en el IRPF, reduciendo todavía más su eficacia económica.
“Resulta difícil explicar que un derecho tan básico como la conciliación dependa hoy del código postal. Hay comunidades autónomas que han dado pasos importantes y otras donde prácticamente no existen instrumentos específicos para ayudar a mantener la actividad. Esa desigualdad debe corregirse", apunta Icogam.
TEJIDO PRODUCTIVO
El Icogam propone la creación de un modelo homogéneo de ayudas que permita financiar la contratación y formación de personas sustitutas, ampliar la protección a supuestos de enfermedad, accidente o cuidado de familiares y agilizar la concesión de estas ayudas para responder con rapidez a situaciones sobrevenidas.
El informe también plantea revisar el tratamiento fiscal de estas subvenciones para evitar que su tributación reduzca de forma significativa su impacto real.
Fernando Santiago insiste en que no se trata de una medida asistencial, sino de una política económica destinada a preservar miles de pequeñas empresas.
“No estamos pidiendo ayudas asistenciales. Estamos proponiendo una política inteligente de apoyo al tejido productivo. Ayudar a un autónomo a mantener abierta su actividad durante una ausencia temporal cuesta mucho menos que asumir el coste económico y social del cierre de un negocio viable", indicó.
El presidente de los Gestores Administrativos concluye que la conciliación del trabajo autónomo debe dejar de entenderse exclusivamente como una cuestión de protección personal.
“La Seguridad Social protege, en parte, a la persona. Pero nadie protege el negocio. Y para un autónomo ambas cosas son inseparables. Si el negocio desaparece, desaparece también su puesto de trabajo. Proteger la conciliación de los autónomos también significa proteger el tejido productivo, el empleo y la economía de nuestro país", explicó.
(SERVIMEDIA)
22 Jul 2026
s/gja


