Energía
El conflicto en Oriente Próximo dispara un 25% el precio del crudo y amenaza el suministro global de materias primas, según Oliver Wyman
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La firma de servicios globales Oliver Wyman advirtió este viernes de que las tensiones en Oriente Próximo están generando un impacto en las cadenas de suministro globales que va mucho más allá del petróleo y advirtió de que la interrupción del Estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del petróleo y gas mundial, están provocando alzas de precio que van del 25% en crudo hasta el 58% en combustible de aviación, con efectos que se extienden a fertilizantes, polímeros, metales y gases industriales críticos.
Así aparece reflejado en un informe en el que se identifican tres canales principales sobre los que está afectando esta situación: energía, materias primas industriales críticas y transporte Asia-Europa. En concreto, destaca que los efectos ya son visibles en forma de mayores costes de componentes, plazos de entrega más largos, mayor presión sobre el capital de trabajo, erosión de márgenes y riesgo real de escaseces de suministro.
Asimismo, el informe explica que el primer impacto visible ha sido el choque energético. Entre el 27 de febrero y el 11 de marzo, el Brent subió un 25%, pasando de 73 a 91 dólares por barril tras alcanzar picos temporales por encima de los 100 dólares. Los contratos futuros del gas europeo aumentaron un 56%, de 32 a 50 euros por megavatio-hora, con picos superiores a 60 euros el megavatio hora. El mayor impacto se registró en el combustible de aviación, que se disparó un 58%, alcanzando los 157 dólares por barril en promedio semanal frente a los 99 dólares de finales de febrero. "Este aumento se está convirtiendo en un motor de inflación generalizada, con efectos sobre toda la estructura de costes industriales y de transporte, tal como ocurrió durante el shock energético de 2021-22", explicó Oliver Wyman.
IMPACTO INDUSTRIAL
El impacto va más allá de la energía y alcanza materias primas que están al inicio de cadenas de suministro globales. La región del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) es exportador principal de insumos que han registrado alzas significativas.
En el sector agrícola, el precio de la urea, producto crítico para los sistemas alimentarios globales, ha subido más del 26% tras el cierre de la mayor planta de Qatar, pasando de 466 a 585 dólares por tonelada. Asimismo, los fertilizantes de fosfato, con Arabia Saudí controlando el 20% del comercio global, aumentaron un 4%. Estas subidas amenazan directamente los rendimientos de cultivos y los precios finales de los alimentos.
En manufactura, los polímeros críticos para empaquetados, automoción y construcción registraron subidas del 15% en polietileno y del 16% en polipropileno. El aluminio primario subió un 9%, pasando de 3.147 a 3.440 dólares por tonelada, con especial relevancia para Europa, que depende de la región para el 20% de sus importaciones.
El caso más crítico es el del helio, gas industrial utilizado en sistemas de resonancia magnética, semiconductores, fibra óptica y aplicaciones científicas. Tras el cierre del complejo Ras Laffan en Qatar, que suministra el 30% de la oferta mundial, los precios subieron un 35%.
RECARGOS
El impacto sobre el transporte Asia-Europa añade presión adicional. Las principales navieras han suspendido cruces por el Estrecho de Ormuz y están desviando tráfico, lo que añade entre 8 y 15 días a los tiempos de tránsito. CMA CGM introdujo recargos de emergencia de hasta 4.000 dólares por contenedor refrigerado y sobrecargos de combustible que equivalen a incrementos del 11% al 14% sobre tarifas base.
El mercado de seguros marítimos refleja la escalada de riesgo: las tarifas pasaron del 0,25% al 1,25% del valor del casco en menos de una semana. Tras la cancelación de coberturas de riesgo de guerra, la mayoría de las navieras dejaron de aceptar nuevas reservas desde y hacia Oriente Medio.
En transporte aéreo, el aeropuerto de Dubái cerró y solo había reanudado parcialmente operaciones el 7 de marzo. Las restricciones de capacidad, retrasos y cancelaciones continúan en corredores aéreos de Lejano Oriente-Europa y Asia-Oriente Medio.
Por último, el informe indica que el fin de las tensiones no significará un retorno inmediato a la normalidad. Las crisis pasadas demuestran que la disrupción comercial suele tardar entre días y semanas en deshacerse. La normalización dependerá del tiempo necesario para restaurar la cobertura de riesgo, reposicionar buques y despejar retrasos acumulados.
También destaca que los mercados energéticos pueden estabilizarse más rápido que algunas cadenas de suministro físicas, pero los efectos en cadena sobre fertilizantes, químicos, polímeros, metales y helio podrían continuar durante semanas a través de inventarios, contratos y planes de producción. Para las empresas, esto significa un período prolongado de costes elevados y volatilidad en tiempos de entrega, con impacto directo sobre márgenes y flujo de caja.
"La prioridad para los equipos de liderazgo no es predecir la trayectoria geopolítica sino cuantificar rápidamente la exposición real. Las compañías deben identificar dónde dependen de una única fuente, tienen inventarios escasos o están expuestas contractualmente, y actuar antes de que la disrupción llegue a los resultados trimestrales", sentencia el informe.
(SERVIMEDIA)
13 Mar 2026
ALC/gja


