Laboral

El Congreso tumba una propuesta del BNG para reducir la jornada a 35 horas semanales

MADRID
SERVIMEDIA

El Congreso de los Diputados tumbó este martes con 162 votos a favor, 178 en contra y 6 abstenciones la toma en consideración de una proposición de ley del Bloque Nacionalista Gallego (BNG) con la que se pretende reducir la jornada laboral máxima en España de 40 a 35 horas semanales, un objetivo más “ambicioso” que el que hace un mes intentó la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, tratando de que se aprobaran las 37,5 horas.

La iniciativa del BNG llegó después de que hace apenas un mes el Pleno de la Cámara Baja tumbara el proyecto de ley de reducción de la jornada laboral de 40 a 37,5 horas, aprobado por el Gobierno con el impulso de Díaz, que hizo de esta medida una de sus ‘banderas’ de la actual legislatura. Con el apoyo de los sindicatos pero con el rechazo frontal de la CEOE y de Cepyme, el texto no logró superar siquiera el debate de totalidad y Junts, PP y Vox se unieron para devolver el texto al Ejecutivo.

Ahora, la proposición de ley del BNG proponía que la reducción de jornada no se realice hasta las 37,5 horas semanales, sino hasta las 35, lo que supondría una caída de cinco. Permite, eso sí, que las empresas que no superen el 10% de tasa de temporalidad puedan distribuir de forma irregular el 10% de la jornada durante el año, pudiendo atender así picos de alta demanda en algunos momentos.

El texto también se hace eco de los otros dos elementos clave de la norma que promovió Yolanda Díaz, como es la regulación del derecho a la desconexión digital y el refuerzo del control de jornada, con el fin de luchar contra las horas extra no remuneradas.

Para la reducción de jornada el BNG propone que se dé un plazo de seis meses a las empresas que estén por encima de las 35 horas para aplicarlas, mientras que este período se ciñe a tres meses en el caso del nuevo registro horario.

DEBATE

Al defender el texto, el diputado del BNG, Néstor Rego, calificó de “modesto” el objetivo del Ministerio de Trabajo sobre las 37,5 horas, lo que no evitó que “las derechas” se alinearan con la patronal y tumbaran la norma. Ello, pese a que acortar el tiempo de trabajo tiene ventajas como un menor gasto público en aspectos como la caída en el número de bajas laborales.

En cuanto a las fuerzas del Gobierno, el PSOE apoyó que se tome en consideración la propuesta del BNG y lamentó que Junts, PP y Vox tumbaran las 37,5 horas, que hubiera hecho vivir mejor a 12 millones de trabajadores. En su opinión, el objetivo no es solo que en España haya crecimiento económico, sino favorecer el “reparto de la riqueza”, lo que también se plasma en “un mejor reparto del tiempo”.

La portavoz de Sumar, Verónica Barbero, dijo que la reducción de la jornada sin merma salarial “será una realidad”. Recordó que hace más de cuatro décadas que no se acortan los tiempo de trabajo pese a la mayor productividad y a las nuevas tecnologías. “No es comprensible”, apuntaló Barbero, antes de trasladar al BNG que son “bienvenidos al debate”.

No obstante, precisó que estas medidas necesitan fuerza política y puso el foco en la necesidad de alcanzar consensos, aludiendo al punto intermedio que propone Díaz para que primero se llegue a las 37,5 horas y luego se siga avanzando.

“MAYORÍA ROTA”

Contra la medida se expresó la diputada del PP Isabel Prieto, que la tachó de “servil” con Yolanda Díaz, que vio “fracasar” su propuesta de las 37,5 horas, lo que dijo que se debe a que tiene una mayoría de Gobierno “completamente rota”. “No se puede utilizar un tema tan importante como bandera electoral”, aseveró.

Asimismo, argumentó que la propuesta del BNG responde solo a “un guion sindical” y clarificó que su partido no puede apoyar la proposición de ley por no contar con diálogo social previo y porque perjudicaría a la mayor parte del tejido empresarial, que está compuesto por pymes. A todo ello sumó que no tiene en cuenta las especificidades de cada sector y no viene acompañada de una memoria económica.

Desde Vox, el parlamentario Juan José Aizcorbe se dirigió a las fuerzas de izquierda para decirles que “son auténticos gestores de la miseria y la pobreza”, tras lo que radiografió un mercado laboral en mala situación. Alertó de que una medida así sería un nuevo “golpe” para las empresas y deslizó que los empleados en España “no piden menos horas, sino llegar a fin de mes y que su sueldo tenga sentido”.

“Mientras el mundo se reacomoda en nuevos bloques y desafíos, los mismos de siempre, lo progres, los ‘niños bien’ y consentidos siguen jugando a revolucionarios de salón, a héroes de flotilla verbenera, como si este país pudiese permitirse tales frivolidades. España no puede ser su banco de pruebas. Necesita volver a creer en sí misma”, cargó.

Contra el texto también se expresó Junts, quien afeó al BNG que lleve a la Cámara una iniciativa que da “otra vuelta de tuerca” a la “fracasada” medida de Yolanda Díaz. “Nosotros, después de la vehemente intervención de Yolanda Díaz llamando a hacernos la vida imposible y atacando personalmente y de forma desmedida a nuestra portavoz, como si fuera la encarnación del demonio, lo que nos ha pasado es que la respuesta en la calle no hace más que reafirmarnos en los principios y en la defensa de la Cataluña de la cultura del esfuerzo y la constancia”, arguyó Cervera.

Desde el PNV, la diputada Idoia Sagastizabal destacó que la reducción de jornada no solo afecta al tiempo de trabajo, sino a la vida de la gente y, por ello, demando que se trate con “responsabilidad” y no jugando “a ver quién promete más en menos tiempo”. “No hay que confundir voluntad con improvisación”, zanjó.

A favor del texto se pronunciaron partidos como Bildu, cuyo portavoz, Óscar Matute, criticó al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, por comparar a trabajadores rasos con personas como Carlos Alcaraz. Además, asumió que la norma no puede prosperar pero matizó que todo contribuye a que se siga avanzando en el futuro.

En la misma línea, el diputado de Esquerra Jordi Salvador respaldó el texto del BNG por “coherencia” con su postura con las 35 horas, aunque dio por hecho que “las derechas españolas y catalanas” lo iban a “echar abajo”.

(SERVIMEDIA)
14 Oct 2025
DMM/clc