Asma alérgica

La contaminación potencia la agresividad del polen y favorece la aparición de nuevas alergias

- La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica advierte de que los contaminantes irritan la mucosa respiratoria, agravan las crisis de los asmáticos y aumentan el riesgo de nuevas sensibilizaciones

Madrid
SERVIMEDIA

La contaminación atmosférica está actuando como un acelerador de los problemas respiratorios en España, al incrementar la capacidad alergénica del polen y facilitar que personas no sensibilizadas desarrollen alergias, según alertaron este miércoles alergólogos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) durante la presentación de las predicciones de afectación alérgica durante las primavera de este año.

Los especialistas advirtieron de que estos contaminantes ambientales no solo intensifican los síntomas en pacientes asmáticos sino que también contribuyen al aumento global de nuevas alergias en la población. El coordinador de Comunicación de la Seaic, doctor Pedro Ojeda, explicó que “la contaminación ambiental hace que las plantas se estresen y produzcan proteínas más resistentes, lo que convierte a los pólenes en elementos más alergénicos”. “Los contaminantes pueden fragmentar los granos de polen en micropartículas que llegan mucho más abajo en el árbol bronquial e inducen respuestas inmunitarias más profundas”, añadió.

Según señaló, los motores diésel son especialmente relevantes: “El ozono, los óxidos de nitrógeno y, sobre todo, las partículas de escape de los motores diésel tienen un efecto inmunógeno; predisponen al sistema inmunitario a responder con más intensidad”.

Ojeda recordó un estudio comparativo realizado en Castilla-La Mancha: “A igualdad de niveles de polen, los pacientes de Puertollano, una ciudad más contaminada, presentaron síntomas más intensos y acudieron a urgencias con más frecuencia que los de Ciudad Real”, aseguró. Para este especialista, este fenómeno se debe al efecto combinado de polen y contaminación: “En una persona con la mucosa irritada por los pólenes, si añadimos el efecto irritante de los contaminantes se produce un efecto sinérgico; no es lo mismo exponerse en un ambiente rural que en uno urbano”, explicó. Insistió en que los contaminantes, también los ingeridos con los alimentos, no solo agravan las alergias ya existentes, sino que pueden desencadenar nuevas sensibilizaciones.

El doctor Ojeda señaló que “los contaminantes ambientales producen una disrupción de la barrera cutáneo‑mucosa y generan ‘alarminas’, moléculas inflamatorias que activan la respuesta inmunitaria tipo Th2, la que provoca alergia”. Asimismo, “la mucosa dañada facilita la entrada de proteínas alergénicas, que pueden convertir en sensibilizado a un sistema inmunitario que antes no lo era”.

El especialista recordó que este fenómeno es más frecuente en países industrializados: “Estamos expuestos no solo a contaminantes ambientales, sino a detergentes, aditivos alimentarios y otros disruptores de la mucosa; todo eso contribuye al aumento global de las alergias”.

MICROPLÁSTICOS, LA NUEVA AMENAZA

El presidente del Comité de Aerobiología de la Seaic, doctor Juan José Zapata, alertó sobre un factor en crecimiento: “Los microplásticos se cargan electrostáticamente y pueden atraer polen, formando agregados quiméricos que aumentan la exposición respiratoria”. Zapata advirtió de que “probablemente serán uno de los contaminantes más importantes de las próximas décadas”, por su interacción con los alérgenos y su persistencia ambiental.

Entre las recomendaciones prácticas, Zapata subrayó una medida importante: “No se debe tender la ropa en la azotea ni al aire libre; los tejidos sintéticos se cargan electromagnéticamente y atraen los pólenes como un imán; luego ese polen se libera dentro de casa y va directamente a la vía respiratoria”.

VIRUS RESPIRATORIOS Y ASMA

Preguntados por Servimedia sobre si el virus que provocó la pandemia, SARS-CoV-2, ha coadyuvado a que se produzca un incremento de los episodios de asma, el doctor Ojeda matizó que “no ha habido un punto de inflexión causado propiamente por la pandemia”, pero sí atribuyó "el aumento de síntomas respiratorios recientes" a “las epidemias de virus respiratorio sincitial y otros virus que incrementan las crisis asmáticas en personas predispuestas”. Ojeda puntualizó que “a partir de los tres o cuatro años y hasta la vida adulta, la mayoría del asma es de origen alérgico”, mientras que en edades más avanzadas esta proporción baja al 50–60%.

Por su parte, el presidente de la Seaic, Ignacio Dávila, recordó que “el asma afecta al 5–6% de la población adulta y al 10% de la infantil”, y alertó de que “las alergias alimentarias se han duplicado en los últimos 25 años”. Para hacer frente al creciente número de pacientes, Dávila pidió reforzar los servicios públicos: “Una medida básica es aumentar el número de alergólogos; comunidades como Baleares han estado más de 12 años sin alergia pública”, indicó. También reclamó campañas de educación sanitaria para promover hábitos preventivos y mejorar el diagnóstico precoz.

(SERVIMEDIA)
18 Mar 2026
EDU/clc