Accidente de tren
Cruz Roja ayudará a los afectados por el accidente de tren “lo que sea necesario”: “Hay historias de mala suerte”
- Los equipos de apoyo psicosocial tienen previstos turnos hasta acabar este fin de semana, pero seguirán "a disposición"
El texto se ha copiado correctamente en el portapapeles
Cruz Roja acompañará a los afectados por el accidente en la línea de alta velocidad que une Madrid con Andalucía “el tiempo que sea necesario” para hacerles algo más llevadero el “muy complicado” duelo que deben elaborar tras perder a seres queridos que han muerto o permanecen desaparecidos y que, en muchos casos, tienen “historias de mala suerte”.
Así lo precisó este viernes Victor Segura, técnico de la Unidad de Emergencias de Cruz Roja Española que ha participado en labores de coordinación de esta emergencia desde Madrid, en una entrevista concedida a Servimedia en la que admitió que los equipos de la organización “están preparados” para afrontar una catástrofe “pero nunca te acostumbras a esta clase de accidentes tan graves”.
Tras registrarse el siniestro a la altura de Urda (Toledo), Cruz Roja fue alertada por el 112 de Castilla-La Mancha y activó los equipos sanitarios, con apoyo de ambulancias que se dirigieron directamente tanto a la zona cero como al centro de salud de Consuegra, que se habilitó como “punto estratégico" para la llegada de los primeros heridos y posibles personas fallecidas.
De manera “paralela” también activó el convenio con Castilla-La Mancha para poder suministrar intervención y apoyo psicosocial a las familias que “estaban empezando a llegar tanto al polideportivo de Urda como a otras estaciones” en busca de información, en virtud también de la colaboración que mantiene con Renfe, que le ha permitido activar equipos en todas las estaciones ubicadas entre Urda y el corredor sur, incluyendo Sevilla, Córdoba, Puertollano, Ciudad Real y Atocha.
Junto a ello, ha puesto a su disposición material que tiene preposicionado en estas mismas ubicaciones para poder atender hasta a 1.000 personas y que incluye mantas rojas y polares, pero también agua y barritas energéticas, tanto para personas viajeras como para familiares o para el propio personal interviniente.
180 PERSONAS MOVILIZADAS
En la actualidad, Cruz Roja tiene movilizadas a unas 180 personas tanto voluntarias como trabajadoras, con apoyos desde Madrid y Andalucía y equipos de 10 personas se están turnando cada ocho horas para cubrir una intervención que se está “concentrando” en la casa parroquial de Toledo, donde las familias “están esperando la llegada de malas noticias” por parte de la Guardia Civil y desde el Instituto de Medicina Legal de Toledo tras realizarse las correspondientes pruebas de ADN que facilitarán la identificación de las víctimas.
Los equipos de apoyo psicosocial que “están ahora mismo allí acompañando a las familias”, se están “centrando sobre todo” en darles “un apoyo emocional, escucha activa” y trasladarles “siempre noticias veraces y contrastadas” dado que, lamentó Segura, “están corriendo bulos por redes sociales” relacionados con la identificación de desaparecidos.
“Estamos intentando ayudar en estos momentos tan críticos a estas familias, que están comenzando con un duelo muy complicado”, abundó, consciente de que “cada persona lo puede vivir de una manera”. “Pero, ante todo lo que sea incertidumbre y desinformación, por nuestra parte, intentamos contrastar todo lo que llega y que esas personas confíen en la información fiable”, apostilló, al tiempo que indicó que, “de las 70 familias que se han acercado hasta Toledo para interesarse por sus familiares desaparecidos”, la organización ha “tenido contacto prácticamente con todas ellas”.
FASES DEL DUELO
Con respecto a las fases del duelo, hizo hincapié en que todavía hay familias que “están en fase de negación, buscando en hospitales, colgando carteles buscando a su familiar” mientras otras “ya están en la fase de llanto, de desesperación, de odio, de rabia, de no entender muy bien qué ha pasado”. “Y nuestra labor en este momento no es tanto hacer una intervención psicológica directa, sino intentar mitigar lo que luego a algunas personas les puede llegar a cronificar algún tipo de estrés postraumático”, señaló, para detallar que, “en estos primeros momentos”, desde Cruz Roja se presta “una escucha activa, una ventilación emocional” para que la persona “cuente su experiencia, aunque se repita”, algo que juzgó “muy importante”, al igual que “poner el foco en personas vulnerables”, incluyendo a mayores, personas con discapacidad o niños y teniendo en cuenta también a las mascotas como un miembro más de la familia.
Los equipos sobre el terreno “destacan”, según Segura, “la excelente coordinación, pese a los primeros momentos de caos”, con Guardia Civil, Protección Civil y con los propios psicólogos que “han puesto a disposición tanto Renfe como Iryo". Y la "sensación" que tienen es "de gratitud" por parte de las personas a las que están atendiendo y que "están escuchando historias muy dispares, sobre todo historias, se puede decir, de mala suerte”, a juicio del técnico.
HISTORIAS DE MALA SUERTE
“De personas que era la primera vez que cogían ese tren, que iban a una entrevista de trabajo. Historias realmente muy muy emotivas”, reflexionó, al tiempo que dio por hecho que, en esos momentos, los profesionales “saben que tienen que ponerse el sombrero de psicólogo, pero que también son personas atendiendo personas”, por lo que, además de “mirar, por supuesto, por las personas atendidas”, también tienen “mucho cuidado sobre el propio personal interviniente de los equipos” para que los efectivos sepan “cuándo algún compañero ya necesita descansar” y también “saber pedir descanso” y, en definitiva, poder establecer “unos relevos muy bien ajustados para que todo el mundo pueda descansar y volver a repetir” porque necesitan “ser cuidados también para poder seguir dando este apoyo”.
Tras explicar que el personal que acude a estas intervenciones “ya tiene experiencia en Adamuz o en la dana”, reivindicó que “el éxito está en un trabajo que no se ve” más allá de las propias emergencias, que son "la punta del iceberg", en referencia a los simulacros que llevan a cabo a lo largo del año, así como las prácticas y talleres que ponen en contacto a “personas de diferentes equipos que luego se van a ver trabajando juntas en una emergencia”.
“Todo ese trabajo previo es el que luego nos puede garantizar que esas personas lo hagan bien y tengan un poco ya de bagaje en estas situaciones tan difíciles”, apostilló, al tiempo que avanzó que los equipos de apoyo psicosocial a las víctimas de Urda “tienen previstos turnos hasta acabar este fin de semana”. “Si luego es necesario, nosotros siempre estamos a disposición", incidió, al tiempo que deslizó que las autoridades están "intentando acelerar lo máximo posible" el trabajo para "acabar cuanto antes" con esta fase de "incertidumbre" de las familias que "están esperando por saber si esas personas que figuran en esa lista de desaparecidos, con las pruebas de ADN se puede verificar que se encuentran en la lista de personas fallecidas”, por lo que el personal de Cruz Roja estará sobre el terreno “el tiempo que sea necesario”.
Lo mismo ocurre en las estaciones intermedias de la línea de alta velocidad, donde sus equipos “siguen en alerta por si alguna familia requiere algún tipo de apoyo” y mantienen presencia también en la zona cero, donde continúa la UME y el personal de excarcelación y de análisis de los restos del tren y el encargado de cotejar ADN.
ADAMUZ
En este contexto, estableciendo una comparación con el accidente de Adamuz, puntualizó que, al haber ocurrido de noche, “en las primeras imágenes que veíamos no se veía muy bien qué había pasado”, mientras que en Urda, al haber ocurrido por la mañana, “el impacto fue muchísimo mayor” porque “cinco minutos después” del siniestro ya había “vídeos de esos dos o tres vagones destrozados”, lo cual “causó un impacto bastante mayor”, a su entender.
“Los equipos están preparados, pero nunca te acostumbras a esta clase de accidentes tan graves”, reconoció, al tiempo que celebró que, en este segundo accidente ferroviario, Cruz Roja ha “tenido un tiempo de reacción más rápido” por la colaboración que mantiene con Renfe y “se ha entendido mucho más rápido la gravedad de la emergencia”. “Al ser a plena luz del día, fuimos mucho más conscientes antes de la gravedad y pudimos tener activados nuestros equipos con mayor rapidez”, matizó.
En la misma línea, mencionó también la “estupenda” respuesta de la población de Urda y de Consuegra y puso como ejemplo a los agricultores “abriendo camino con los tractores para que pudieran acceder las ambulancias hasta la zona cero” y a las “muchísimas personas que se volcaron en el polideportivo, llevando agua y comida” o las que han hecho donaciones de sangre no solo en Castilla-La Mancha, sino también en Madrid y cuya respuesta calificó de “increíble”.
NO HAY TIEMPO
En este punto, advirtió de que, “trágicamente, en los últimos años parece que no tenemos tiempo de recuperarnos de una intervención para poder afrontar otra”, por lo que una de las “máximas” de la organización humanitaria es ahora la preparación ante emergencias tanto para la población en general como para su propio personal con el fin de aumentar la autoprotección y poder “responder y afrontar una emergencia con un poquito más de seguridad”.
Por último, pese a que le “gustaría que la siguiente emergencia tarde mucho en llegar”, Segura auguró que, “por desgracia, nos tenemos que seguir preparando día a día” para cuando llegue.
(SERVIMEDIA)
30 Oct 2026
MJR/clc


