Paleoecología
El CSIC crea una ‘biblioteca de huellas’ para identificar las marcas que dejan las raíces en los huesos enterrados
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Un equipo internacional liderado por investigadoras del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) impulsa una ‘biblioteca de huellas’ para identificar las marcas que las raíces de distintas plantas dejan en los huesos, una línea de investigación que puede ayudar a reconstruir ambientes pasados, interpretar yacimientos arqueológicos y paleontológicos, y aportar información útil en investigaciones forenses, informó este viernes el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
El trabajo, publicado este viernes en la revista ‘Plos One’, se basa en uno de los primeros experimentos controlados a largo plazo sobre las alteraciones que producen las raíces en restos óseos en condiciones naturales. Para ello, el equipo analizó el efecto de raíces de encina, vid y olivo en huesos enterrados durante uno, tres y diez años a diferentes profundidades.
Según explicó el MNCN-CSIC, determinar cómo era el hábitat de un yacimiento, mejorar la estimación del tiempo transcurrido tras la muerte, saber si un cadáver ha sido trasladado o identificar cambios climáticos pasados son algunas de las posibles aplicaciones de esta investigación.
Las plantas aprovechan minerales del hueso, como los fosfatos. Para hacerlo, sus raíces liberan ácidos que provocan corrosión y generan marcas específicas sobre los restos óseos. En este estudio, las investigadoras analizaron ese efecto en un entorno mediterráneo semiárido, tras enterrar huesos a 25 y 50 centímetros de profundidad.
En concreto, el equipo caracterizó las marcas producidas por vegetación representativa del entorno mediterráneo, como la encina ('Quercus ilex), el olivo ‘Olea europaea’ y la vid (‘Vitis vinifera’), y las comparó con marcas de raíces de plantas acuáticas, subterráneas y aéreas previamente analizadas.
“El análisis mediante microscopía óptica y electrónica nos ha permitido identificar patrones diferenciados según el tipo de vegetación: las encinas, que tienen raíces profundas, generaron surcos sinuosos y ramificados con bordes irregulares; los olivos, cuya red radicular se extiende en el terreno de manera más superficial, produjeron marcas superficiales rectilíneas; y las vides, con raíces muy fuertes que se agarran a la tierra, dejaron grabados lineales con grietas y marcas circulares con coloración rojiza en el hueso”, describió la investigadora del MNCN Alba Macho-Callejo.
TAFONOMÍA
La investigación tiene implicaciones directas para la tafonomía, la disciplina que estudia los procesos que afectan a los restos orgánicos tras la muerte. El estudio permite diferenciar mejor las marcas causadas por raíces de las producidas por animales, herramientas o procesos físicos.
“Como cada tipo de planta deja una firma característica en el hueso, se puede determinar qué tipo de vegetación estuvo presente en el momento del enterramiento, datos que pueden ampliar la información sobre yacimientos paleontológicos”, señaló la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) Dores Marín-Monfort.
En la misma línea, la jefa del Departamento de Paleobiología de MNCN, Yolanda Fernández-Jalvo, destacó que estas marcas “reflejan el entorno predominante”, por lo que se convierten en “indicadores ambientales muy valiosos” para determinar cómo fue cambiando el entorno en función de los patrones detectados en cada nivel de un yacimiento.
Sara García-Morato, coautora del trabajo, apuntó que, hasta ahora, se conocían las marcas de las raíces, pero no existían estudios experimentales controlados que permitieran discernir a qué tipo de planta correspondía cada patrón. “Las marcas quedan impresas en los huesos y se mantienen cuando fosilizan. Así, este trabajo llena un vacío importante, ya que ahora podemos diferenciar entre marcas causadas por diferentes tipos de plantas y otras producidas por animales, herramientas o procesos físicos”, señaló Macho-Callejo.
El estudio comenzó en 2012, cuando el equipo enterró distintos huesos en áreas cubiertas dominadas por diferentes tipos de plantas en la Estación Experimental de La Higueruela, en Santa Olalla (Toledo).
CIENCIAS FORENSES
Además de su utilidad en arqueología y paleontología, el trabajo tiene implicaciones para el análisis forense. El estudio demuestra que la intensidad de estas marcas aumenta con la profundidad del enterramiento y con el tiempo de exposición, pero también muestra que pueden aparecer en tan solo un año. Según la antropóloga forense del MNCN Aida Gutiérrez, “la rápida aparición de estas marcas indica que pueden utilizarse incluso en investigaciones recientes para determinar si un cadáver ha sido movido tras su enterramiento y perfilar la estimación del tiempo transcurrido desde la muerte, no solo en contextos arqueológicos o paleontológicos”.
El proyecto continuará con nuevos experimentos para ampliar la base de datos de marcas e incluir más especies vegetales y tiempos de enterramiento más largos. El objetivo es construir una herramienta de referencia que permita identificar con mayor precisión la vegetación asociada a restos óseos en diferentes contextos. “De momento, además de la vid, el olivo y la encina, ya sabemos las marcas distintivas que dejan ciertas plantas herbáceas y vamos a continuar ampliando el registro de patrones”, apuntó Fernández-Jalvo. “El objetivo es construir una ‘biblioteca de huellas’ que permita identificar con mayor precisión la vegetación asociada a restos óseos en cualquier contexto”, concluyó.
(SERVIMEDIA)
19 Jun 2026
EDU/clc


