Investigación
El CSIC lidera proyectos sobre microbioma, clima y deshielo en la nueva Campaña Antártica Española
- Los glaciares, suelos congelados y ecosistemas marinos de la Antártida son excelentes indicadores para comprender cómo evoluciona el clima global frente al calentamiento
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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) informó este jueves de que en sus cuatro proyectos científicos durante la 39ª Campaña Antártica participarán unos 25 investigadores que trabajarán en "cuestiones clave para el futuro del planeta", como el microbioma marino, el deshielo, las corrientes oceánicas y la dinámica glaciar.
Este organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades explicó que desarrolla una participación destacada en la Campaña Antártica Española 2025-2026 y añadió que desempeña un papel esencial en la temporada científica polar a través de la Unidad de Tecnología Marina (UTM-CSIC), responsable de la gestión de la Base Antártica Española Juan Carlos I y de la organización logística y técnica que permite desarrollar la investigación científica en ese continente.
El soporte técnico prestado por la UTM-CSIC tanto en la base Juan Carlos I como en el buque de investigación oceanográfica (BIO) 'Hespérides' es de unos 25 técnicos. La UTM también se encarga del equipamiento científico del Hespérides, en el que se desarrollan parte de los 28 proyectos de esta trigésimo novena edición de la Campaña Antártica Española, llevados a cabo por distintos centros de investigación tanto nacionales como extranjeros, incluidos los cuatro del CSIC.
LABORATORIO NATURAL
La Antártida es uno de los lugares más sensibles al cambio climático. Sus glaciares, suelos congelados y ecosistemas marinos son excelentes indicadores para comprender cómo evoluciona el clima global. Cada dato recogido allí contribuye a mejorar los modelos climáticos y anticipar sus efectos sobre el planeta y la vida, explicó el CSIC, organismo que para afrontar estos retos "lidera otras investigaciones como el estudio del microbioma polar (microorganismos marinos que regulan los ciclos de nutrientes y energía en los océanos) hasta el análisis de glaciares y corrientes oceánicas, esenciales para entender el aumento del nivel del mar y la dinámica del clima global".
Iniciativas como Polaromics analizan cómo el microbioma marino polar se adapta a condiciones extremas y regula los ciclos de nutrientes y energía en los océanos, aportando datos esenciales para mejorar los modelos de cambio global. En paralelo, Polar-Melt estudia los arroyos generados por el deshielo y su función como nuevos corredores ecológicos, que están transformando los ecosistemas polares. A esta visión se suma AntOcean, un proyecto integral que investiga las grandes corrientes del Océano Austral, la evolución geológica del territorio antártico y las comunidades de fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina, para reconstruir la historia oceánica y climática de la región. La campaña oceanográfica asociada, Penant2026, se desarrollará a bordo del Hespérides.
Junto a estos estudios, el proyecto Dinglac mide el balance de masa de los glaciares próximos a la BAE española, un indicador clave para estimar la contribución del deshielo al aumento del nivel del mar. Todo este trabajo se apoya en infraestructuras singulares y en la continuidad de series históricas sobre permafrost, geomagnetismo, ionosfera y parámetros oceanográficos, algunas activas desde finales de los años 80. Estos registros, integrados en redes internacionales como la GTN-P, proporcionan datos fiables a largo plazo que permiten detectar tendencias, validar modelos climáticos y mejorar la capacidad de anticipación y adaptación frente a los efectos del cambio climático a escala global, concluyó el CSIC.
(SERVIMEDIA)
15 Ene 2026
EDU/gja


