Salud visual

Cuidar la microbiota ocular es clave contra el ojo seco y la conjuntivitis crónica

MADRID
SERVIMEDIA

Investigaciones recientes apuntaron que mantener en equilibrio la microbiota ocular, los microorganismos que viven en la superficie del ojo, es fundamental para prevenir y tratar enfermedades frecuentes como el ojo seco y la conjuntivitis crónica.

Según informaron este martes especialistas de Miranza, cuando esta comunidad microbiana se altera, el ojo pierde parte de su defensa natural, lo que puede provocar irritación, sequedad, escozor o incluso infecciones recurrentes.

De hecho, explicaron, “durante años, hemos tratado estos problemas con antibióticos o colirios antiinflamatorios, pero ahora sabemos que alterar el equilibrio natural del microbioma puede tener consecuencias a largo plazo”.

La contaminación, el uso excesivo de colirios antibióticos o los cambios hormonales son factores que pueden afectar la composición del microbioma ocular. Esto hace que algunas bacterias beneficiosas desaparezcan y otras menos deseables crezcan más de la cuenta.

Los estudios más recientes apuntaron a que, en pacientes con ojo seco, el microbioma está menos equilibrado, lo que contribuye a la inflamación y a la sensación constante de sequedad o arenilla. Esta alteración está relacionada de forma frecuente con la infección por ‘Demodex’, un parásito que forma parte de la microbiota ocular.

PRESENCIA DE PARÁSITOS

La presencia de este parásito en la zona periocular puede afectar a la superficie del ojo, en donde se encuentran las glándulas de Meibomio, responsables de lubricar la superficie ocular, dando lugar a una disfunción en la secreción de lípidos, así como a cambios en la microbiota, lo que conlleva una posible inflamación en el borde del párpado y ojo seco.

En los casos de conjuntivitis crónica, diversos estudios evidenciaron una disminución en la diversidad del microbioma ocular, es decir, una menor variedad de especies bacterianas presentes en la superficie del ojo. Esta disbiosis (un desequilibrio en la comunidad microbiana) puede comprometer la función protectora natural del microbioma y favorecer la colonización persistente por bacterias patógenas o resistentes.

Durante años, los tratamientos convencionales estuvieron centrados en el uso de antibióticos y colirios antiinflamatorios. Sin embargo, este enfoque puede alterar aún más la microbiota ocular, debilitando su capacidad protectora. Hoy se sabe que no se trata de eliminar todas las bacterias, sino de modular su composición para restaurar un equilibrio saludable.

SECUENCIACIÓN GENÉTICA

Gracias a tecnologías de secuenciación genética, hoy es posible analizar con precisión el microbioma ocular y detectar desequilibrios que antes pasaban desapercibidos. Este conocimiento abre la puerta a tratamientos más personalizados, incluyendo el desarrollo de probióticos oculares o estrategias que restauren el equilibrio microbiano sin dañar las bacterias beneficiosas.

A este respecto, el especialista en Miranza Instituto Gómez-Ulla, el doctor Álvaro Martín, aseguró que “en los próximos años podríamos ver cómo los probióticos no solo se toman para el estómago, sino también para los ojos”.

De hecho, se comenzó a investigar cómo ciertos probióticos podrían ayudar a modular el microbioma ocular, reforzar las defensas locales y reducir la inflamación crónica.

“Aunque aún es un campo en desarrollo, no es descabellado imaginar que en un futuro cercano existan colirios probióticos o tratamientos tópicos con bacterias beneficiosas específicamente diseñadas para prevenir o tratar enfermedades oculares mediante la restauración del equilibrio microbiano”, subrayó el oftalmólogo.

(SERVIMEDIA)
16 Dic 2025
ABG/gja