Clima

Dejar de depender del carbón para producir acero antes de 2030 es un 53% más barato que reducir sus emisiones

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Invertir para dejar de depender del carbón en la producción de acero antes de 2030 es ahora un 53% o 800.000 millones de dólares más barato que lo que costaría reducir la misma cantidad de emisiones más adelante en otros sectores de la economía o con la eliminación de carbono (1,5 billones de dólares), en un escenario en el que la Tierra se calienta como mucho 1,5 grados más que en la era preindustrial.

Así se desprende de un nuevo estudio dirigido por científicos del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (Alemania) y publicado este jueves en la revista ‘Nature Climate Change’.

La producción de acero representó un 7% de las emisiones globales en 2023, más que las emisiones anuales de la UE. El acero producido a partir de carbón representa alrededor del 70% de la producción mundial.

Este sector está en expansión, especialmente en las economías emergentes que experimentan una rápida industrialización. Alrededor de la mitad de todos los proyectos planificados se basan en el carbón y, una vez construidos, probablemente operarán durante décadas, lo que generará emisiones hasta bien entrada la década de 2060.

“Si de verdad queremos reducir el calentamiento global a 1,5 ºC tras haberlo superado, el sector siderúrgico es un lugar muy eficaz donde invertir ahora para lograr importantes ahorros en emisiones”, según Clara Bachorz, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático.

ALTERNATIVAS LIMPIAS

El equipo de autores, que incluyó representantes de la Universidad de Transformación Interdisciplinaria de Austria, utilizó modelos detallados de producción de acero y datos a nivel de planta para analizar la trayectoria de las emisiones del sector y las necesidades de inversión hasta 2070. Compararon escenarios en los que continúan las tendencias actuales con trayectorias en las que el aumento de la temperatura vuelve a ser de 1,5 grados o menos para finales de siglo.

“La diferencia clave para el sector siderúrgico radica en si las centrales eléctricas de carbón se siguen construyendo y renovando o si se sustituyen por alternativas más limpias, como las plantas siderúrgicas preparadas para el hidrógeno o el reciclaje de chatarra de acero”, afirma Bachorz.

Reorientar la inversión hacia estas alternativas más limpias podría evitar la emisión de un total de 73 gigatoneladas de CO2 para 2070: más del 60% de las emisiones proyectadas si se siguen construyendo centrales eléctricas de carbón (114 gigatoneladas de CO2).

A continuación, el equipo comparó el coste de este cambio de inversión con el de lograr reducciones de emisiones equivalentes mediante una descarbonización más profunda en otros sectores de la economía o mediante la eliminación de carbono.

“Los volúmenes de inversión son sustanciales, pero la magnitud de las emisiones involucradas sigue haciendo que sea una opción rentable”, según Jakob Dürrwächter, coautor del estudio.

Dürrwächter agrega: “En un escenario donde el calentamiento global se limite a 1,5 °C, se utilizarán todas las opciones de bajo coste para la reducción de emisiones. Si perdemos la oportunidad de descarbonizar el sector siderúrgico ahora, las opciones restantes para lograr ahorros adicionales en otros sectores serán el doble de costosas”.

POLÍTICAS

Además de reorientar los planes para nuevas centrales eléctricas, alejándolos del carbón, el modelo del estudio muestra que, en un escenario donde las temperaturas vuelvan a alcanzar 1,5 grados sobre los niveles preindustriales, el sector también tendría que acelerar el cierre de las centrales de carbón existentes y reemplazarlas por alternativas con menores emisiones.

Esto acortaría la vida útil de las centrales, especialmente en China, donde la mayoría se han construido recientemente.

“Los altos hornos suelen requerir un primer revestimiento a los 20 años. Con un coste de un 10% de la inversión inicial de la planta, el revestimiento resulta económicamente viable sin tener en cuenta las emisiones. Además, junto con directrices políticas contundentes, ofrece la oportunidad de dar de baja un horno”, recalca Dürrwächter.

Este investigador añade que “los altos hornos construidos durante la próxima década podrían mantener niveles de emisiones estables hasta bien entrados los años 2060, incluso si solo se les aplica un revestimiento una vez”.

INDIA

Según el estudio, India cuenta con la mayor cartera de proyectos de centrales eléctricas de carbón planificadas, pero la mayoría aún no han comenzado a construirse. Esto crea una oportunidad limitada durante esta década para redirigir las inversiones hacia tecnologías con bajas emisiones.

Los modelos muestran que se podrían ahorrar 22 gigatoneladas de CO2 solo en la India si se redirigiera una inversión a corto plazo de 50.000 millones de dólares (2026-2030) de las centrales de carbón hacia plantas preparadas para el hidrógeno.

Sin embargo, esta transición se enfrenta a una barrera financiera, ya que las plantas preparadas para el hidrógeno requieren una mayor inversión inicial y las economías emergentes suelen tener costes de financiación significativamente más elevados.

“La viabilidad de una transición rápida hacia el acero con bajas emisiones en la India depende en gran medida de las condiciones de financiación. La financiación internacional que reduzca el riesgo de inversión podría permitir la ampliación de la producción de acero basado en hidrógeno y evitar que los costes de capital se vuelvan prohibitivos”, señala Bachorz.

(SERVIMEDIA)
21 Mayo 2026
MGR/gja