Salud

Dejar de fumar se asocia con menos riesgo de demencia

- Aunque engordar 10 kilos o más puede reducir ese beneficio, según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Abandonar el tabaco podría estar asociado con un menor riesgo de demencia, especialmente en personas que evitan un aumento de peso significativo tras dejar el hábito de fumar.

Esa es la conclusión de un estudio publicado este miércoles en ‘Neurology’, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología. El estudio no demuestra que dejar de fumar reduzca el riesgo de demencia y deterioro cognitivo, sino que solo muestra una asociación.

“A menudo, la gente se preocupa por lo que sucede después de dejar de fumar, incluyendo el aumento de peso y los cambios metabólicos asociados”, apunta Hui Chen, doctora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zhejiang en Hangzhou (China), quien añade: “Lo que hemos descubierto es que dejar de fumar sigue estando asociado con mejores resultados para el cerebro, pero mantener un peso saludable puede ayudar a preservar esos beneficios”.

El estudio analizó a 32.802 personas de mediana edad y mayores sin demencia al inicio del análisis. Tenían una edad promedio de 61 años y se les realizó un seguimiento durante un promedio de 10 años. Un total del 20% eran fumadores activos, un 36% resultaban ser exfumadores y un 43% nunca habían fumado.

Cada dos años, se entrevistaba a los participantes sobre sus hábitos de tabaquismo, peso corporal y estado de salud.

Los investigadores descubrieron quiénes desarrollaban demencia utilizando pruebas de memoria y pensamiento para comprobar la capacidad cognitiva de las personas, y preguntando a quienes las conocían sobre su memoria y comportamiento.

UN 16% MENOS

Durante el período de estudio, 5.868 personas desarrollaron demencia. Los fumadores activos la tuvieron en una tasa de 1,5 casos por cada 100.000 personas al año, en comparación con 1,6 casos por cada 100.000 personas al año entre quienes dejaron de fumar durante el estudio.

Las personas por año representan tanto el número de participantes como el tiempo que cada participante permaneció en el estudio. En promedio, quienes dejaron de fumar eran cuatro años mayores que quienes no lo hicieron.

Tras ajustar los datos en función de factores como la edad, la actividad física y la salud cardiovascular, las personas que dejaron de fumar tuvieron un 16% menos de riesgo de padecer demencia en comparación con las personas que continuaron fumando.

Los investigadores descubrieron que, en comparación con las personas que continuaron fumando, quienes dejaron de fumar presentaban un riesgo de demencia sostenido menor, con niveles de riesgo similares a los de las personas que nunca habían fumado.

El beneficio aumentaba con el tiempo transcurrido desde que dejaron de fumar y el riesgo de demencia se aproximaba al de los no fumadores después de unos siete años.

CAMBIO DE PESO

Sin embargo, los cambios de peso tras dejar de fumar influyeron en estos beneficios. Las personas que no engordaron o lo hicieron moderadamente -hasta cinco kilos más- tras de dejar de fumar continuaron mostrando un menor riesgo de demencia y un deterioro cognitivo más lento. Por el contrario, quienes aumentaron de peso considerablemente -10 kilos o más- no obtuvieron ningún beneficio cognitivo.

“Nuestros hallazgos sugieren que dejar de fumar puede favorecer la salud cerebral a largo plazo, pero también destacan la importancia de lo que sucede después de dejar de fumar”, indica Chen, quien concluye: “Se necesitan más investigaciones para comprender mejor cómo el control del peso y otros factores del estilo de vida pueden ayudar a las personas a maximizar los beneficios cognitivos de dejar de fumar a medida que envejecen”.

(SERVIMEDIA)
20 Mayo 2026
MGR/clc