Actividad física

El deporte en la infancia puede generar respeto por la autoridad durante la adolescencia

- Según un estudio

MADRID
SERVIMEDIA

Los adolescentes jóvenes, especialmente los chicos, que participaron en deportes organizados entre los 6 y los 10 años tienen menos probabilidades de desafiar a sus padres, maestros y otras figuras de autoridad.

Esa es la conclusión principal de un estudio realizado por investigadores de Canadá e Italia, y publicado en la revista ‘European Child & Adolescent Psychiatry’.

“El trastorno negativista desafiante (TND) a menudo no se diagnostica lo suficiente y puede coexistir con otros trastornos del desarrollo”, apunta Matteo Privitera, doctorando en la Universidad de Pavía (Italia).

Privitera señala que “los síntomas del trastorno incluyen patrones persistentes de irritabilidad, desafío y hostilidad hacia las figuras de autoridad". "El trastorno está sobrerrepresentado en niños y a menudo acompaña a otros trastornos del neurodesarrollo, como el TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y las dificultades de aprendizaje".

Según Privitera, “estos comportamientos pueden interferir con el aprendizaje, las relaciones y la salud mental a largo plazo”. “En nuestro estudio, queríamos analizar los síntomas e identificar estrategias accesibles y comunitarias que fomenten un comportamiento más adaptativo en los niños”, agrega.

Privitera y su equipo de investigación examinaron datos del Estudio Longitudinal de Desarrollo Infantil de Quebec (Canadá), una cohorte poblacional de niños nacidos en 1997 o 1998 cuyos datos son conservados por el Instituto de Estadística de Quebec.

CASI 1.500 NIÑOS

El estudio se centró en 1.492 niños y niñas que participaron en deportes extracurriculares organizados entre los 6 y los 10 años. A los 10 y 12 años, los mismos menores informaron sobre síntomas de comportamiento negativista desafiante.

La actividad física incluía cualquier deporte supervisado por un adulto (entrenador o instructor), estructurado según reglas establecidas, practicado en grupo y con un componente competitivo.

Los investigadores consideraron factores como los ingresos familiares, la educación materna y el perfil conductual del niño, y su influencia se tuvo en cuenta en los análisis.

“Los niños que participaron regularmente en deportes organizados mostraron significativamente menos síntomas negativistas desafiantes posteriores a ambas edades, en comparación con los niños con una participación baja o irregular”, resume Privitera, antes de sentenciar: “El deporte puede servir como un contexto natural e influyente para el aprendizaje de la autorregulación, la cooperación y el respeto a las normas”.

“RESILIENCIA CONDUCTUAL”

Los investigadores utilizaron procedimientos estadísticos longitudinales conservadores para estimar las asociaciones prospectivas, al tiempo que ajustaron los síntomas conductuales de la primera infancia y los antecedentes familiares.

No encontraron asociaciones significativas entre el deporte y el TND en las niñas, lo cual no les sorprendió porque los niños suelen mostrar un comportamiento más oposicionista en la infancia media.

“Nuestros hallazgos respaldan la idea de que las actividades extracurriculares estructuradas pueden promover la resiliencia conductual”, destaca Kianoush Harandian, de la Universidad de Montreal (Canadá), quien añade: “El deporte ofrece un entorno supervisado y socialmente atractivo que puede ayudar a los niños a interiorizar normas de comportamiento adaptativas”.

El estudio tiene implicaciones para las políticas de salud pública y educación, subraya Linda Pagani, profesora en la Universidad de Montreal.

“Fomentar la participación deportiva sostenida en la infancia media puede reducir la carga de trastornos de conducta disruptivos y favorecer el bienestar a largo plazo. Es una estrategia sencilla y práctica que beneficia a las familias, las escuelas y las comunidades”, apostilla Pagani.

(SERVIMEDIA)
25 Dic 2025
MGR/clc