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El descanso y la alimentación marcan el rendimiento cognitivo en la vuelta al curso

MADRID
SERVIMEDIA

La vuelta al curso supone recuperar horarios, rutinas y niveles de actividad que durante el verano pueden haberse relajado. Para estudiantes, y también para adultos que retoman sus obligaciones laborales después de las vacaciones, la memoria, la concentración y la capacidad para mantener la atención durante varias horas dependen, entre otros factores, de hábitos relacionados con el sueño, la alimentación y la actividad física.

El descanso ocupa un papel especialmente relevante, ya que dormir de forma insuficiente o poco reparadora puede afectar al funcionamiento cotidiano y a la capacidad para afrontar las tareas intelectuales. Recuperar progresivamente unos horarios regulares puede ayudar a que el organismo vuelva a adaptarse a las exigencias de la jornada académica o laboral.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) señala que el sueño de calidad y con una duración adecuada forma parte de los hábitos relacionados con la salud cerebral. La organización ha advertido de la elevada frecuencia de los problemas de sueño entre la población española y de sus posibles repercusiones sobre la actividad diaria. Dormir permite al organismo completar diferentes procesos fisiológicos y al cerebro organizar la información recibida durante el día. Por eso, en épocas de mayor exigencia intelectual, mantener una rutina estable de descanso puede resultar especialmente relevante. Acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora, evitar cambios bruscos de horarios y reservar suficiente tiempo para dormir son algunas de las medidas que pueden facilitar la adaptación tras las vacaciones.

Junto al descanso, la alimentación proporciona los nutrientes necesarios para el funcionamiento normal del organismo y del sistema nervioso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que una alimentación saludable se base en principios como la variedad, el equilibrio, la moderación y la adecuación, con protagonismo de alimentos poco procesados o sin procesar. Frutas y verduras, legumbres, cereales, frutos secos y otras fuentes variadas de nutrientes pueden formar parte de una dieta equilibrada.

En determinadas circunstancias, los complementos para la memoria y la concentración pueden complementar la alimentación, siempre dentro de las condiciones establecidas para este tipo de productos. Su composición y las declaraciones que pueden utilizar deben ajustarse a la normativa europea aplicable a los complementos alimenticios.

Los micronutrientes también intervienen en distintos procesos relacionados con el organismo y el sistema nervioso. La normativa europea recoge, por ejemplo, que el hierro y el zinc contribuyen a la función cognitiva normal. Otros nutrientes, como determinadas vitaminas del grupo B, también cuentan con declaraciones autorizadas relacionadas con el funcionamiento normal del sistema nervioso. Por este motivo, al valorar un complemento alimenticio conviene revisar su composición y las declaraciones autorizadas para los nutrientes que contiene. El registro europeo de declaraciones de propiedades saludables permite consultar las declaraciones autorizadas y sus correspondientes condiciones de uso. En cualquier caso, los complementos no sustituyen una alimentación variada y equilibrada ni unos hábitos de vida saludables.

El sueño, además, está relacionado con los procesos mediante los que el cerebro organiza y consolida información. Mantener horarios relativamente regulares, reservar suficiente tiempo para dormir y evitar hábitos que dificulten el descanso puede ayudar a afrontar la jornada con mejores condiciones para mantener la atención. La exposición a dispositivos electrónicos antes de acostarse, el consumo de estimulantes a última hora del día o las cenas demasiado copiosas pueden dificultar el inicio del sueño en algunas personas. Cuando existen dificultades puntuales para conciliarlo, la melatonina es uno de los componentes que cuentan con una declaración de propiedades saludables autorizada en la Unión Europea: en determinadas condiciones de uso, la melatonina contribuye a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño. Los complementos de melatonina para conciliar el sueño deben utilizarse siguiendo las indicaciones de su etiquetado y teniendo en cuenta las condiciones de uso establecidas para este tipo de productos.

Más allá de la alimentación y el descanso, recuperar una rutina progresivamente puede facilitar la adaptación a la vuelta al curso. La actividad física regular, mantener horarios organizados, introducir pausas durante los periodos de estudio o trabajo y limitar las distracciones digitales son hábitos que pueden favorecer una mejor gestión de la atención. También puede resultar útil dividir las tareas largas en periodos de trabajo más manejables, alternándolos con pequeños descansos.

En el caso de los estudiantes, establecer un horario de estudio realista y evitar concentrar todo el trabajo al final de la jornada puede facilitar la organización. Para los adultos, planificar las tareas prioritarias y reducir las interrupciones puede ayudar a mantener la concentración durante las horas de mayor actividad. La SEN incluye entre sus recomendaciones para cuidar la salud cerebral tanto el ejercicio físico como la actividad intelectual y el mantenimiento de una alimentación equilibrada.

El rendimiento cognitivo está condicionado por un conjunto de hábitos en los que el descanso, una alimentación variada, el aporte adecuado de micronutrientes y una rutina estable ocupan un lugar importante. La memoria y la concentración también pueden verse condicionadas por el estrés, la falta de actividad física o determinadas alteraciones del sueño.

(SERVIMEDIA)
18 Sep 2026
s/gja