Salud visual
Descubren una molécula grasa natural presente en el ojo que ayuda a la retina a resistir el daño degenerativo
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Un equipo de del centro de investigación Scripps Research Institute ha identificado una molécula grasa natural presente en el ojo, llamada erucamida, que "ayuda a la retina a responder frente al daño degenerativo" y podría abrir una nueva vía para "ralentizar enfermedades que provocan pérdida progresiva de visión, como la retinosis pigmentaria, la retinopatía diabética o la degeneración macular asociada a la edad".
El estudio, recién publicado en la revista 'Nature Neuroscience', muestra en modelos preclínicos que los niveles de esta molécula caen cuando empiezan a deteriorarse los fotorreceptores, que son las células de la retina encargadas de captar la luz. Al restaurar la erucamida en el ojo mediante nanopartículas, los investigadores observaron "una activación de respuestas celulares asociadas a la estabilidad del tejido retiniano".
El hallazgo apunta a la idea de que algunas moléculas que ya están presentes en el organismo "podrían aprovecharse para reforzar la respuesta de los tejidos sometidos a estrés". En el caso de la retina, esta estrategia "podría convertirse en una nueva línea de investigación para enfermedades en las que las opciones terapéuticas siguen siendo limitadas". Los autores plantean en su 'paper' que la erucamida y moléculas similares podrían explorarse como "candidatas terapéuticas para enfermedades degenerativas de la retina".
La investigación ha sido liderada por Scripps Research, en colaboración con la Universidad de California en San Diego y el Lowy Medical Research Institute (EEUU). El autor sénior del trabajo es Martin Friedlander y la primera autora es Guoqin Wei.
La retina es el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo y depende de una comunicación constante entre neuronas, células gliales, vasos sanguíneos y células inmunes. Este sistema, conocido como unidad neurovascular, se altera en distintas enfermedades degenerativas de la retina. Cuando esa coordinación falla, los fotorreceptores empiezan a morir y la visión se deteriora de forma progresiva.
El trabajo parte de una idea relevante: "la retina no se limita a deteriorarse de manera pasiva, sino que intenta responder al daño". Los investigadores buscaron moléculas que pudieran participar en esa respuesta y, mediante técnicas de metabolómica basadas en espectrometría de masas, detectaron "que la erucamida destacaba entre los compuestos que cambiaban durante la degeneración retiniana".
REFORZAR LA RESPUESTA NATURAL
La posible aplicación práctica sería desarrollar una estrategia terapéutica basada no tanto en rescatar directamente los fotorreceptores ya dañados, sino en "reforzar la respuesta natural de la retina al estrés degenerativo". En otras palabras, "se trataría de ayudar al tejido que todavía queda funcional a resistir mejor la progresión de la enfermedad". Los próximos pasos pasan por estudiar esta vía en distintas enfermedades retinianas, mejorar la forma de administrar la molécula en el ojo y analizar si versiones modificadas de la erucamida, o compuestos lipídicos relacionados, "pueden producir efectos más potentes o estables".
El mecanismo observado no consiste en actuar directamente sobre los fotorreceptores dañados. La erucamida parece trabajar sobre el entorno que sostiene a la retina. En concreto, "activó células inmunes mieloides presentes en la retina", conocidas como CD11b+, "que participan en la respuesta al daño y en el mantenimiento del tejido".
El equipo también identificó una proteína, llamada TMEM19, a la que se une la erucamida. Cuando los investigadores redujeron los niveles de TMEM19, se bloqueó la activación de esas células inmunes y desaparecieron los efectos protectores observados, lo que sugiere que esta proteína es una pieza clave en la vía molecular descrita.
ESTABILIZACIÓN NEUROVASCULAR
Una vez activadas, estas células liberaron señales asociadas a la estabilización neurovascular, es decir, "al mantenimiento de las células nerviosas y de los vasos sanguíneos que nutren la retina". El estudio no mostró "una reversión del daño retiniano", pero sí "una ralentización de algunos aspectos de la degeneración y una preservación de parte de la estructura y la función del tejido restante".
(SERVIMEDIA)
24 Jun 2026
EDU/clc
