Discapacidad

Las dificultades de comunicación en niños con autismo pueden retrasar el diagnóstico de problemas visuales

Madrid
SERVIMEDIA

El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega alertó este martes de que las dificultades de comunicación en niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA) pueden “retrasar la detección de problemas visuales”, lo que puede afectar a su desarrollo y aprendizaje.

Con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra el 2 de abril, los expertos destacaron que uno de los principales retos no es la exploración ocular en sí, sino “identificar la existencia de una alteración visual”, ya que muchos menores no pueden expresar síntomas como visión borrosa, dolor o fatiga visual.

La oftalmóloga Lucía Fernández-Vega explicó que, en estos casos, es más probable que los problemas pasen desapercibidos o se atribuyan a otras causas. “Si un niño no puede explicar que ve mal o que le duele la cabeza al leer, el diagnóstico puede retrasarse”, señaló.

Los especialistas subrayaron que la visión influye directamente en actividades cotidianas como la lectura, el juego o la coordinación, pudiendo “agravar dificultades de atención o aprendizaje”. Por ello, insistieron en la importancia de detectar y corregir a tiempo alteraciones como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo.

Ante la falta de comunicación directa, el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega recomendó prestar atención a signos indirectos, como acercarse en exceso a pantallas o libros, entrecerrar los ojos, evitar actividades visuales, presentar molestias con la luz, frotarse los ojos de forma repetida o sufrir caídas frecuentes sin causa aparente.

Asimismo, destacó la necesidad de “adaptar las exploraciones oftalmológicas a las necesidades de cada menor”, con consultas más flexibles, menos estímulos y explicaciones sencillas. En muchos casos, apuntó, las pruebas deben realizarse de forma progresiva.

La colaboración con las familias resulta clave en este proceso. Según los expertos, la información previa proporcionada por padres, madres o cuidadores permite “anticipar situaciones que pueden generar estrés” y facilita “una evaluación más ajustada”.

“El trabajo conjunto entre profesionales y familias puede marcar la diferencia en el diagnóstico y tratamiento”, concluyó Fernández-Vega, quien recordó que no expresar síntomas no significa que no existan problemas visuales.

(SERVIMEDIA)
24 Mar 2026
RIM/clc